Los “seniors” de la gratuidad: más de mil personas mayores de 45 años estudian sin costo

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Entre ellos hay más de 100 estudiantes en el sistema terciario que tienen 55 años o más. En total, de los 257.000 beneficiados de este 2017, 35.747 tienen más de 25 años, es decir, un 14%.

Autor: F. Guzmán y M. Bustos, LA TERCERA

“La educación superior debe estar abierta a todos, según el concepto de educación durante toda la vida”. Con esas palabras Andrés Bernasconi, académico de la Facultad de Educación de la Universidad Católica, destaca que la gratuidad no tenga restricción de edad.

Y según cifras del Ministerio de Educación (Mineduc), de las 257.000 personas que este año cursarán sus estudios sin costo, 35.747 tienen 25 o más años (ver infografía), lo que representa un 14% del universo de beneficiados.

“La gratuidad es una realidad que avanza a paso firme. En 2018 la educación superior gratuita se extenderá al 60% de los estudiantes más vulnerables, porque nuestros jóvenes no pueden esperar”, dijo la Presidenta Michelle Bachelet durante su última cuenta pública, el pasado 1 de junio, destacando una de sus políticas públicas más emblemáticas. Pero esta ayuda financiera, que apunta a jóvenes y adultos jóvenes, no solamente llegó a ese rango etario, sino que también benefició a personas sobre los 40 años e incluso, sobre 55 y más. De hecho, en este último grupo hay 110 personas beneficiadas con el apoyo estatal.

Ese fenómeno ha ocurrido debido a que para ser beneficiado con la gratuidad, basta con inscribirse en una institución adscrita al beneficio y estar dentro de la duración formal de la carrera. A diferencia de otras ayudas financieras, la gratuidad no exige al postulante algún puntaje en la PSU ni un mínimo de notas en la enseñanza media, así como tampoco un porcentaje de aprobación de los ramos, lo que hace más fácil recibir el beneficio.

“Uno de los objetivos de nuestra política de gratuidad es poder cumplir el sueño de personas que quieren estudiar y que por falta de recursos no podían hacerlo”, dijo la ministra de Educación, Adriana Delpiano, a La Tercera.

Además, la secretaria de Estado dijo que los beneficiados demuestran un buen desempeño a pesar de que no se les exige ni notas ni PSU. “Hemos comprobado que los estudiantes que el año pasado tuvieron gratuidad tienen significativamente mayor retención que el promedio del sistema, por lo tanto son recursos bien utilizados que generan un esfuerzo y compromiso de los estudiantes, independiente de su edad, con ellos mismos”.

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Para Loreto Cox, investigadora del Centro de Estudios Públicos Chile (CEP) es positivo que más adultos puedan ingresar a la educación superior. “Uno de nuestros problemas es que, dado que antes no había opciones de financiamiento para la enseñanza superior, la generación mayor no accedió a estudiar. Por ello, dos tercios de nuestra fuerza laboral no tiene formación terciaria”, dijo la académica.

Por eso, según Cox, “hay que entender que cuando uno le permite estudiar a la gente que no tuvo la oportunidad de hacerlo, eso puede ayudar a resolver los problemas de capital humano del país”. Esto, remarcó, también ayuda a que aumente el nivel de vida de quienes se ven beneficiados.

Pese a todo, la investigadora del CEP Chile dijo estar en contra de la ayuda estatal. “La gratuidad favorece a personas que, en promedio, son más afortunadas que el resto. Las personas que estudian una carrera en la formación terciaria ganan, en promedio, 2,8 veces más que los que no lo hacen. Por eso, más que si son muy viejos o muy jóvenes , yo me enfocaría en que les va a ir bien en el futuro y a los que les va a ir bien y pueden retribuir, que lo hagan, y los que no, que no retribuyan”, enfatizó Cox.

Por otro lado, hay quienes creen que se debería buscar otro tipo de herramientas para los adultos. Ricardo Carbone, director de Aprendizaje Institucional de la Universidad Alberto Hurtado, señaló que si el segmento de adultos que ingresa a la educación superior sigue creciendo, “habrá que buscar otro mecanismo de apoyo financiero. No es bueno que compitan con estudiantes jóvenes por gratuidad”. En esa línea, Carbone remarcó que los adultos mayores necesitan otro tipo de ayudas que contemplen, quizás, una duración distinta. “Creo que efectivamente la gratuidad es una política pensada para jóvenes. A medida que el tiempo pase, habrá que ir ajustando el sistema”.

Hace pocos días, el Consejo Nacional de Educación (Cned) dio a conocer la matrícula para este año. Por primera vez, una baja de un 0,6% en la matrícula total del sistema, una situación histórica. Algunos expertos, entre ellos el presidente del Cned, Pedro Montt, señalaron que la razón de esta baja se debe, primero, a que el sistema llegó al tope, pero además a la disminución de personas en el rango etario que ingresa a la educación superior, entre 15 y 24 años.

Por esto, Carbone cree que el segmento de adultos y adultos mayores crecerá dentro de los próximos años y que no solo ingresarán a pregrado, sino que también al postgrado. Por eso “no sería extraño pensar en mecanismos de apoyo para las personas de este segmento. Cada vez hay menos jóvenes que entran a la universidad, por lo que se hará más necesario buscar herramientas no solo para el pregrado, sino que también para aquellas personas que se quieren perfeccionar”.

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