Mi hijo no tolera la frustración, por Soraya Jacob

0
36

La frustración obstaculiza el aprendizaje y la socialización de las personas y,  en especial, de los más pequeños.

Sentirse incapaz frente a un desafío, por insignificante que sea, va minando el deseo de volver a intentar otras experiencias y mostrar el potencial que todos tenemos. Los más resilientes volverán al ruedo sin tanto análisis.  Los otros simplemente evitaran la exposición y el sentimiento de incapacidad absteniéndose.

¿Qué podemos hacer,  como padres,  si nuestro hijo pertenece a este último  grupo de niños?

Existe un sin número de actividades que son de utilidad.

Recomiendo algunas que dan muy buenos resultados y se convierten en herramientas de gran impacto en la formación del carácter a largo plazo de los más pequeños.

Todos ellos son factores de neuro estimulación y auto protección.

  1. El Mindfulnes o atención plena
  2. El ejercicio físico regular
  3. La práctica del Yoga
  4. El sentido del humor

Tips

  1. El Mindfulnes: es una práctica que data de cientos y cientos de años. Hoy se ha vuelto popular por los grandes beneficios que entrega. Desarrolla la concentración y la serenidad. Nos lleva a una comprensión de la realidad. Permite  minimizar las reacciones irreflexivas y carentes de información. Los sentidos se amplifican y los niños van entendiendo, a temprana edad, que no es necesario reaccionar frente a todo ni a todos. Van a prendiendo a fluir.
  1. El ejercicio físico : la actividad física regular, ojalá en grupo, permite que los niños desarrollen habilidades sociales, dentro de las que destaco la empatía, la tolerancia a la diversidad y el respeto por los turnos todas ella cualidades valiosas que se convierten en escudos protectores frente a la frustración.
  2. La práctica del Yoga: aumenta los niveles de dopamina y oxitocina lo que ayuda a sentirse más relajados y con más recursos para afrontar situaciones complejas. Nos brinda un espacio de silencio y juego para conectar con el propio cuerpo. No existe competencia y se incentiva el goce por el movimiento y la pausa.
  3. El sentido del humor: es el ingrediente mágico que nos faltaba. Es una manera más esponjada de mirar la vid, una posición para enfrentar los acontecimientos. Ayudar a nuestros niños a desarrollar el buen del humor  los hará menos rígidos, alegres, comprensivos.  En este aspecto como en casi todos, el ejemplo de los padres es fundamental y arrastra más que mil palabras.  Muéstrale a tu hijo que el sentido del humor es  parte del buen vivir, que hace bien y es contagioso

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here