La ruralidad: Nuestra nueva oportunidad

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Me es habitual leer en estos espacios las bien intencionadas frases “se debe reducir las brechas de desigualdad”, “hay que disminuir las inequidades en educación”, “se debe promover un crecimiento económico inclusivo y sostenible” o “el espacio público es patrimonio y compromiso de todos”, entre otras. Yo también creo profundamente en ellas, y sin embargo no puedo evitar preguntarme: ¿cómo nos movilizamos para lograr hacerlas realidad?

El viernes pasado tuve el honor de ser invitado a TEDxFrutillar, razón por la que hoy me gustaría volver a poner en la discusión pública el tema del desarrollo rural y la generación de oportunidades para niñas, niños, jóvenes y adultos que viven en dichos territorios, considerando que de las 100 comunas más pobres de Chile, 99 son rurales. 

Como punto de partida, me parece necesario poner la experiencia de Fundación 99 sobre la mesa, la cual tras años de recopilar evidencia y trabajar en terreno buscando reducir las brechas de desigualdad en zonas rurales de países en desarrollo, ha logrado elaborar y proponer una manera de aproximarse al desarrollo rural, ya no desde soluciones aisladas, sino que entendiendo el desarrollo territorial como un ecosistema. 

¿Y por dónde comenzamos a mirar este ecosistema? Nuestra propuesta apunta a considerar a las escuelas rurales no meramente como centros educativos, sino como centros comunitarios de desarrollo, cumpliendo un doble rol: el pedagógico, que todos conocemos, pero también el rol transformador de ser el eje del desarrollo territorial. Nuestro sueño es que la escuela sea el espacio físico donde se concentre la comunidad: docentes, familias, vecinos, sector privado y público, que la sociedad co-construya en conjunto.

Estamos convencidos de que las brechas de desigualdad no se solucionan con iniciativas puntuales y aisladas, sino a través de un modelo sistémico, integral y articulado, donde las distintas comunidades logran aprender en conjunto y colaborando con otras, generando Comunidades de Práctica. Por esto hoy los invito a unir fuerzas y trabajar en conjunto, cada uno desde su lugar en la sociedad. Solo así podremos soñar que niños, niñas y jóvenes de territorios rurales tengan trayectorias de vida libres, exitosas y llenas de oportunidades.