Las brechas de género en educación que aún quedan por erradicar

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Hoy conmemoramos el Día de la Mujer, fecha en la que recordamos que aún queda un largo camino por recorrer para acortar las brechas de género en materia educativa y así lograr una mejor sociedad.

¿Sabías que, lo que pasa en la escuela y la universidad tiene un impacto directo en la vida laboral y salarial de las mujeres? En Chile, sólo el 48% de ellas participa en el mercado laboral y, en promedio, percibe una remuneración 25% más baja en comparación con los hombres.

Los datos son reveladores y sitúan a nuestro país en el lugar 70 de 144 naciones en el Índice de Brechas de Género del Foro Económico Mundial. Pero, ¿dónde nacen estas diferencias? Si bien, son varios los factores que influyen en la reproducción de las desigualdades de género, uno de los que más incide es el sistema educativo.

De acuerdo a varias investigaciones realizadas por organismos internacionales, entre ellas la Unesco, niños y niñas ingresan a la escuela con las mismas capacidades. Sin embargo, a medida que pasan los años, comienzan a surgir las diferencias, las que se reflejan en resultados de pruebas y mediciones. Por ejemplo, en la prueba PISA de Matemática de IIº medio, los hombres obtienen 432 puntos, mientras que las mujeres logran 413. Una distancia que se amplía en el caso de Ciencias, donde ellos tienen 545 puntos y ellas 440.

¿Por qué ocurre esto? De acuerdo a un estudio de la U. Católica, los profesores tienden a interactuar más con los estudiantes hombres en la sala de clases. En Matemática, por ejemplo, los docentes hacen preguntas más complejas a los hombres y muy pocas a las mujeres. Y en este sentido también afecta el currículum, donde la mayoría de los autores referentes en las distintas asignaturas son hombres, lo que impide que las estudiantes se vean reflejadas en lo que estudian y fortalezcan la confianza en sí mismas.

En la Educación Media Técnico Profesional también existen diferencias. De partida, la matrícula femenina representa apenas un 44,9%, y a esto se suma la segregación por especialización que afecta al sistema, donde las mujeres predominan en las áreas comercial (64%) y de secretariado (80%), mientras que los hombres acaparan las áreas industrial (83%) y agrícola (66%).

La tendencia no es distinta en la Educación Superior: las mujeres representan sólo un 35% de la matrícula en carreras relacionadas con la Matemática, Ciencia y Tecnología. En consecuencia, la matrícula femenina se concentra más bien en áreas de servicios, las que, además, son menos remuneradas.

Educación no sexista

Para avanzar en verdadera equidad de género, por tanto, es fundamental que desde la educación se apueste por una enseñanza sin sesgos sexistas. En esa línea, la profesora de Historia e investigadora de Política Educativa de Educación 2020, Loreto Jara, sostiene que el currículum y sus instrumentos de apoyo “deben incorporar la perspectiva de género. Además, es crucial que en jardines, escuelas y liceos haya equilibrio de poder entre hombres y mujeres, y que en la sala de clases hayan actividades de aprendizaje inclusivas y libres de estereotipos”.

También asegura que se deben dejar atrás los roles tradicionalmente asignados por género. “Es crucial que ellas sepan que pueden estudiar lo que quieran y que si deciden ingresar a carreras relacionadas con la Matemática, Ciencia o Tecnología tendrán las mismas posibilidades que sus pares hombres de ser exitosas. Al mismo tiempo, está bien decirle a los niños que pueden ser educadores de párvulos o enfermeros. Esta es una manera de ir erradicando los sesgos de género”, sostuvo Jara, quien añadió que hoy, gracias a los movimientos sociales, como país nos encontramos en un momento crucial para sumar voluntades y dar un salto hacia la equidad de género.

Por lo anterior: ¡este 8 de marzo sigamos luchando por una educación que dé las mismas oportunidades a niños y niñas, sin distinción!

Fuente: Educación2020.

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