Escolares francesas cuentan su semana en el Instituto Nacional: “Las clases son desordenadas”

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16 escolares de Nantes vinieron de intercambio. Aquí cuentan cómo lo están viviendo. Por primera vez el emblemático liceo integró a mujeres entre sus filas.

 Screen Shot 2017-04-11 at 1.08.10 PMPor Rocío Rodríguez. Publicado en LUN.

Hace una semana que en el emblemático Instituto Nacional se respira otro aire. Los pasillos ya no sólo encierran conversaciones de timbres masculinos y el patio dejó de ser un enjambre de adolescentes con chaqueta y corbata. Desde el pasado lunes y, por primera vez en casi sus 204 años de historia, un grupo de mujeres integra las filas del histórico recinto, exclusivo para hombres.

En total son 16, vienen de Nantes, una ciudad francesa de más de 280 mil habitantes ubicada al noroeste de Francia. Tienen entre 16 y 17 años, y estarán en Chile hasta el próximo domingo. Su visita forma parte de un intercambio cultural impulsado por el Instituto Francés de Chile y la Municipalidad de Santiago. Pero no arribaron solas, lo hicieron acompañadas de dos profesores de castellano del “Lycée Nelson Mandela”, el colegio público donde estudian, y otros seis compañeros varones. No obstante fueron ellas quienes se robaron las miradas.

Durante estos días han compartido aula y casa con los institutanos , han aprendido algunos modismos como “jote” e incluso han salido a carretear con ellos. Cuatro de ellas cuentan su experiencia.

Zélie Saint- Macaire, de 16 años. 

“El ambiente de las clases es muy diferente al de Francia. La relación entre los profesores y los alumnos es distinta. Aquí los estudiantes les dan besos y abrazos a los profesores mientras que en Francia no se hace, se mantiene más la distancia. Eso me parece muy particular, pero me gusta”. Agrega que haber llegado a un instituto masculino fue muy divertido. “No sabían como hablar con las chicas, al principio hubo una distancia pero luego aprendieron”, dice entre risas.

Zoé Suard, de 16 años

“En Francia las clases son más estrictas, no podemos retrasarnos, ni hablar con nuestros compañeros y aquí este no es el caso (…). Los primeros días los chicos se sorprendieron con nuestra llegada, después se acostumbraron a vernos todos los días. Al principio se asomaban y nos miraban desde arriba (segundo piso del liceo)”, recuerda.

Zoé Lebot, de 16 años

“En general como es un colegio de hombres, no hablan mucho con nosotras y a veces son un poco bruscos. Pero no todos. Los correspondientes (estudiantes de intercambio) son muy simpáticos. (…) En Francia no hay colegios sólo de hombres, me parece raro. Yo prefiero los colegios mixtos porque en la vida los hombres y las mujeres no están separados”.

Elise Dovaud, de 17 años

“No están acostumbrados a ver chicas en su instituto pero tratan de integrarnos y hacer que lo pasemos bien” (…) Las clases son un poco desordenadas, tienen el celular en la clase y el profesor no le dice nada. Me sorprende que los profesores se permitan hablar muchas cosas diferentes a la asignaturas que imparten, eso no ocurre en Francia”. Al igual que sus compañeras, Elise tilda de “antiguo que hombres y mujeres estudien separados. Es una forma de educación que no permite la mezcla de los géneros y eso puede molestar la integración de las mujeres en el ámbito del trabajo más adelante”, concluye.

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