La importancia de la socialización temprana de niñas y niños en pandemia

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Claudia Curimil Hernández – El Mostrador

Importancia de la socialiacion tempranaLlevamos un año de pandemia, un año claroscuro de duelos e invenciones que a veces resultan, otras no. Un año de aprendizajes y temas que siguen sin ser conversados con la seriedad que requieren, como son las vivencias de niños y niñas. El año pasado circuló en redes sociales una fotografía de un bar abierto junto a una plaza, cuyos juegos permanecían con cintas de restricción. A la niñez le tocaba seguir quedándose en casa.

Es en el ámbito escolar donde aparecen los niños. Si hay alegría en regresar a la escuela, posiblemente sea en buena medida la de encontrarse con sus pares. En la niñez existe la amistad. Y estos encuentros y desencuentros con pares tienen suma relevancia en su desarrollo socioemocional, psicomotriz y del lenguaje, que se ha visto deteriorado en el último año según un estudio de la UC.

La socialización no empieza con la escuela, está en los inicios de la vida, en las primeras sonrisas, en el balbuceo al que responde un adulto, un hermanito; en el juego “está, no está”, en enseñar que no todo se mete a la boca, en el gesto de manos para saludar y despedir, en el trueque de auto por pelota. La socialización temprana tiene que ver con una apropiación y participación en el mundo. Y aun cuando pensemos que un bebé o niño pequeño necesita más bien las figuras parentales, hoy esa disposición a jugar en casa está atravesada por un redoblado cansancio de quienes mientras hacen el trabajo de cuidado, están en otros trabajos. Varios hogares están con labores hacinadas que comienzan desde muy temprano en la mañana.

Habrá que apoyarse en las tecnologías, videollamadas, juegos online grupales. Si tendrán que quedarse frente a una pantalla, acompañar. Hacer de la memoria una ventana, nombrar a los amigos que ya no pueden ver, conversar de los encuentros que han tenido, nombrar el exterior para ventilar la casa. Ocupar espacios compartidos en condominios cuando sea posible, organización y cuidado entre familiares, vecinos. Acompañarlos a sostener esos lazos que han construido más allá del hogar.

Hay un cuento que trata sobre adultos de un castillo muy ocupados, en cada salón hay un niño o niña que colabora, pero también pregunta ¿cuánto falta? Son páginas y páginas de la misma respuesta: un ratito más.