La mirada que se tiene sobre la inteligencia incide en cómo se vive el estrés académico

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Quienes piensan que es un don fijo presentan niveles más altos de la hormona cortisol, respecto de quienes creen que es una capacidad que se puede desarrollar. Por M. Cordano  inteligenciaTransitar entre la educación básica y media no siempre resulta fácil. Mayores exigencias y la sensación de que las notas cobran cada vez más relevancia hacen que muchos alumnos se estresen y no sepan lidiar con la presión. Así lo plantea un estudio desarrollado por las universidades de Texas, en Austin, y Rochester, ambas en Estados Unidos, que analizó qué factores influyen en que los escolares -que en su mayoría tienen entre 14 y 15 años durante esta etapa- sepan manejar el nerviosismo que implica el cambio. Según publican los investigadores en la revista Child Development, la mirada que los estudiantes tienen sobre la inteligencia es clave. Aquellos que sienten que se trata de un don fijo (y que, por ende, no cambia) se muestran mucho más estresados en comparación a sus compañeros que creen que la inteligencia es una característica que puede irse desarrollando. Los resultados nacen tras una encuesta a 499 niños estadounidenses que cursaban 1° medio. A cada uno no solo se le pidió dar su opinión sobre temas relacionados a su mirada en cuanto a la inteligencia, sino que además se les solicitó una muestra diaria de saliva que permitió medir su nivel de cortisol, hormona asociada al estrés. Respecto de los resultados, que muestran que los niños con mentalidad fija (como se conoce a quienes creen que no es mucho lo que pueden hacer para cambiar su situación académica) son más estresados, Teresa Izquierdo, psicóloga y directora del programa Aprender en Familia, de Fundación CAP, advierte que mucho pasa por cómo se comportan los apoderados. “Es importante recordar que el cerebro es un músculo y los jóvenes aún tienen mucho potencial para desarrollar. Aunque a veces los padres sientan que los hijos no los escuchan, sus palabras tienen mucha influencia en ellos. Transmitir mensajes que promuevan el esfuerzo por sobre el resultado ayudará a los jóvenes a confiar en sus capacidades, fortalecer su autoestima y perseverar frente a las dificultades”. Francisca Muñoz, directora del programa Neyün – Educación en Armonía, advierte que una mentalidad fija también influye en el posterior rendimiento académico. “Yendo más allá, afecta mucho en las metas que (los alumnos) se van poniendo y se proponen al salir del colegio”. La teoría de los investigadores es que quienes poseen una mentalidad de crecimiento tienden a resolver de forma mucho más proactiva sus problemas, que son aquellas cosas que suelen ponerlos nerviosos. Por eso, a largo plazo, terminan menos estresados. “Si tienen dudas sobre una materia, se atreven a acercarse a hablar con sus profesores, levantan la mano en clase o se esfuerzan más en sus tareas. En cambio, si tienen una mentalidad fija, es más probable que piensen que un desafío difícil significa que no son capaces. Cuando eso ocurre, es común que se den por vencidos, pensando que no tiene sentido esforzarse si no son buenos en ello”, comenta a “El Mercurio” el psicólogo y autor del estudio, David Yeager. Fuente: El Mercurio

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