Estudiantes mejoran su aprendizaje resolviendo problemas en vez de memorizar

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Con el cambio de modelo de enseñanza, se logró un impacto positivo en los alumnos al fomentar el desarrollo de un aprendizaje profundo. ideasEn todas las carreras existe una o más asignaturas que los estudiantes llaman “colador”. Cátedras que en el caso de la Escuela de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (ECIADES) de la Universidad de Santiago son las del área de las ciencias biológicas. Es por ello que, en 2015, el equipo de docentes realizó un catastro de notas de generaciones anteriores. Así, se dieron cuenta que el índice de reprobación de Fundamentos Biológicos de la Motricidad Humana era cercano al 70% y que, además, los alumnos que aprobaban la asignatura de primer año, en promedio no superaban la nota 4,5. En este contexto, los académicos Patricia Reuquén y Tomás Herrera, de las cátedras de Fundamento Biológico de la Motricidad Humana y Fisiología del Ejercicio de ECIADES, decidieron postular a un Proyecto Dicyt para implementar una nueva metodología de enseñanza utilizando el Aprendizaje Basado en Problemas (ABP). Para mejorar la aplicación del conocimiento adquirido, se implementaron laboratorios prácticos en donde los estudiantes realizaron experimentos (mirar al microscopio, trabajar con muestras de sangre, entre otros). “Fue la primera vez, para muchos estudiantes, en que se encontraban en un laboratorio. En que veían o trabajaban con microscopio, un tubo de ensayo o una micro-pipeta. Ellos tuvieron la oportunidad de evidenciar la biología”, afirmó la académica. Ambas asignaturas han quedado conectadas en el formato, pues tanto el profesor Herrera como Reuquén trabajan con ABP. “La idea es que no fueran asignaturas aisladas, sino que estuvieran vinculadas en contenido y metodología. Hacer un cambio en el paradigma. Normalmente lo que uno hacía era dar la conferencia magistral, el alumno escuchaba y hacía preguntas, y de ahí uno veía como se podía aplicar ese conocimiento en una situación concreta. Esta metodología cambió todo”, expresó Herrera. En cuanto a los resultados generales a la fecha de este método, ambos académicos señalaron que, en los grupos focales, los estudiantes percibieron una mejora clara en su aprendizaje, adquiriendo mayores competencias, e incluso esperaban tener mayor número de horas de laboratorio durante el semestre. En contraposición, aquellos alumnos que no tuvieron este método de aprendizaje, sintieron que estaban peor preparados para las asignaturas posteriores pues no habían aprendido a resolver problemas ni habían desarrollado el pensamiento científico. Con el cambio de modelo de enseñanza, se logró un impacto positivo en los alumnos al fomentar el desarrollo de un aprendizaje profundo, además de mejorar la percepción de los mismos estudiantes sobre su experiencia de aprendizaje pues, como señala el académico “se necesita la colaboración de un profesor en toda aula de clases, pero ellos (los estudiantes) deben ser los principales protagonistas de su aprendizaje”.  Fuente: El Dínamo 

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