La obligatoriedad de la Filosofía en el nuevo currículum de Educación Media

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Screen Shot 2018-02-21 at 8.45.25 AM Columna de Marcelo Mella Polanco, Cientista Político, Universidad de Santiago de Chile. Publicada en BíoBío Chile Hemos conocido el pasado 12 de febrero la aprobación parcial por parte del Consejo Nacional de Educación (CNED) de las bases curriculares de Tercero y Cuarto Medio presentadas ante él por el Ministerio de Educación (Acuerdo N° 025/2018, Res. Exenta N° 47). Llama aquí la atención el punto 6 letra a, donde refiere que no existe acuerdo en el CNED sobre la pertinencia de que Filosofía y Ciencias Naturales sean parte de la Formación General para todos los estudiantes de esos niveles. Lo cual significa, concretamente, que la asignatura de Filosofía no debiera ser obligatoria para los estudiantes de educación media. No sólo eso, el acuerdo del CNED también objetó las tres asignaturas de profundización de Filosofía (Res. Exenta N° 47, acuerdo N° 5, pág. 8), con lo cual se podría llegar a eliminar esta asignatura del plan diferenciado Humanista Científico y, con ello, de toda la educación secundaria nacional. La propuesta de nuevas bases curriculares para Tercero y Cuarto Medio constituye a mi entender una de las políticas de mayor trascendencia del gobierno de la Presidenta Bachelet en el ámbito de la educación, debido a que logra articularse cabalmente con los objetivos básicos de la Ley General de Educación, resguardando una base cultural común y una expectativa de aprendizaje mucho más equitativa y democrática. Entre los aspectos que confieren valor a esta política se cuentan: la incorporación de la asignatura de educación ciudadana como asignatura obligatoria para todos los estudiantes; la inclusión de los conceptos de cambio climático y sustentabilidad -con el propósito de generar actitudes de mayor conciencia y respeto hacia el medioambiente-, y el fortalecimiento de las capacidades de los estudiantes de la Educación Técnico Profesional para realizar procesos formativos a lo largo de toda la vida en base a aprendizajes más equitativos. En este último aspecto, vinculado al compromiso por mayor equidad en la enseñanza, se incorporó una definición crucial e histórica de política educacional que elimina la asimetría estructural contenida en el currículum vigente entre educación Humanista Científica (HC) y educación Técnico Profesional (TP). De esta manera, la nueva propuesta del Mineduc sometida a consideración del CNED permite que todos los estudiantes secundarios de Chile tengan acceso a asignaturas como Filosofía y Ciencia en el plan común de Formación General. A este respecto, consideramos que el pronunciamiento del CNED genera muchas interrogantes respecto de la elaboración de políticas en el sector educación en Chile, en particular sobre las visiones subyacentes de los consejeros de dicha agencia al momento de oponerse a la incorporación de la Filosofía (y las Ciencias Naturales) en el plan común de Formación General, tal como lo establece la propuesta ministerial. Primero, resulta del mayor interés conocer en profundidad cuáles han sido los fundamentos, las razones sustantivas y técnicas para que el CNED en su pronunciamiento objete la incorporación de Filosofía en el plan común de Formación General (y, eventualmente, también en las Asignaturas de Profundización HC). Es conveniente recordar que las nuevas bases curriculares de Tercero y Cuarto medio elaboradas por el Mineduc son resultado de un conjunto de instancias de participación con stakeholders y destinatarios de la política; en tal sentido, constituyó un proceso ejemplar de diseño para la política sectorial. Entre estas instancias se cuentan: jornadas de reflexión con participación de 757 establecimientos de educación media (104.448 personas), un proceso de consulta pública en línea con participación de más de 6.400 personas y una ronda de consulta a expertos y organizaciones vinculadas a educación, entre las que se incluyen Unesco, PNUD y Fundación Chile. Segundo, conociendo la experiencia internacional en la que destacan Francia –por un lado-, donde el aprendizaje de la Filosofía constituye un pilar de la formación de la educación secundaria- y Estados Unidos –por el otro-: ¿es conveniente para nuestro país crear a través de la política pública trayectorias formativas que privilegien la generación de capacidades instrumentales para favorecer una expedita incorporación al mundo laboral, en desmedro de la formación integral de nuestros jóvenes como sujetos políticos? El Presidente Emmanuel Macron y su ministro de Educación Nacional, Jean Michel Blanquer, ambos liberales de tomo y lomo, se han mantenido firmes en conservar a la Filosofía como asignatura obligatoria del currículum secundario galo, decisión que ha sido valorada por el Sunday Times en días pasados como “la gloria suprema del sistema educativo francés”. (https://www.thetimes.co.uk/article/lets-become-as-philosophical-as-the-french-x3qxbq7fx). No todas las realidades reflejan esas creencias, por supuesto. Recuerdo un antiguo artículo publicado en la Revista Curriculum Review, (Curriculum Review, agosto / septiembre, 1982, pp. 333 – 336) citado en años más recientes por Frank Breslin, profesor secundario de New Jersey, en una columna de opinión publicada en The Huffington Post, en la que se lamenta por la ausencia de esta asignatura en el currículum escolar de Estados Unidos y defiende su incorporación como asignatura optativa en la secundaria. El profesor Breslin señala que “aprender a pensar por sí mismos y ser tolerantes con ideas diferentes de las suyas” constituye una necesidad de primera importancia para los jóvenes estadounidenses hoy. (https://www.huffingtonpost.com/frank-breslin/the-case-for-philosophy-i_b_8086254.html) Tercero, aunque el CNED es una agencia técnica autónoma, sus decisiones frente a la propuesta de nuevo currículum y específicamente su objeción a la obligatoriedad de Filosofía para Tercero y Cuarto medio tienen efectos pedagógicos, pero también políticos y creencias ideológicas que obviamente están en juego y que sería bueno sincerar para hablar seriamente. En este marco, ¿por qué la decisión de estudiar en Educación Técnica debiera acarrear, como un costo asociado, la pérdida de la experiencia de aprendizaje en Filosofía? O acaso, ¿entregar a los jóvenes herramientas que permitan a los estudiantes tener juicio propio debe ser un privilegio de los jóvenes de la educación HC o resultado de una elección de una determinada trayectoria formativa? Dicho de manera más frontal: ¿el Quid pro quo para ciertos jóvenes en Chile debe ser quedar privados de la experiencia de aprendizaje que los conecta con las grandes preguntas civilizatorias? Jean Michel Blaquer ha señalado: “La paradoja de la educación es buscar producir la libertad a través de la enseñanza y el aprendizaje”. Esto significa que el rol de la educación debe ser, más allá de las herramientas entregadas para mejorar habilidades y el conocimiento instrumental, contribuir al proceso a través del cual una conciencia se descubre a sí misma. La eliminación de la Filosofía como asignatura obligatoria en el plan común de Formación General establece una distinción donde no cabe distinguir, segregando innecesariamente entre trayectorias escolares ya inicialmente divididas por razones socioeconómicas y afectando con ello la equidad en la experiencia de aprendizaje de los estudiantes secundarios, que al mismo tiempo constituye la necesaria base cultural común para los jóvenes de nuestro país. Publicada en BíoBío Chile

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