Equidad de género en las universidades chilenas: las brechas que aún persisten

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Las rectoras de la UDLA, la USEK y la UAysén analizan el escenario actual en cuanto a las políticas que se han implementado al interior de sus respectivos planteles, así como también la falta de mujeres en los cargos directivos y el trabajo que falta por hacer.

Fuente: El Dínamo.

Tras las movilizaciones feministas de 2018, el CRUCh creó la Comisión de Igualdad de Género, y desde la cual se emitió un informe que fue presentado en 2019 y cuyas principales conclusiones aluden a que un 39% de los planteles de la entidad han realizado durante el último año diagnósticos sobre inequidad de género y en el 47% de las instituciones se ha incrementado la presencia femenina en la toma de decisiones.

Sin embargo, la cifra de mujeres a la cabeza de universidades chilenas sigue siendo baja. De hecho, el único plantel estatal que es dirigido por una mujer es la Universidad de Aysén (U. Aysén), mientras que en el sector privado figuran las rectoras de la Universidad de las Américas (UDLA), la Universidad SEK (USEK), la Universidad Santo Tomás (UST) y la Universidad Chileno- Británica de Cultura (UCBC), que deberá cerrar en 2022 cuando egresen sus últimos alumnos.

Con el fin de analizar este escenario y lo que aún falta por hacer en materia de equidad de género, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, El Dínamo conversó con Pilar Romaguera, rectora de la UDLA; Eva Flandes, rectora la USEK; y Natacha Pino, rectora de la U.Aysén.

¿Qué se está haciendo en los planteles para promover la igualdad de género?

“Las mujeres que asumimos cargos directivos en las universidades tenemos una especial responsabilidad en temas de equidad de género”, afirmó Pilar Romaguera, quien detalló que en la UDLA se ha asumido un gran compromiso en cuanto a avanzar en una cultura pro igualdad.

En esa línea, la rectora Romaguera hizo énfasis en la importancia de abrir oportunidades para las mujeres. “Hay que recordar que el acceso de la mujer a la universidad es tardío en Chile, por lo tanto, es especialmente relevante otorgar formas flexibles de acceso a la educación superior para ellas, lo que impulsa fuertemente su participación laboral. El Banco Mundial recientemente destacó que el PIB per cápita aumentaría en un 20% en Chile si las mujeres tuvieran una participación laboral similar a la de los hombres”, recalcó.

Dentro de este contexto, en la UDLA -donde un 64% de sus estudiantes son mujeres- implementó la BECA STEM, que busca incentivar en las estudiantes el acceso a carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemática. Está comprobado que a los cargos de poder llegan, principalmente, quienes ostentan las carreras ligadas a estas áreas que están notoriamente masculinizadas”, detalló Pilar Romaguera.

Y es que, según un ranking elaborado por Comunidad Mujer, las mujeres sólo representan el 6,4% de 327 puestos de alta dirección.

En tanto, y con el fin de obtener mayor información al respecto y con ello elaborar políticas acordes a la realidad actual, en la UDLA “estamos aplicando, junto a otra universidad liderada por una rectora, una encuesta para conocer cuáles son las aspiraciones de crecimiento profesional de las mujeres, cómo ven su futuro y así retroalimentar el apoyo que requieren desde las universidades”, explicó Romaguera.

“Queremos visibilizar los anhelos de las mujeres y el desafío de sus múltiples roles. Cerca de 25% de las mujeres que estudia en UDLA es madre, y 40% estudia y trabaja simultáneamente”, agregó la rectora de la Universidad de Las Américas.

Por su parte, la rectora de la Universidad SEK, Eva Flandes, detalló que en la institución que encabeza “se implementó el protocolo de acoso sexual, laboral y discriminación arbitraria. Y hemos avanzado en medidas concretas para la conciliación laboral, familiar y de los estudios dentro de nuestra comunidad”.

Sin embargo, para la rectora de la USEK, y al igual como planteó anteriormente Pilar Romaguera, “claramente es necesario avanzar en aquellos sectores que son más lejanos al rol tradicional que desempeña la mujer en la sociedad y que se replica en el ámbito universitario. De las tradicionales áreas de la Educación y la Salud, pasar a las áreas de la Ciencia, la Tecnología y las Ingenierías”.

Con respecto a esto último, Eva Flandes explicó que “esto tiene que ver con una necesidad de cambiar las estructuras educativas y los paradigmas de la formación desde la etapa inicial y que los roles tradicionales asumidos por las mujeres; fundamentalmente el rol cuidador (hijos, padres, familiares con algún tipo de discapacidad o enfermedad, etc.) y de las tareas del hogar, pasen a ser responsabilidades compartidas por las personas sin distinción de género. En definitiva, el tema de la conciliación familiar, laboral y personal que es un tema de todos”.

Por otro lado, en el caso de la U.Aysén, “la universidad desde sus inicios se ha preocupado por las temáticas de equidad e igualdad de género. De hecho, tenemos nosotros una Unidad de Equidad de Género en la universidad, que nació casi junto con ésta. Y, dado que tenemos esta unidad, hemos avanzado en tener los protocolos que permiten ante casos de ante casos de abusos o de discriminación, por ejemplo, poder llevarlos de buena forma”, señaló Natacha Pino, rectora del plantel estatal.

Adicionalmente, en la Universidad de Aysén también “hemos ido avanzando en algunos aspectos que ayudan a desarrollar de mejor manera la vida académica, estudiantil y profesional”, tales como el reglamento de corresponsabilidad, el cual establece que deben haber espacios disponibles para el cuidado de los niños, iniciativa que se orienta tanto a madres como a padres.

No obstante, para la rectora de la Universidad de Aysén, aún “hay harto en que avanzar”. Y, también como plantearon sus pares rectoras, para Pino la equidad debería ser promovida desde la educación inicial. “Deberíamos desde pequeños a los niños y niñas formarlos pensando en que todos podemos llegar a ocupar cargos directivos, que todos tenemos las capacidades”, finalizó

Liderazgo femenino en las universidades

En Chile existen 60 universidades, pero sólo cinco son lideradas por mujeres. Y es que, “las mujeres como rectoras de universidad es algo que recién socialmente se está instalando”, afirmó Natacha Pino.

Pero, ¿a qué debería tal situación y qué se podría hacer al respecto? “Es algo que me han preguntado desde el comienzo y que de ninguna forma tiene que ver con que si tenemos o no las mujeres la capacidad de ejercer esos liderazgos. Yo creo que al revés. Tiene que ver con que haya un equipo dispuesto a darte el respaldo a una candidatura de una mujer. En mi caso, detrás de mí hay un equipo académico que estuvo dispuesto a llevar una candidatura de una mujer”, explicó la rectora de Universidad de Aysén.

Sin embargo, el escenario podría ir mejorando, ya que -por ejemplo- “hace muy poco, hubo elecciones en la Universidad Arturo Prat y ahí también había una candidata. Si bien no resultó electa, ya empieza a ocurrir que también están apareciendo las candidatas mujeres. Yo creo que cada vez esto va a ser más frecuente”, valoró Pino.
Pese a ello, para la rectora de la U.Aysén “en el liderazgo de las universidades estamos al debe. Yo me atrevería a decir que hay bastantes mujeres hasta cargos directivos intermedios. Suele haber muchas mujeres decanas, directoras de departamento, a lo mejor con un poco menos cuando subimos a las vicerrectorías y menos cuando vemos las rectorías”.

Para Pilar Romaguera de la UDLA, universidad que lleva dos periodos seguidos con una mujer como rectora, es necesario que “las mujeres que llegan a cargos directivos abran espacios de desarrollo para el género y establezcan formas de liderazgo propias”.

Así lo han hecho en la Universidad de las Américas, donde actualmente el Comité de Rectoría está integrado en un 57% por mujeres, y en la que además el 61% de los académicos de la institución corresponde al género femenino.

Finalmente, para rectora de la USEK, Eva Flandes, si bien, “seguimos siendo pocas las mujeres a cargo de las rectorías de las universidades del país, -lo que tiene que ver con las dificultades previas para el desarrollo de la carrera académica-, los avances deberían ser significativos en el corto plazo”.

“Esto, pues las políticas de promoción y la equiparación de las carreras académicas tendrán como consecuencia la asunción de más mujeres en las rectorías de las universidades del país. Este es un hecho ya en las universidades privadas y lo será en las tradicionales, que todavía tienen esquemas de participación de las académicas más rígidos”, agregó Flandes.

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