Las preocupantes cifras que entregó el Mapa Nutricional de Junaeb

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Ninos de Junaeb Jugando

Ricardo Cárcamo – Diario Concepción

Más de ocho mil establecimientos del país, en Prekínder, Kínder, Primero Básico, Quinto Básico y Primero Medio, del sistema público, participaron de la evaluación. Entre los datos, se estableció que más del 50% de los estudiantes presenta sobrepeso u obesidad.

Hace un buen tiempo que los indicadores de actividad física y nutricionales de la población chilena, en general, muestran números inquietantes. Sin embargo, la preocupación mayor es cuando esos indicadores negativos se relacionan con malos hábitos de niñas y niños a nivel nacional. Otra prueba de esa alarmante realidad fue la información que entregó elMapa Nutricional 2020 de Junaeb.

Este estudio incluyó a más de ocho mil establecimientos educacionales, y se enfoca en los niveles de prekínder, kínder, 1° básico, 5° básico y 1° medio del sistema público. Entre sus indicadores, se estableció que más de la mitad de los estudiantes evaluados presenta sobrepeso u obesidad y, dentro de este grupo, la obesidad severa tiene una prevalencia de 7,6%.

Además, en prekínder, la obesidad total alcanza un 28,6%, en kínder, un 29,5% y en primero básico un 27,9%. En estos cursos, 4 de cada 10 niños con obesidad tienen obesidad severa. Y en todos los niveles, las niñas tienen menor prevalencia de obesidad total que los niños, lo que se puede deber a que, en esta etapa, las niñas ya comenzaron la pubertad y su crecimiento acelerado. No así los niños, donde más de 1 de cada 3 presenta algún tipo de obesidad (35%). Junto con ello, hay una prevalencia de peso normal de apenas un 26,8%.

Jaime Tohá, director nacional de Junaeb, comentó que “vemos una relación muy directa entre vulnerabilidad y obesidad, lo que significa un complejo círculo vicioso pues puede generar consecuencias a la salud, educación, autoestima e ingresos de esas familias en el mediano y largo plazo. Esto refuerza aún más la necesidad de que en tiempos de crisis, como Estado debemos estar más presente que nunca”.

Daniela Godoy, secretaria ejecutiva del programa Elige Vivir Sano, aseguró que “la pandemia ha tenido efectos en distintos ámbitos de nuestras vidas y también ha impactado a los niños, niñas y adolescentes, quienes han disminuido sus posibilidades de tener espacio para hacer deporte o actividad física. Además, por lo que hemos visto en la Radiografía de la Alimentación, del Observatorio Elige Vivir Sano, y otros estudios, las familias han cambiado sus hábitos de alimentación y en algunos casos se ha aumentado el consumo de alimentos ultraprocesados o que no son tan saludables”.

No es sorpresivo y sólo pandemia

Scarlet Negrete, nutricionista con Magíster en nutrición deportiva, comentó que el diagnóstico “no me sorprende, porque los niveles de actividad física han estado muy bajos. A eso se suma la cuarentena, los niños no salen a jugar y se entretienen con videojuegos. Además, el acceso económico de muchas familias no les permite comprar alimentos saludables, pues frutas y verduras han subido de precio en el último tiempo, se adquieren masas y alimentos de harta densidad calórica”.

Al respecto, añadió que “también hay desconocimiento de lo que es una buena porción. En la mayoría de los hogares se le sirve lo mismo a un niño que a un adulto, no hay diferencias de edad, sexo o actividad física. Además, muchos padres, con un exceso de carga laboral, no se preocupan de lo que comen sus hijos, y se hace lo más rápido que muchas veces es pedir comida”.

Edgardo Méndez, profesor de Educación Física y coordinador de la gimnasia artística de Adicpa, indicó que “hay un tema de trabajo en la clase de educación física, pero también de entregar conocimientos. Ahora, como se están haciendo online, es una buena instancia para redescubrir algunos conceptos sobre alimentación y base teórica de la educación física. Tienes más oportunidades de conversar y abordar un componente cognitivo. Para combatir el sedentarismo y la mala alimentación, es importante que entregues conocimiento a los estudiantes y se logre impactar a la familia con él”.

Ambos profesionales coinciden en que esta realidad no tiene que ver con la pandemia.“Con dos horas de educación física activas, no logras cambiar el hábito.Ni aunque las subas a cuatro se consigue. El estudiante debe aprender un estilo saludable integral, y hay componentes que no se logran en la práctica, sino comprendiendo el por qué y el para qué. Esto viene ya de antes del estallido social. En quinto y sexto básico los alumnos van en franco desarrollo, y si no están bien orientados ni ellos ni sus papás se escapa de las manos el tema”, comentó Méndez.

Scarlet Negrete aseguró que “esto viene de antes. En Chile, la idiosincrasia que tenemos afecta. Se sigue pensando que el niño que es más ‘rellenito’ es más sano, y tampoco hay claridad de un buen estado nutricional para un menor. Si se midieran porcentajes de grasas se nota el exceso de peso, e incluso a veces un profesional les dice que su hijo tiene eso u obesidad, el papá se enoja o niega eso, no se reconoce. Se normaliza a quien tiene sobrepeso, hay mucha publicidad de aceptarse tal como eres aunque ello no sea sano, afecte la salud y no se ve como una enfermedad”.

Trabajo de largo plazo

Junto a este diagnóstico, también se suman los preocupantes indicadores de la Encuesta Nacional de Hábitos de Actividad Física yDeportes en la población de 5 a 17 años, donde un 48% se definió como“inactivo”. Sobre cómo se puede cambiar esta realidad, Edgardo Méndez indicó que es una labor compleja y que requiere tiempo.

“Hay que partir con conocimiento. A veces subestimamos lo teórico. Por un lado, debes entregar información a los alumnos, pero de calidad. Para eso, todos los profesores debemos prepararnos para entregarla como corresponde. Segundo, transformar al niño en agente de cambio, que pueda llevar esos datos a su casa, a su familia. Y tercero, que los colegios ocupen los dineros de actividades extraescolares para hacer deporte de verdad. Una clase de educación física más una hora algo complementario ayudaría mucho. Hoy en día, lo primero que se corta es ese ámbito, y eso es una mala política de los sostenedores”.

Scarlet Negrete aseguró que “hay varios cambios que se deben hacer a nivel de país. Dar más énfasis al deporte, pues no se le toma como algo de primera necesidad para la salud, para estar bien, a nivel de políticas públicas. Además, ahora la franja de deporte es de 6 a 9 horas, y ahora que viene el mal tiempo quién saldrá, es para enfermarse. Otra cosa es la composición de la canasta básica, con alimentos ultra procesados, no saludables, no debe ir asociada sólo a precios bajos. Además, la educación. En las escuelas dan un listado de alimentos saludables, pero se dejan días para que sean galletas. Si uno le da a su hijo bastones de zanahoria y un compañero lleva galletas de chocolate, ¿qué va a querer comer? También se le da a la comida un contexto de recompensa, de pasarlo bien. Igual está el castigo-recompensa, ‘si no te portas bien, no comes postre’. Y no debe verse a la alimentación así”.

En ese sentido, la nutricionista agregó que “el tema emocional igual, la alimentación está muy ligada a la parte mental, ansiosa. Al estar encerrados, niños y adultos intentan compensar carencias que surgen con la comida. ‘Me merezco comer algo rico’ es algo que se normaliza, más aún con lo que estamos viviendo(…) La solución no será ni en uno, dos o cinco años. Probablemente mientras estemos en pandemia seguirá empeorando por lo dicho antes, con la gente buscando la sensación de placer o recompensa a través de la comida”.

Por ello, Negrete también llamó a “darle más responsabilidad a los niños sobre su salud, subir los precios de los alimentos no saludables y se aumente el de los otros. Hay que cuidar a los niños de consumo de azúcar. El Estado debería hacerse más cargo de la promoción de la salud. Una persona que está obesa tiene una enfermedad, y debe ser rehabilitada. Damos por hecho que se está preparado para tratar a quien está enfermo, y el tema es la promoción, evitar llegar a eso. Por ejemplo, en una persona sana ir al nutricionista es un lujo, pero si estoy enfermo es una necesidad.Esa mirada hay que cambiarla”.