Haciendo espacio a personas con Síndrome de Asperger: una experiencia en primera persona

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Hoy, Día Internacional del Asperger recuerdo este momento con mucha ilusión y recuerdo a Marcos (nombre irreal para preservar la identidad del protagonista de mi historia), su siempre cabeza cabizbaja, su mirada protegida por esas lentes negras que le cubren su rostro y por ese andar nervioso que nos indicaba que lo que quería era pasar lo más desapercibido posible, por lo menos lo máximo que el espacio y tiempo le permitiera pero sin embargo….  allí estaba! 

Con nosotros/as, con un grupo de jóvenes, como él, muy diferentes, diversos y con necesidades específicas individuales y entre el grupo, destacaba él, Marcos, un alumno con Síndrome de Asperger.

Este alumno, él por sí mismo, por sus retos, sus objetivos y por encontrar el ambiente y clima de confianza adecuado en el grupo, DESTACÓ y parte de sus éxitos se convirtieron en logros personales:

  • Se ha ido convirtiendo en el líder positivo del grupo.
  • Fue uno de los alumnos más participativos, críticos y reflexivos.
  • «Y logró mentir!» Esta fue su mayor alegría… Simulando una entrevista de  trabajo y siendo entrevistado por una persona con discapacidad auditiva, consiguió ponerse en la piel de otra persona e inventar un personaje diferente a él o quizás fuera el reflejo de aquello que por unos instantes quiso ser…

 

Lógicamente no mintió! y así lo reflexionamos posteriormente pero él así vivió su logro y con lo que me quedo es con su sincera sonrisa, su inquieto nerviosismo y los aplausos del grupo proclamando su éxito.

Y es que finalizadas la simulación de entrevistas, la persona que hubieran contratado en caso de ser el dueño/a de la empresa, la gran mayoría de sus compañeros/as hubiera sido a él.

Hoy este post te lo dedico a tí… Marcos!

Os pongo en antecedentes…

Hace unos meses impartí una formación sobre accesibilidad al empleo, a este grupo de jóvenes que comento y desde el primer día que aparecí en el aula como docente, Marcos se presentó como tal, me anticipó sus limitaciones y aquellas carencias de su personalidad que él destacaba como importantes y que expresó como timidez, poca capacidad para ponerse en el lugar de la otra persona, dificultades para imaginar o crear situaciones inventadas, un alto nivel de nerviosismo y muchos episodios de ansiedad.

Éramos un grupo de 10 personas, en el que también nos acompañó una persona intérprete de lengua de signos para facilitar los procesos de comunicación de un alumno con discapacidad auditiva parcial.

Y así comenzamos una formación teórico-práctica, ellos con el reto de aprender y yo con el reto de lograr que la motivación y la curiosidad por la materia fuera un hecho real que no quedara sellado simplemente en el papel firmado de asistencias.

El día a día del curso, por la lógica de la convivencia y de las horas que juntos/as pasamos en el mismo aula pero también por la aplicación de una metodología pedagógica aplicada al grupo y al proceso formativo trabajamos las fortalezas individuales por encima de las debilidades, el debate frente a la mera transmisión de conocimiento y la participación activa de todas las personas del grupo independientemente de sus hábitos, rutinas y etiquetas impuestas, no por ellos, quizás por la sociedad y la forma de verlos las personas cercanas… sus formas de ver y sentir hablaban de ello.

Fortalezas, Debate y Participación, tres ejes sobre los que hemos formado trabajo y equipo y un equipo de trabajo estupendo con el que he aprendido mucho.

Y así celebro hoy el #DíadelAsperger con mi vida y mis historias basadas en hechos reales.

#HazEspacio a las personas con Síndrome de Asperger

Fuente: Paula Suárez, Pedagogía Positivo.

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