La relativa libertad de elegir la educación de los hijos

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Por Mirentxu Anaya

“Con mi hijo Pedro escuchamos en las noticias que en Chile los padres pueden elegir libremente el colegio de sus hijos y que eso era muy bueno. Mi hijo me miró y me dijo: ‘mamá, me quiero cambiar. Quiero ir a ese colegio que tiene cancha de fútbol con pasto’. Pedro va en 5º y este año y ha sufrido algunos episodios de bullying en el colegio donde está. Yo gano 500 mil pesos y hoy pago 10.000 pesos de mensualidad, pero no he visto mejoras en el colegio y su profesor jefe no se ha hecho cargo del problema que tiene Pedro con sus compañeros. Decidí entonces aceptar la petición de mi hijo.

Partí mi búsqueda, con la tranquilidad de que en Chile tenemos una oferta grande y nosotros los padres tenemos la posibilidad de elegirlibremente. Eso dijeron en la tele.

El colegio con cancha de fútbol tenía una cuota de incorporación, como la mayoría de los colegios particulares pagados. Esa cuota era de 500 mil pesos y la mensualidad, de 100 mil. Ninguna posibilidad para mi presupuesto y gran decepción para Pedro.

Mi segunda opción fue un particular subvencionado de unas monjitas donde va el hijo de una vecina. Ella dice que es bueno porque entrega valores a los niños. Es un colegio que está siempre ordenado y las cosas funcionan, no como el municipal de la esquina en que se escuchan los gritos desde la casa. Además de que es gratis, sólo hay que pagar cuota de padres para actividades durante el año. ¿El problema?: la entrevista de los padres, porque en mi caso no hay padre y nadie me saca de la cabeza que fue por eso que me dijeron que no había cupo. Después la vecina me dijo que en el colegio había muy pocos separados y menos madres solteras. Segunda decepción.

Ahí empecé a entender que en Chile uno tiene toda la libertad de elegir donde postular, pero pocas posibilidades de quedar.

Mi última oportunidad era un colegio particular subvencionado bilingüe que me recomendó otra vecina. Ahí me pidieron las notas de Pedro. Los episodios de bullying lo han afectado harto y eso empeoró su promedio, el pobre tiene un 5.0 de promedio. No quedó. Y la verdad es que igual era caro el colegio, aunque yo estaba dispuesta a hacer el esfuerzo de pagar los 50 mil mensuales.

En fin, aquí estoy. Con opciones de colegios que no me convencen mucho, estresada, y con la convicción de que en Chile la libertad para elegir, simplemente NO es para todos”.

 

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