Estas son algunas recomendaciones para contribuir en el diálogo en las escuelas

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Fuente: Educación 2020.

En estos complejos días que vivimos como país, desde Educación 2020 nos sentimos convocados a profundizar nuestro compromiso con las comunidades, sus territorios y el país, como interlocutores que favorezcan el diálogo, la confianza y los acuerdos para abordar los desafíos que el momento actual nos exige.

En sentido, creemos que es muy importante promover espacios de diálogo y reflexión en estos días, tanto en los equipos directivos como entre docentes, asistentes de la educación y especialmente con los niños, niñas y jóvenes, para generar un análisis más profundo de los desafíos, naturales temores y aprendizajes que surgen en este contexto.

Precisamente, para aportar en esta reflexión, a continuación compartimos una serie de recomendaciones para las comunidades educativas con el fin de contribuir a abordar formativamente esta situación en el retorno a clases.

Una primera revisión como equipo
¿Cómo comenzar la jornada? Desde Educación 2020 creemos que es fundamental que el equipo directivo y docente se reúna para compartir su sentir y experiencia frente a los hechos que están ocurriendo. Vivir este momento como adultos, profesionales y miembros de una comunidad facilitará la labor de guiar la misma experiencia con los y las estudiantes.

¿Cómo orientar la conversación? Recogiendo las emociones, impresiones y reflexiones de los y las integrantes del equipo, conocer cómo están y cómo llegan a la escuela. La idea es que el equipo directivo facilite un diálogo, en un ambiente de contención, confianza y libre de juicios en el que todos y todas puedan compartir su sentir y pensar. Una escucha activa que acoge toda la diversidad presente, con ecuanimidad y calma, sin presión por dar respuestas, es la base para afianzar vínculos de confianza.

Encontrarse como comunidad es crucial para reflexionar sobre el rol que le compete a los y las educadores en la contención y formación de los niños, niñas y jóvenes, el papel de la escuela y el sistema educativo en el momento por el que atravesamos como país.

Involucrar a los y las estudiantes
¿Con qué actividad iniciar la jornada escolar? Al igual que en el caso de los y las adultas, los niños, niñas y jóvenes también están viviendo y sintiendo de distintas formas los acontecimientos de estos días. Por lo tanto, es primordial que se les pregunte ¿Cómo están?, recogiendo sus emociones y reflexiones, en un clima de respeto, amabilidad y empatía.

Recomendamos levantar las preguntas de los y las estudiantes, trabajando en grupos que les permitan dialogar, indagar y compartir con sus compañeros de clases, tanto las preguntas y reflexiones, como las conclusiones de cada grupo.
Qué las preguntas de los y las estudiantes, sea el hilo conductor del trabajo en la sala de clases abordados desde las diferentes asignaturas. Las preguntas y reflexiones pueden ser compartidas en lo pasillos de la escuela, de manera llamativa, publicadas en un ‘muro de preguntas’, de modo que diariamente estas inquietudes orienten un debate formativo, que se vincule con el desarrollo de las actividades pedagógicas de estas semanas.

El diálogo y análisis de las mismas, entre las y los docentes, puede contribuir a un abordaje colectivo, enfatizando objetivos de aprendizaje y relaciones entre las asignaturas, conectando el debate actual al proceso de enseñanza y aprendizaje.
¿Cómo continuar las próximas semanas? Recapitulando el ejercicio que se ha realizado durante los días previos, por ejemplo mediante un producto visual que se comparta en espacios abiertos de las escuelas y liceos (pasillos, comedor, patios, baños, entre otros) y que permita que toda la comunidad educativa, docentes, directivos, estudiantes trabaje como comunidad en torno a: ¿qué hemos aprendido de nuestro rol en relación a la actual situación del país, durante esta semana?

Sumar a toda la comunidad
¡Y también podemos llamar a otras instancias participativas de la comunidad! Por ejemplo, invitar a reunirse al Consejo Escolar con sus respectivos representante, y presentar lo que se ha recogido en el trabajo con docentes, asistentes de la educación y estudiantes. Esto con el fin de definir una actividad que congregue a toda la comunidad escolar, fortaleciendo sus relaciones y vinculación con organizaciones sociales del entorno de la escuela.

Otra acción recomendable es una reunión con el Centro de Estudiantes, donde se dialogue sobre cómo consideran que se debería continuar el debate que se orientó los primeros días de retorno a clases, al alero de la pregunta: ¿qué necesitamos proponernos como comunidad?

En la reunión de apoderados mensual también se puede recoger lo que se ha trabajado al interior de la comunidad, realizando una caminata en la que visiten el muro de preguntas y los productos en los que plasmaron sus aprendizajes docentes, estudiantes y asistentes de la educación. A partir de esto se puede trabajar en torno a una pregunta central, como por ejemplo: ¿Qué características queremos que tenga el país que estamos construyendo, y cómo podemos ayudar a que esto sea así?, ¿Qué comunidad educativa queremos construir para aportar al país que queremos ser?
Finalmente, también se puede definir un mes del diálogo, donde se practique el acto humano del encuentro, la pregunta abierta para escuchar genuinamente y el ejercicio de evitar los juicios sobre lo bueno y lo malo.

Como país hoy necesitamos escucharnos para identificar las preguntas y emociones que nos animan, construyendo sueños colectivos y aprendiendo a dialogar cada vez más y mejor. ¡Y qué mejor lugar que la escuela para comenzar a construir una nueva sociedad!

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