Los valores están cambiando

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blogAntiguamente las personas que ingresaban a la educación superior y lograban obtener un título técnico o profesional podían dar por completado su proceso formativo y ya podrían prever el nivel de ingresos al que podrían aspirar en el futuro. Esta situación claramente ha cambiado. Ya no es suficiente un título, y se vuelve difícil de imaginar que entraremos a una institución en la que jubilaremos luego de toda nuestra vida laboral.

Pertenecer a una institución bancaria o una gran empresa de renombre sin duda que es un orgullo para quienes forman parte de dichas organizaciones. Habla de estatus, de pertenencia y muchas veces también de cierto nivel de ingresos asociado. Hace tan sólo un par de décadas, ser empleado de una gran corporación solía ser argumento suficiente para mirar hacia abajo a quienes meramente eran “independientes”.

Con el paso de los años el concepto de “independiente” como aquella persona que lamentablemente no pertenecía a ninguna empresa que quisiera acogerlo, fue abriendo el espacio para la valoración de los “emprendedores”. Que son los mismos independientes pero esta vez mejor vistos por la sociedad por el coraje que tienen de lanzarse a crear nuevos negocios y empresas en que otros podrán trabajar.

Las grandes multinacionales y compañías de renombre surgieron de una persona que soñó de que algo grande podría ser posible, aunque de seguro en su momento muchos dudaron, o francamente no creyeron en ese ideal. Hoy millones de personas trabajan en marcas a las que admiran y que algunos soñadores fueron capaces de emprenderlas, muchas veces de la nada, con más esfuerzo que recursos, con más ilusión que contactos.

Víctor Hugo decía que “Lo que conduce y mueve al mundo no son las máquinas sino las ideas” y son esas pequeñas ideas las que día a día muchas personas anónimas comienzan a gestar y las cuales en el futuro serán el orgullo para trabajadores, empresarios, países y mercados completos.

Valorar más de la cuenta grandes lugares construidos por otros, o menos preciar en demasía pequeñas ideas que aún no han conquistado a sus futuros clientes, es no entender que el paradigma y los sistemas han cambiado y que en el futuro los genios serán muchos y la capacidad creadora y transformadora se encuentra entre las manos de cada uno de nosotros al momento que tomamos la decisión de llevar un sueño a tocar las vidas de quienes se encuentra alrededor, con la convicción de aquello que sólo vemos en nuestra mente, el día de mañana podrá mejorar la vida y ser una realidad para muchos más.

¿Qué pequeña idea regalarás para cambiar el mundo?

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