«Gato enjaulado»

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Me siento como un gato enjaulado, estimado lector y lectora.

El proceso de dejar de fumar es así… un día, un alumno del colegio al que fui a hacer reemplazo, en esas preguntas que a veces incomodan me la hizo… le dije que si, que caía en la tentación del cigarrillo pero que es solo uno o dos al día… y me dijo ¿para que lo hace? y le respondí «para que uds. no lo hagan»… y me dice «ya, pero ¿porqué lo hace?» y ahí detonó todo…

Un día, que me resfrié, empecé a dejar de fumar… primero fue como algo de prevención pues si fumaba los bronquios no me responden, se llenan de esa sustancia tan horrenda y todo colapsa. Y de pronto, en el momento que me acordé que estaba bien me di cuenta que me sentía bien sin fumar. Yo de verdad aguardaba con ansias poder volver a fumar un puchito con un café o bien a la salida de alguna cosa, pero ya no. No quería ser rechazado, no quería ser apuntado con el dedo vez que me veían fumar, porque como andan todos ultrones en todos los sentidos el hecho de que fumes te miran bien feo y weás… decidí por mi, no hubo nadie que dijera que tenía que hacerlo: no medió mi madre, ni mi pareja, ni mi padre, ni mi hermano. Solo tomé la decisión de dejar de fumar.

Pero me siento como gato enjaulado, estimado lector y lectora.

Las uñas han pagado la culpa de mi nerviosismo, de mis ansias y a veces de mis enojos. Y el proceso es difícil. Ver un local con cajetillas llenas es un suplicio, ver a las personas fumar también lo es y no me molesta; tampoco hago el comentario estúpido de «¿para que fumas?» si también lo hice y menos aborrezco el humo pero, la CTM, hay sensaciones weonas y la de fumar. No digo que no sea malo pero a veces siento que mi entorno no me ayuda mucho: todos fuman. Sea tabaco o weed, en la calle o la plaza, de camino al paradero, en todas partes lo hacen y créanme, no ayuda en nada. Pero tengo buena voluntad…

Y me sigo sintiendo como gato enjaulado, estimado lector y lectora.

KFP!!

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