La fórmula de una activista de las matemáticas

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Es considerada una de las matemáticas más destacadas a nivel nacional. Como activista da la pelea desde dos frentes: desde la educación, para hacer más accesible este conocimiento en los colegios, y desde la academia, como recién asumida directora de la primera Dirección de Diversidad y Género de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. “El trabajo colaborativo es el futuro del conocimiento”, dice. Por Muriel Alarcón L.  Salomé MartinezSalomé Martínez, profesora titular del Departamento de Ingeniería Matemática de la Universidad de Chile, está en su oficina en el quinto piso de un edificio antiguo refaccionado en el barrio universitario. Por su ventanal se ve el patio nuevo de Beauchef 851. En la pizarra hay una ecuación desglosada de un problema de ecuaciones diferenciales que lleva estudiando cuatro años. -En general, los problemas matemáticos se pueden estudiar desde ángulos distintos -dice, refiriéndose al tiempo que le ha dedicado. Es una tarde helada de agosto. Han pasado días desde que llegó de la primera versión de la “Reunión mundial de mujeres en matemáticas” que se realizó durante el Congreso Mundial de Matemáticas. Este es el encuentro académico más importante en esta materia, organizado por la Unión Mundial de Matemáticos, que se lleva a cabo cada cuatro años en distintas ciudades del mundo. En esta ocasión, se homenajeó la vida y obra de la fallecida matemática iraní Maryam Mirzajani, la primera mujer ganadora de la medalla Fields. Es el premio más prestigioso de esta ciencia que se otorgó en 2014, durante la última versión de este evento. En la convención, que reunió a quinientas mujeres matemáticas de todo el mundo, Salomé Martínez fue la única chilena que tuvo una presentación. Y lo hizo ligando sus conocimientos específicos en las ecuaciones de “reacción difusión” al plano de la equidad de género en matemáticas. Así, Salomé Martínez ilustró la forma en que dicho método de investigación daba luces acerca de cómo las mujeres podían desarrollar estrategias para persistir en un medio tan masculino. -Era una analogía. Considerando que las mujeres se distribuyen de manera tan poco homogénea en el ámbito de la ingeniería, describí por medio de qué estrategias ellas podían persistir. Esto, de acuerdo a mi investigación, se produce porque vivimos una segregación dentro de la misma carrera. Ligué mi investigación con mi experiencia vital como mujer. Los modelos que yo estudio son de competencia y de colaboración. La estrategia de las mujeres ha sido la de colaboración -dice. Los temas de género son prioridad para ella, sobre todo desde su nueva posición. Salomé Martínez es la directora -y responsable- de la nueva Dirección de Diversidad y Género de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, creada en mayo de este año, y un hito al ser la primera a nivel de facultad en esa universidad. Si bien este proyecto se presentó a las autoridades antes del movimiento estudiantil por una educación no sexista, Salomé Martínez cree que la coyuntura ayudó a la consolidación de su creación. Se votó en medio de la ola feminista. -El movimiento llegó a poner las urgencias -dice. Hasta ahora no tienen una oficina física, tampoco el equipo definido, están recién discutiendo los presupuestos. Sin embargo, dice, desde que la dirección se instauró, ya surgieron temas a tratar. De acoso, por ejemplo, pero también de cómo las mujeres avanzan en sus carreras, los tipos de brechas que la obstaculizan, la educación no sexista, entre otros. En la cruzada contra las brechas de género, Salomé Martínez se involucró por primera vez en 2010, cuando junto a un grupo de profesoras de su universidad, provenientes de departamentos tan diversos como Ingeniería Química, Matemáticas y Astronomía, disconformes por la brecha de género existente en sus áreas, crearon la agrupación “Adelina Gutiérrez”, en honor a la primera profesora contratada por esa facultad, pionera de la astrofísica en los años cincuenta. Un colectivo pionero en el país en temas de género y al que Salomé Martínez adjudica la creación de la dirección de Diversidad y Género. -Hasta antes de la creación de la dirección, este era un tema de “las académicas”, “de mujeres”. Hoy tenemos un poder político dentro de la facultad y eso marca un cambio -asegura. Entonces, Salomé dice que las mujeres deben ser “estratégicas” al plantear sus objetivos. -Deben saber ir a buscar aliados, no perderlos. Nuestra estrategia ha sido muy de colaboración. Hemos sido prácticas al sumar personas a nuestras batallas. Y esa es una ganancia de la facultad. No es una ganancia para nosotras, las mujeres. Vamos a construir un espacio capaz de detectar inequidades, situaciones y nudos donde se producen, y esto va a ser bueno para todos. Integrar las filas de una agrupación Salomé Martínez estudió en el Liceo 7. La hija mayor del científico Servet Martínez, Premio Nacional de Ciencias Exactas en 1993, hoy de 66 años, dice que su padre ha sido su modelo. -Siempre lo vi a él muy ensimismado con las matemáticas. Ha dedicado su vida a su avance. Pero, en general, la gente no conoce la vida de los científicos. Y es un problema, pues sus vidas parecen alejadas de nuestra experiencia, sobre todo en el caso de las mujeres. Yo siempre vi que Ingeniería era una carrera que podía hacer perfectamente bien -dice. Entró a estudiar Ingeniería en 1989 y estando ahí se decidió por Matemáticas. -No había mujeres, pero era así. Nunca me pregunté por qué. Esta era una facultad ultra machista. Pero solo después de que terminé (la carrera) me empecé a dar cuenta de muchas cosas que antes no. -¿De qué se dio cuenta? -De situaciones machistas por las que pasé. Yo siempre fui (profesora) auxiliar y algunos me decían: “¿acaso sales con el profesor?”. Eran cosas inapropiadas, feas. Pero me las eché a la mochila y me olvidé. Yo sé que compañeros y otra gente me atribuían cualidades negativas. Que yo era una persona fría, competitiva, seria, enojona, que no me importaba nada, y yo, en realidad, era súper sensible y amistosa. Tenía una imagen que no correspondía a quién yo era en realidad. -¿Qué le hacía pensar esto a usted? -Es que yo lo pensaba también. Como que uno asume roles en la vida. Y yo asumí una serie de características dentro de la facultad que no se correspondían con lo que yo era. Les pasa a las mujeres. El ser tan buena estudiante tenía que tener aparejado otras características también. Si eras buena en Ingeniería debías ser fome, cuando en realidad yo era alegre. A mí me iba bien porque me gustaba mucho la carrera. Salomé Martínez se casó con un matemático uruguayo, a quien conoció en un congreso de la materia, y hoy es el padre de sus tres hijos. Acompañada por él hizo su posdoctorado en Georgia. Su tesis fue acerca de un tipo de modelo matemático que incorpora el movimiento de las especies en un hábitat. Antes de finalizar los estudios quedó embarazada. Para que pudiera titularse, su marido congeló sus estudios y se dedicó a cuidar a su primer hijo. -Por eso yo siempre he dicho que la carrera de una mujer es más viable no tanto por las facilidades del trabajo, sino que por la corresponsabilidad de la pareja -dice. Ya de regreso en Chile, durante el posnatal de su hija menor empezó a dar la primera de sus peleas de género. Los formularios de calificación en la facultad -para dar cuenta de los avances anuales y metas logradas de cada docente para el cálculo de las asignaciones-, en el caso de las académicas, hacían caso omiso del período posnatal. Así, esta ausencia implicaba “un vacío” en su trayectoria. A todas las que habían sido madres las había afectado. Había algunas que tuvieron que dictar nuevos cursos para compensarlo. Salomé Martínez recuerda que esta fue una de las situaciones que gatillaron la conformación de la agrupación Adelina Gutiérrez. -Pero las “Adelinas” -que es como se autodenominan las integrantes de esta agrupación- no hemos participado de igual manera todo el tiempo. Las profesoras más jóvenes tienen que pasar a ser profesoras asociadas y después, titulares. Hay una cosa bien bonita que se dio en el grupo y es que hemos sabido hacer relevos. Salomé reconoce que por un tiempo dejó de participar activamente en las filas de esta agrupación. -Y creo que es muy importante que los grupos de mujeres académicas sepamos hacer relevos. Por eso hemos sido exitosas. Es muy desgastante lo que hacemos, porque son peleas a muy largo plazo. Nosotras llevamos casi diez años. Si estamos todas durante los diez años es natural que te desanimes. Todas seguimos “militando”, pero hay momentos en los que algunas asumen el “frente”. Tenemos que apoyarnos. Y las peleas por la carrera las vas dando cuando tal vez a ti ya no te sirven tanto. El futuro del trabajo colaborativo La profesora Martínez es investigadora principal del Centro de Modelamiento Matemático de la Universidad de Chile, un centro de excelencia que se dedica a trabajar en matemáticas aplicadas a problemas provenientes de la industria y de las políticas públicas. Lo integra desde 2002 y hasta 2016 fue la única académica mujer del Departamento de Ingeniería Matemática en ser parte. Al poco tiempo de integrar a este centro, empezó a trabajar en educación a nivel escolar. Hoy es, además, la directora del área de educación. Durante su trayectoria, por medio de fondos de investigación, ha colaborado en la publicación de libros de apoyo pedagógico, ha trabajado en la creación de estándares para profesores de educación media y, el último tiempo, particularmente en la elaboración de un modelo de clases para formación inicial docente. Desde el 2014 a la fecha ha dirigido, apoyada por el Mineduc, el proyecto “Suma y Sigue”, una serie de cursos de matemáticas en modalidad semipresencial, para profesores de educación básica. Por este proyecto fue recién premiada por la Unesco con el premio Unesco-Hamdan bin Rashid Al-Maktoum Prize for Outstanding Practice and Performance in Enhancing the Effectiveness of Teachers (por la práctica y el rendimiento sobresaliente en la mejora de la eficacia de los docentes), que le entregarán durante el Día Internacional de los Profesores, el 5 de octubre, en París. Salomé Martínez hoy pone sus esfuerzos en la formación docente. -En el centro creemos que para poder transformar la enseñanza de las matemáticas tenemos que trabajar con los profesores, no con niños. Ellos son los agentes de cambio. Y lo que podemos hacer es colaborarles. Partir colaborándoles en cambiar la concepción que profesores y niños tienen de las matemáticas. -¿Por qué? -La matemática que se necesita para darle sentido a nuestra propia existencia recae en la capacidad que ésta nos da de razonar. (…) Nosotros concebimos las matemáticas no como un conjunto estático de hechos, sino como una disciplina que te da herramientas para pensar. En mi carrera he reflexionado mucho más allá de la fórmula. Por las matemáticas he pensado en muchas cosas muy básicas de manera muy profunda. Y eso es también hacer matemáticas. Salomé Martínez dice que su actual equipo de trabajo en la facultad es muy diverso y está compuesto por gente de muchas universidades, donde hay, entre otros, profesores, matemáticos, ingenieros, sociólogos, psicólogas y programadores. -El último tiempo, me ha ayudado a darme cuenta de que siempre he sido una persona muy sociable, buena para escuchar y para aprender de otros. Escucho harto y ha sido una virtud en la medida en que sé tomar ideas de otros, en este caso de mi equipo, lo cual me ha hecho ser exitosa. Si bien este último tiempo me ha tocado liderar, para liderar tengo que escuchar al resto. Se ha planteado que el trabajo colaborativo es el futuro. -El trabajo colaborativo es el futuro del conocimiento. Ningún problema que valga la pena uno puede resolverlo sin la ayuda de otro. Nadie sabe tanto como para trabajar solo. Fuente: El Mercurio   

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