Importantes tips para ayudar a estudiantes con dislexia

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La dislexia puede detectarse en los primeros niveles educativos. Es relevante que los educadores tengan conocimiento de las estrategias para reconocer y ayudar al alumnado que sufre este trastorno.

Fuente: Educación 3.0      Editado por Marcelo Pizarro

La dislexia es un trastorno con base neurológica que afecta a las personas en las habilidades de lectoescritura. En la mayoría de los casos comienza en edades tempranas y por esto es sumamente relevante que los profesionales de la educación tengan conocimiento de los síntomas, causas y consecuencias de la enfermedad.

Es importante ayudar a los profesores a reconocer este trastorno en los alumnos, identificando sus signos y ayudándolos con su manejo en el aula. La psicopedagoga María Trinidad Iglesias Musach, de la Universidad del Salvador en Buenos Aires (Argentina), realizó el estudio denominado «Alumnos con dislexia: Estrategias para educadores» con el que orienta a los docentes para enfrentar esta patología en el entorno escolar.

Reconocer el trastorno en el aula

Según el estudio realizado en Argentina, generalmente los síntomas pueden identificarse a los 6 años e incluso antes si se sabe reconocer los primeros indicios. María Trinidad Iglesias clasifica en tres los grupos etáreos  donde es común la aparición del trastorno: de 3 a 5 años, de 6 a 12 años y de los 12 años en adelante. En cada grupo, los signos presentes son diferentes.

En el primer grupo, que contempla la educación infantil, los síntomas se presentan afectando la psicomotricidad. Lo anterior se ve reflejado en una inusual falta de atención y lentitud al momento de desarrollar actividades y tareas cotidianas. Luego de esta etapa, en la adolescencia los estudiantes comienzan a tener problemas con la pronunciación de palabras, en su habilidad de comprender las lecturas y presentan confusión de letras y números.

Ya a los 12 años, se observan síntomas en el ámbito emocional y social de los alumnos. Aquí la problemática se identifica con limitaciones de actividades colectivas, como leer en voz alta o simplemente, relacionarse con sus pares y su entorno.

En cuanto a las problemáticas académicas, la dislexia afecta las habilidades como la lectura y la ortografía. Si los profesores tienen conocimientos del trastorno, podrán identificar problemas con las sílabas y fonemas.

Claves para ayudar a los estudiantes con dislexia

La psicopedagogía destaca una serie de estrategias para afrontar la dislexia a cualquier edad o curso:

  • Entorno: el espacio en el que se encuentra el estudiante debe estar ordenado y organizado.
  • Instrucciones: asegurarse de que el alumno ha entendido bien las explicaciones para realizar las tareas en clase.
  • Vocabulario positivo: evitar las palabras que no aporten al aprendizaje del estudiante con dislexia. El uso de palabras que elogien el progreso y las capacidades del estudiante hará que aumente su autoestima y rendimiento en el aula.
  • Compañeros: los demás estudiantes deben conocer qué es la dislexia. Es importante explicarles en qué consiste y cómo les afecta individual y colectivamente.
  • Refuerzo de la memoria y la repetición: consolidar la memoria a corto y largo plazo del alumno basándose en la repetición de conceptos.
  • Uso de la tecnología en período de exámenes: la utilización de herramientas tecnológicas, como las pizarras digitales o un ordenador portátil, puede ser una opción para facilitar la tarea en época de exámenes y así proporcionar complementos de información, en un momento en el que el estrés se incrementa para todo el alumnado.

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