La importancia de la colaboración y pensamiento crítico

0
232

Habilidades como el pensamiento crítico y la creatividad son mucho más importantes que la enseñanza a través de fórmulas o contenido memorizado. Así lo piensan los alumnos del siglo XXI.

Editado por Eileen San Martín.

Fotografía de BBC Mundo.

Los contenidos tradicionales como matemáticas de nada sirven si se enseñan sin aplicación en el mundo real. Es lo que dice la especialista estadounidense en Educación, Jennifer Groff, donde desarrolla diseños de juegos para uso en clases.

«No se puede enseñar fuera de contexto. Tienen que comenzar a adquirir experiencia con los problemas reales a lo largo del vida», dice. Groff explica por qué algunos expertos defienden la llamada Enseñanza Basada en Competencias (EBC). Esta se enfoca en desarrollar habilidades y raciocinio en vez de memorización de contenido.

¿Cómo funciona su metodología?

Los alumnos aprenden a través de la realización de proyectos, en lugar de recibir un contenido dividido en disciplinas. Esta enseñanza tampoco depende de materiales como libros didácticos o división de los alumnos en grados.

La metodología fue elegida como una de las más innovadoras por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en 2017 y ya está siendo implementada en escuelas de países como Holanda, Estados Unidos, Inglaterra y Finlandia.

A pesar de las diferencias, las escuelas que siguen el método se adaptan para no dejar de seguir sus directrices obligatorias de educación. Estos son los principales extractos de la entrevista que BBC Brasil le hizo a Jennifer Groff:

¿El método tradicional de enseñar atiende a las necesidades educativas de los alumnos?

Hay décadas de investigaciones científicas sobre cómo la gente aprende. La forma en que estructuramos escuelas a menudo no está alineada con estos descubrimientos. Las estructuras escolares tradicionales llevan a los niños en el sentido opuesto.

Las escuelas tradicionales ofrecen la misma orientación para todo el mundo, dividiendo las clases artificialmente en materias. El currículo es muy rígido y los profesores enseñan muy rápido para cubrir todo el temario. Con frecuencia, ese contenido no tiene contexto.

Durante 12 años, los niños dicen: «Bueno, dime qué hacer, qué aprender, ¿a dónde voy?». Literalmente se entrena a los niños para no dirigir sus propias vidas.

El método tradicional enseña que existe una respuesta única. Esto quiere decir, una respuesta correcta y una equivocada. ¿Qué tipos de problemas en la vida, o en el mundo, son así? ¡Casi ninguno! Son todos complejos y multifactoriales. Las soluciones no son correctas o incorrectas; tienen pros, contras y consecuencias. Entonces, el mundo real es mucho más «desordenado».

¿Cree que el foco en disciplinas como matemáticas o idioma da a los niños habilidades que necesitan?

Por supuesto. Los niños necesitan saber leer, escribir y hacer cuentas. Pero la idea de enfocarse tanto en ello, está bien documentada en la ciencia como problemática. Yo digo con frecuencia a los padres: «piensen en todas las cosas que los desafían en la vida real».

¿Cómo un idioma y matemáticas son suficientes para equipar a los niños para hacer frente a estas cosas? ¡Y en el trabajo! Observa las habilidades que necesitamos para todos nuestros trabajos.

No se puede enseñar fuera de contexto y esperar que los niños al final entiendan todo lo demás. Ellos necesitan ir adquiriendo experiencias con problemas reales a lo largo de la vida.

¿Y cuáles son esas habilidades necesarias? Cuando se habla de competencias para el siglo XXI, muchos piensan en la robótica, la programación, etc.

Hay cuatro habilidades consideradas centrales: comunicación, colaboración, creatividad y pensamiento crítico.

Comunicación para conversar con sus colegas en el trabajo. La colaboración es necesaria porque no trabajamos aislados. La creatividad sirve para pensar en soluciones nuevas e innovadoras. Y pensamiento crítico para lograr resolver problemas, para pensar en soluciones efectivas y significativas en el trabajo o en la vida.

Pero hay mucho más allá. Siempre me preguntan: «Si pudieras cambiar el currículo en una cosa, ¿qué sería?». Allí, respondo: «añadir el pensamiento sistémico que es aprender a trabajar con sistemas complejos, que no son lineales«. Hay dinámicas que puedes aprender, que puedes observar y estar mejor preparado para lidiar con ellos. Nuestro mundo está hecho de muchas capas de sistemas complejos.

Está también el pensamiento ético, o pensamiento con perspectiva social, que es tomar decisiones considerando cómo los otros se ven afectados. La belleza de la Enseñanza Basada en Competencias es que el profesor no necesita ser especialista en el proyecto elegido para el momento. El docente se preocupa por el desarrollo general del alumno y trae a los especialistas de la comunidad. Incluso, involucra a los padres.

Fotografía de BBC Mundo.

¿Cómo deben enseñarse estas competencias?

Nuestro modelo no es como llenar un cubo de contenido. Los niños no lo guardan. Lo que importa son las habilidades y competencias que se ganan trabajando en esos proyectos. Estamos enfocados en crear experiencias complejas para que los niños aprendan a razonar y reflejen lo que se les exigirá en el mundo real.

Entonces, si hay una discusión ideológica ocurriendo, debe suceder en la escuela también. No estamos preocupados en recordar hechos y conocimientos. En cambio, sí en tener habilidades necesarias para lidiar con el mundo complejo.

¿Cómo equilibrar esa forma de aprendizaje con exigencias de la enseñanza tradicional?

Miramos los elementos generales que están en las pruebas y las habilidades que serán examinadas en universidades. Garantizamos que ellos tendrán las habilidades necesarias para aprobarlos. Y eso sucede sólo participando, profundizando en esos proyectos.

Nos preocupamos por la alfabetización y las matemáticas porque hay un nivel de alfabetización básico. Hay que hacer que los profesores estén capacitados en esas áreas.

¿Por qué entonces la educación más enfocada en competencias no es usada de forma más amplia?

El modelo actual es del siglo XVIII. Hemos hecho algunos avances y cada escuela es un poco diferente de la otra. Hay algunas que todavía están en el pasado, otras más avanzadas.

Hay muchas barreras en los sistemas educativos. Hay políticas estatales, municipales y federales que determinan lo que las escuelas pueden hacer. Pero también es una cuestión de tomar riesgos.

La gente tiene resistencia al cambio, porque los padres a menudo no entienden el proceso de aprendizaje a fondo. Hay muchos factores que necesitan alinearse para permitir que la escuela cambie. Al final, lo que posibilita el cambio son recursos. El apoyo financiero a la educación no es tan alto. No es un negocio tan grande, no da tanto dinero como Google.

Creo que estamos en un momento de viraje. El mundo ha cambiado tanto que es claro que sólo preocuparse por aprobar exámenes no está dando resultados. Necesitamos preparar a los niños con habilidades más amplias y profundas en un mundo tan complejo. Creo que los padres lo entienden.

Hasta ahora, la enseñanza por competencia está bastante restringida a la élite. ¿Una enseñanza diferente para cada niño en el sector público no genera el riesgo de producir más desigualdad?

La desigualdad surge por muchos otros factores, como recursos y políticas regionales. La esperanza es que sea lo contrario. Este tipo de enseñanza pueda abrir la puerta para más igualdad.

No sólo estás tomando profesores que enseñen diferente, hay toda una preparación detrás. Los profesores que enseñan por EBC (Enseñanza basada en competencias) tienen, en general, más habilidades.

En el caso de las escuelas de élite, hasta ahora se ha implementado este tipo de enseñanza. Pero en Brasil, sin embargo, estamos tratando de encontrar recursos y estructuras para que otras escuelas apliquen este método.

Esto debe traer más igualdad. Todo depende de la forma en que se aplicará. Esta transición de modelo de enseñanza no significa que habrá un cambio en la calidad. Todo depende de cómo se aplica este tipo de política y cómo se utilizan los recursos.

Fuente: BBC Mundo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here