La Otra Educación

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1_fmtQue la educación sean más que 3 o 4 asignaturas parece ser algo totalmente evidente para cualquier persona que, directa o indirectamente, esté ligada al sistema educativo. No obstante, en lo concreto, nuestra mecánica actual de funcionamiento, a nivel país, nos ha llevado a priorizar 3 o 4 asignaturas, siempre en la lógica de cumplir con las pruebas estandarizadas que hoy parecen reducir el concepto de educación, solamente, a lo que miden.

Resulta “urgente” de aplicar para los que creemos en un modelo educativo de formación integral lo propuesto por la Reforma Educacional (Programa de Gobierno 2014 – 2018), ya que salir de la naturaleza que comprende la calidad educativa como algo mayoritariamente asociado a pruebas estandarizadas, abre la posibilidad de volver a mirar la educación como un abanico de múltiples posibilidades de desarrollo, donde los procesos educativos puedan adoptar una mirada integral con todas las asignaturas, condiciones y capacidades.

Las capas que ha instalado la política educativa nacional –con y sin intención- en función de proteger el accountability son potentes, arraigadas en el corazón del sistema educativo y transmitidas fuertemente en la cultura de los principales actores. Cambiar aquel sentido en función de recuperar aspectos de la educación elementales es el gran reto en el actual contexto.

Sin ir más lejos, constantemente se ha hablado sobre fomentar la creatividad e innovación en la educación del país, sin embargo en un mismo sistema que se ha atado a un enfoque reduccionista del currículum parece ser ilógico. Por lo mismo, la etapa actual debe apuntar a modificar muchos de los mecanismos que han dañado el sistema, desde la estructura al aula.

Encaminarnos hacia una educación integral debiese permitir dar respuestas de abordaje para todas las asignaturas, promoviendo constantemente la interdisciplinariedad, pero también yendo más allá, para armonizar los procesos de enseñanza con oportunidades de aprendizajes para todos y todas según sus necesidades e intereses, aceptando, apoyando y potenciando, con énfasis, la inclusión.

Lo anterior, nos lleva a visibilizar una situación donde se ofrece realmente un conjunto de opciones a los estudiantes que les permitan desarrollarse de la mejor manera posible, una en la que consigan encantarse con el aprendizaje día a día. Para algunos pareciera ser utópico, sin embargo hay claros ejemplos que nos demuestran que se puede lograr este escenario, donde las personas encuentran su “elemento”. “Cuando estamos en nuestro Elemento sentimos que estamos haciendo lo que se supone que tenemos que estar haciendo, lo que se supone que tenemos que estar haciendo y siendo, lo que se supone tenemos que ser” (Robinson, 2009).

Para concluir, podemos señalar que contar con una Ley de Aseguramiento de la Calidad (ley 20.529) que haya agregado otros indicadores de calidad en el sistema es un avance, sin embargo es bastante lo que resta para lograr un desarrollo educativo que se comprenda como integral, profundo y complejo, donde se pueda enriquecer continuamente el proceso de enseñanza – aprendizaje con nuevos elementos y visiones, donde, realmente, se pueda alcanzar la otra educación.

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