Los cambios que han aplicado los colegios católicos ante los abusos

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Cuatro congregaciones y establecimientos cuentan que han modificado sus protocolos e infraestructura para prevenir nuevos casos, y muestran su visión de la crisis.

Por Carlos Said (La Tercera)

colegio catolicoLos casos de abusos sexuales de sacerdotes contra menores, destapados en los últimos años, han remecido fuertemente a los colegios católicos: una veintena de religiosos han sido acusados de este delito dentro de establecimientos de seis congregaciones, lo que obligó a esas agrupaciones a revisar sus protocolos y aplicar cambios en la infraestructura de escuelas.

Uno de los últimos escándalos es el de los Hermanos Maristas, luego de que se acusara a Abel Pérez de abusar de 14 menores, por lo que finalmente fue expulsado. El hecho provocó tal impacto, que esa congregación contrató la asesoría de la Asociación Chilena Pro Naciones Unidas (Achnu) y creó un comité de protección para revisar todos los procedimientos de sus 12 colegios, que reúnen a 16 mil alumnos en varias regiones.

La coordinadora del comité es Marcela Hormazábal, quien dice que entre las medidas que han tomado hay algunas “de infraestructura”, como instalar “cámaras de seguridad, iluminación y remodelar las instalaciones para evitar lugares oscuros o puntos ciegos; también se han instalado ventanas en las puertas de las salas de clases y oficinas, así como en todas las dependencias en las que hay reuniones”.

También cuenta que perfeccionaron un manual preventivo que la comunidad creó en 2012 para abordar casos de vulneración a escolares, que en ese entonces no sabía de los propios, y en los últimos meses realizaron un análisis institucional en siete colegios.

Otra medida que tomaron fue crear la “Mesa del Nunca Más”, integrada por representantes de todos los estamentos, incluidos los exalumnos, para prevenir. “A pesar del malestar, del enojo, de la pena, de la rabia, también hay respeto y reconocimiento por lo que se ha hecho y por lo que se está haciendo para esclarecer estos hechos y buscar la verdad”, dice Hormazábal.

Medidas similares adoptó el Movimiento de Schoenstatt, hoy golpeado por el caso del exobispo Francisco Cox (ver nota), que registra un par de casos de abusos recientes. El viceprovincial de la congregación Padres de Schoenstatt, Patricio Moore, explica que “los capellanes y profesores están obligados a participar en cursos de prevención de abusos”. También asegura que se han desarrollado manuales de convivencia y prevención.

Esta entidad también efectuó cambios físicos: “En las oficinas, todas las puertas son de vidrio, para que se pueda mirar hacia adentro. Y en el caso de las primeras comuniones, las confesiones se hacen a la vista de los padres y de todos”.

Los salesianos, en tanto, que han enfrentado denuncias en cuatro ciudades, explican que además de los protocolos, envían a sus educadores y funcionarios a un “curso de prevención de abusos acreditado por la Conferencia Episcopal, para lo cual integrantes de las mismas comunidades educativas se han capacitado en esta materia”.

“Indignación terrible”
Otra congregación afectada es la Orden de la Merced, por la acusación contra Pedro Labarca en su paso por el Colegio San Pedro Nolasco, de Concepción.

El actual rector de ese establecimiento, Luciano Pincheira, cuenta que los mercedarios les enviaron “un documento que nos pide poner atención, pero no solo hacia la posibilidad de que un sacerdote se aproveche de un menor, sino que también para evitar situaciones que den pie a que cualquier adulto abuse de un niño”.

Respecto de la crisis de la Iglesia, Pincheira dice que “siendo ministros de Dios, esos sacerdotes traicionaron su compromiso, lo que genera una rabia e indignación muy grande”.

Valora la intervención que está haciendo el Vaticano y sostiene que no se puede quedar “solo en sanciones legales y en sacar a estas personas que han errado el camino. Debe haber también cambios en la formación de los sacerdotes”.

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