La importancia de la educación socio-emocional en el colegio y cómo se puede abordar

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2017-08-31-3452WC769Aprender a sumar y restar, los tiempos verbales y el Imperio Romano, ¿qué más? Hoy es importante que los niños tengan autoestima y sepan relacionarse con otros, ¡y la escuela se debe poner las pilas! Por María Jesús Martínez-Conde en El Definido A menudo se abre el debate sobre impartir educación socio-emocional en el aulaSabemos que la familia tiene una tarea ineludible ahí, pero hoy se enfatiza que la educación formal también la debería tener y no de manera improvisada o de “buena fe”, sino formar parte del currículum, cual ramo de biología. Basta ver el ejemplo de Inglaterra, con su ramo sobre la felicidad. ¿Cuán importante es para un niño saber lidiar con sus emociones y las del resto para tener una vida plena en el futuro? Hoy en El Definido te contamos sobre algunas evidencias científicas sobre su importancia, y otras buenas ideas para implementar este tipo de educación en clases.

Niños felices, ¡adultos plenos!

El foco de cualquier educación debiese ser formar personas cuya cuota de bienestar sea alto. En otras palabras, adultos felices. ¿Pero qué es lo que hay que enseñar para lograrlo? Un estudio de 2014 se preguntó si existía algún patrón en la niñez que predijera esta sensación de bienestar o de éxito. Increíblemente, la investigación demostró que el predictor más poderoso era la salud emocional del niño, seguida por su conducta. Sorprendentemente, el elemento que menos influencia tenía en una adultez feliz, era el desarrollo intelectual del niño, aunque sí predecía logros educativos y mejores ingresos futuros. La pregunta es, ¿queremos ganar más dinero o sentirnos más felices? Y aquí una de las conclusiones más increíbles de la investigación: sólo un 0,5% de los adultos analizados hacían variar sus índices de felicidad de acuerdo a los ingresos que recibían; la mayoría atribuía su bienestar a otros factores, como la buena salud física y mental, principalmente. Y bueno, parte importante de sentirse sano de la cabeza, requiere haber tenido una sólida educación socio-emocional cuando chico. ¿O no?

Profesores y alumnos con mayor autoestima

En Chile, otro estudio también ha validado este tipo de enseñanza. Entre 2009 y 2010, la Fundación Belén Educa implementó un programa de capacitación en educación socio-emocional a profesores y alumnos de situaciones vulnerables, midiendo antes y después los niveles de autoestima de ambos. Cuando un alumno era detectado con baja autoestima, era sometido a un reforzamiento socio-emocional que tenía una duración de 18 meses, por parte de un profesor capacitado. Los resultados del programa fueron tan exitosos, que demostraron que no sólo la autoestima de los alumnos crecía, sino también mejoraban sus notas. De pasada, los profesores también empezaron a quererse un poquito más, al ver las consecuencias tan maravillosas de su trabajo, concentrándose en el desarrollo integral de sus alumnos y ya no solamente en su rendimiento académico. ¿Pero cómo se lleva está llevando a cabo este tipo de educación? Aquí algunos ejemplos.

Incluirlo concretamente en todos los ramos o darle una asignatura

En Estados Unidos existe una organización llamada The Greater Good Science Center’s Summer Institute for Educators, que es una suerte de campamento de verano para profesores que quieren implementar educación socio-emocional en sus clases, dirigido por psicólogos. Muchos docentes aseguran que les es difícil hacerse un tiempo en la semana para desarrollar este tipo de habilidades en sus alumnos, entonces aquí les enseñan cómo incluirlo en sus clases del día a día. Por ejemplo, si en lenguaje están leyendo un libro que plantea un dilema ético, discutirlo en clases, ponerlos en situaciones que fuercen su compasión, plantearles desafíos sociales y constantes trabajos grupales. Ahora, si se trata de materias más duras, como las matemáticas, es posible “bajarlas” y plantearles los números de manera práctica. Por ejemplo, cuando se enseñan fracciones, se puede decir que esta operación es la que subyace a la división de recursos en todas las comunidades del mundo. Entonces, se pueden realizar ejercicios que planten dilemas y fuercen sus capacidades socio-emocionales, inculcando la idea de equidad. Por ejemplo: “¿cómo podría dividirse una pizza en base a quiénes tienen más hambre?”. Parte del trabajo en el campamento, es crear planificaciones reales de clases que integren concretamente este tipo de contenido en las otras materias. Esto es clave, porque un problema recurrente, al menos en Chile, es que al final “queda en el aire” y es difícil de abordar cuando no hay un plan concreto. Es lo que ha pasado con los llamados Objetivos Fundamentales Transversales, como están presentes en todas las materias y no se evalúan directamente, a fin de cuentas, su enseñanza queda a criterio del profesor que tenga la habilidad y el tiempo de enfatizarlos. Algunos países han dado el paso de lleno, y han transformado la educación socio-emocional en una materia específica, como Inglaterra. Y en Argentina acaba de ser presentado un proyecto de ley que propone implementar la educación emocional en los colegios de la provincia de Misiones, algo que ya se ha comenzado a hacer en otras provincias, como Corrientes. En España, la tendencia comenzó en Islas Canarias y ya se ha extendido por el resto del país. En Chile, muchos sabemos que parte de las cosas que no nos gustan de nuestra sociedad –como la delincuencia o los altos índices de depresión y estrés- se deben en parte a la falta de educación socio-emocional en la escuela. En El Definido creemos que medidas como éstas podrían ayudarnos a educar niños con mayor autoestima, más respetuosos de su entorno y comprometidos con las comunidades en que viven. FUENTE

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