Mario Waissbluth, presidente de Educación 2020: “No vemos la capacidad de resolver el fin del lucro en 3.500 colegios”

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222-820x385Se refirió a los beneficios y problemas de la Ley de Inclusión y enfatizó que fue un error implementar la gratuidad por glosa presupuestaria. Respecto de la reforma a la educación superior, dijo que hay que separar el financiamiento por falta de consenso y avanzar en institucionalidad.

Por Flor Guzmán. La Tercera.

Educación 2020 acaba de lanzar su documento “La educación chilena de cara al 2030”, que es el primer informe (disponible en www.educacion2020.cl) de una serie y hace un diagnóstico del sistema educacional. Mario Waissbluth, fundador y presidente del directorio de la institución -de la cual también participó la ministra de Educación, Adriana Delpiano, antes de asumir su puesto-, criticó el rumbo que ha tomado la reforma a la educación superior.

En el documento critican que falta una mirada de largo plazo…

Falta una mirada a largo plazo y de una política de Estado. En doce años ha habido diez ministros de Educación. Se suman leyes hechas en períodos presidenciales de cuatro años, con elecciones municipales al medio, en los cuales los gobiernos llegan a hacer lo que se pueda rápido y lo que luzca más, con poca preocupación por el impacto de largo plazo. Tenemos los mejores resultados de América Latina y la mayor cobertura en educación, pero la calidad está estancada, no ha variado significativamente en 15 años.

¿Por qué no ha habido avance en ese período pese a la inversión?

Porque nada se ha hecho con una estructura de lógica adecuada. No hemos hecho nada por mejorar sustantivamente las aulas. El caos y libertinaje continúan en la educación superior: con acreditación voluntaria siguen floreciendo como hongos carreras y universidades chantas y, salvo unas pocas Ues. bien reputadas, el resto es una jungla. En educación inicial lo que estamos construyendo son guarderías más que recintos educacionales. Además, el sistema escolar está completamente aplastado por una lápida burocrática. Un director tiene 1.800 obligaciones.

¿Cómo se puede cambiar eso?

Reformando la institucionalidad.

¿Con la carrera docente mejora un poco la situación?

Sí, si hay algo por lo cual el gobierno de Michelle Bachelet va a ser recordado en educación, es carrera docente. Es la mejor ley de carrera docente de América Latina. Inyecta US$ 2.300 millones, un punto del PIB a la remuneración de los profesores, sube las exigencias para ingresar a Pedagogía y para hacer clases, a la par de que mejora las condiciones laborales, aunque quedan cosas pendientes.

¿Cuáles?

No se está haciendo nada por cambiar las escuelas de Pedagogía. Se requiere que formen a una nueva generación de profesores con metodologías innovadoras y 10.000 o 15.000 nuevas educadoras de párvulos.

¿Cómo evalúa la implementación de la Ley de Inclusión?

Esta ley fue la más polémica, pero la estrictamente necesaria porque tenemos el sistema más segregado del mundo. Acabar con el copago no es complejo. Lo mismo con la selección. La gente los ridiculiza diciendo que se cambia por una tómbola, pero se trajo el software de EE.UU. Es un sistema de selección aleatorio bien hecho, en el cual los padres pueden expresar sus preferencias. Sin embargo, tenemos varias preocupaciones con la implementación de esta a ley.

¿Qué preocupaciones?

En particular con el tránsito de un sistema con fines de lucro a uno sin ese fin. Vemos extremadamente complejo y difícil terminar con el lucro en 3.500 escuelas que actualmente tienen fines de lucro. Se va a tener que firmar un contrato de préstamos bancarios, avales de Corfo y hacer 3.500 negociaciones con sostenedores. No es sencillo. Vamos a proponer algunas simplificaciones en esa materia. No veo que haya capacidad en el ministerio para hacerlo, simultáneamente mucho menos. Creo que el fin del lucro va a tener que simplificarse y gradualizarse bastante.

¿Cómo?

No quiero adelantarlo, porque queremos estudiar el tema muy bien en el próximo mes y medio antes de sacar conclusiones. Lo que sí es claro es que no vemos la capacidad de resolver, en las actuales condiciones, el fin del lucro en estos 3.500 colegios.

¿Cómo ve la tramitación de la reforma a la educación superior?

Lo que pasó en este gobierno es muy complicado. El 21 de mayo de 2015, cuando la Presidenta anunció la gratuidad y que iría por glosa presupuestaria, lanzó una bomba de racimo sobre el sistema de educación superior, que ha llevado hasta el día de hoy a los rectores privados, públicos y a todos, al acuchillamiento entre ellos. La única discusión es quién recibe más plata. Ha generado un gran daño en el debate. No es que estemos en contra de la gratuidad, hoy hay 240 mil jóvenes beneficiados, pero la manera en que se implementó no fue la adecuada. Ahora hay que ver fórmulas de financiamiento sensatas que pueden llegar a consenso, porque con el acuchillamiento la reforma no avanza. Se ha generado crispación e incertidumbre. No se debió adelantar por glosa la gratuidad, fue el principal error de política educativa de este gobierno.

¿Sería mejor separar la parte de financiamiento del proyecto?

Hay que separarlo y avanzar en todo lo que es marco regulatorio y acreditación. Porque en el tema del financiamiento, como estamos en ambiente de cuchillos largos, la pelea no se arregla este año ni con flecos. Por juntarlo todo podemos perderlo todo y otra vez volver a foja cero.

¿Es partidario de seguir ampliando la cobertura de la gratuidad?

Mientras no se aumente la inversión en educación inicial no soy partidario de seguir ampliando la cobertura de la gratuidad. En ese tipo de educación es donde Chile se juega el partido.

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