La Necesidad de Promover la Educación para la paz

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La crisis social exige un rol activo de la ciudadanía para establecer consensos o proponer pactos en la construcción de un nuevo paradigma social. Desde mi rol docente, considero que la “Educación para la Paz” debe estar presente en la discusión e intercambio de experiencias en el debate nacional.

El consenso ciudadano se debe constituir en valores/principios que hagan explícito el modelo de sociedad y persona. Mesa (2000) plantea valores/principios ligados a la “libertad, justicia, democracia, tolerancia, solidaridad, cooperación, pluralismo, diversidad cultural, diálogo y entendimiento a todos los niveles de la sociedad” (p.8). Los valores/principios deben ser legitimados por todos los integrantes de la comunidad estableciendo un marco mínimo.

Sin duda, la crisis actual ha afectado las diversas esferas de poder y representación, como también hemos sido testigo del comportamiento ciudadano (individual y colectivo) al manifestar sus intenciones, demandas y expresiones del conflicto. Desde el estallido social han existido diversas oportunidades donde las manifestaciones ciudadanas se han consagrado desde la paz, como también desde la violencia. Al igual, que el rol de los agentes del Estado en controlar el orden público. Por lo anterior, la violencia no se puede legitimar como medio de expresión por ningún actor social o parte involucrada. No es el camino para lograr acuerdos.

Los valores/principios democráticos deben estar presentes en todo momento, sin excepción. Por ende, a la luz de los acontecimientos en Chile, se hace necesario “Educar para la Paz”, con el objetivo de establecer una Cultura para la Paz y en derechos humanos.

La Educación para la Paz “sensibiliza y dirige a pensar, visualizar y vivir de una nueva forma las relaciones humanas, en las cuales aprendamos a vivir junto a los demás individuos, con otras personas y para las otras, así como desarrollar las capacidades personales, ejercer las libertades, actuar con autonomía, asumir responsabilidades y crecer en la solidaridad, la esperanza y el amor humano” (Cerdas-Agüero, E., 2015, p. 139). Por lo tanto, se debe considerar en el debate nacional el proceso de adquisición de los valores y conocimientos, así como las actitudes, habilidades y comportamientos necesarios en la construcción de este nuevo consenso ciudadano.

El aprender a convivir juntos para vivir en paz es el reto permanente que debemos enfrentar en sociedad. Este nuevo pacto social, desde el punto de vista educativo, debe promover la emancipación del ser humano, el desarrollo de competencias cívicas, proporcionar habilidades de resolución de conflictos y empoderar al ciudadano en la toma de decisiones pensando en el bien común.

Desde el punto de vista del sistema educativo, la Educación para la Paz debe poseer un rol protagónico en el proceso de formación ciudadana de todos nuestros estudiantes, desde la educación preescolar a la enseñanza superior. Debemos construir una sociedad sustentada en valores y principios democráticos que propicien el diálogo y la convivencia.

El concepto de “paz” no debe ser concebido desde el punto de vista de la pasividad e inercia, o como un estado de quietud e ideal. Por lo contrario, la paz debe ser entendida como un trabajo constante de todos los ciudadanos en prevenir y gestionar los conflictos y transformarlos en una experiencia de aprendizaje. Concuerdo con el teórico Francisco A. Muñoz, quien  plantea el concepto de “paz imperfecta” debido a que la paz es dinámica, procesual e inacabada. En otras palabras, la imperfección de la paz se encuentra latente en el interactuar del ser humano, por ende, el trabajo debe ser permanente

Por último, el llamado es a participar del proceso histórico, desde nuestros diversos espacios y plataformas de comunicación. Como Profesores y profesoras, tenemos el deber de promover el diálogo sin exclusión. Ser líderes y promotores de la Educación para la Paz y el respeto de los derechos humanos. Convocamos a todos los actores en hacerse participes del movimiento considerando los valores, conocimientos, habilidades y comportamientos necesarios para construir este nuevo consenso ciudadano del Chile del siglo XXI. 

Fuente:

Cerdas-Agüero, E. (2015). Desafíos de la educación para la paz hacia la construcción de una cultura de paz. Revista Electrónica Educare, 19(2), 135-154.

Mesa P. (2000). La educación para la paz en el nuevo milenio. Papeles de cuestiones internacionales, (72), 107-122.

1 Comentario

  1. Las palabras precisas para la crisis que estamos viviendo hoy en nuestro país.
    De acuerdo con usted profesor, orgullosa de sus palabras, me siento identificada como docente, la clave es educar para la paz.

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