Liceos emblemáticos asumen su transformación a matrícula mixta en el mediano plazo

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1800681Autoridades debaten plazos para implementar el cambio. Solo la directora del Liceo 1 de niñas plantea la necesidad de mantener la tradición de la segregación por género.

Nicolás Álvarez y Javiera Herrera, El Mercurio

Esta semana, y como una de las medidas que permitieron destrabar el conflicto entre los alumnos el Liceo Arturo Alessandri Palma (que se mantenía tomado) y el municipio de Providencia, se informó que el establecimiento pasará a ser mixto a partir de 2018.

El fin de la segregación por género de los liceos más emblemáticos de Santiago volvió entonces al debate público, donde ya se había instalado luego que en 2016, Marina Ascencio, de 11 años, redactara una carta en la que pedía a la presidenta Michelle Bachelet poder acceder al Instituto Nacional.

En la misiva, la niña pedía “acceso al Instituto Nacional siendo yo niña, ya que es únicamente de varones, lo que encuentro yo injusto”.

Ante esto, la Mandataria respondió: “Confío que la comunidad del Instituto, consciente del lugar que ocupa en la identidad de nuestra educación pública, realizará un debate interno profundo sobre esta materia”.

Hoy, el mismo recinto añorado por Marina -el cual ha mantenido una serie de tomas desde hace tres semanas- volvió a poner el tema sobre la mesa al pedir a las autoridades la “transformación efectiva de los establecimientos hacia liceos mixtos” entre sus demandas.

De acuerdo a la Secretaría Metropolitana de Educación, de los 3.016 establecimientos educacionales de educación básica y media, solo 43 son femeninos y 47 son masculinos en la capital. Esto equivale al 3% del total.

Los directores

En Providencia, el director de Educación de Providencia, José Palma, sostuvo que “solo es cosa de tomar la decisión (…) no comparto la idea de que es un trabajo a largo plazo”.

Sin embargo, en los liceos emblemáticos trabajan con otros plazos. El rector del Instituto Nacional, Fernando Soto, plantea que la idea de integrar mujeres a su establecimiento no es descabellada. “Efectivamente, el Instituto tiene que ser mixto porque en este siglo estamos tratando de formar jóvenes que vivan en una sociedad diversa y, por lo tanto, el tema del género es una cosa básica”, afirma.

Sin embargo, aclara que tareas de este tipo podrían concretarse a mediano plazo.

El director del Liceo 7 de Niñas de Providencia, Cristián Núñez, añade que la segregación por género va de retirada. A su juicio, “la concepción hegemónica de los colegios de un solo género está destinada a desaparecer en el mediano plazo”.

Para el director, un proceso de este tipo duraría, a lo menos, siete años, ya que debe ser gradual. “Podría ser de un año para otro, pero el resultado sería un fracaso”.

La demora de este proceso, agrega, estaría directamente ligada a los cambios de infraestructura, de manuales de convivencia y de la propia dinámica del establecimiento.

A juicio de Julio Cartagena, director del Liceo Barros Borgoño (hoy de matrícula masculina), este aspecto debe ser tomado aún más en cuenta, debido a que ahora “ya no se busca solo lo mixto, hoy hay más diversidad sexual, entonces es un tema en donde se debe ampliar la mirada”. De concretarse esto, agrega, sería en un largo plazo.

Contraria a sus colegas, Inés Aqueveque, directora del Liceo 1, no pretende terminar con la tradición. “¿Por qué estos colegios que históricamente han sido de mujeres o de varones tienen que cambiar, si más del 90% de los demás establecimientos son mixtos?”, manifiesta.

Para Aqueveque este tipo de establecimientos tiene una historia de más de cien años y un proyecto que los identifica.

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