MINEDUC: Acusan irregularidades en compra de libros

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La asociación Editores de Chile, reclama que en 2018 se “trasgredieron normas y leyes” en el segundo llamado para la adquisición de títulos para las bibliotecas escolares del CRA (Centro de Recursos para el Aprendizaje). Desde el Mineduc, afirman que la compra se realizó de acuerdo «a criterios objetivos».

Fuente La Tercera. Editado por Eileen San Martín. 

 

 

 

 

En 2018, 76 títulos fueron adquiridos por el Centro de Recursos para el Aprendizaje (CRA), del Ministerio de Educación. La inversión superó los $4.113 millones. Un total de 475.892 ejemplares fueron comprados por el Estado para alimentar a más de 11 mil bibliotecas escolares del país.

Sin embargo, la Subsecretaría de Educación publicó en su sitio web una segunda Intención de Compra de títulos. Hoy, tiene enfrentadas a la asociación Editores de Chile y a la cartera ministerial.

Poca transparencia

El gremio, que reúne a 77 editoriales independientes, apoyó el recurso presentado ante la Contraloría por uno de sus socios, el representante legal de LOM Ediciones, Paulo Slachevsky. Allí, se acusa de “poca transparencia” al Ministerio de Educación durante el proceso.

Las compras públicas de títulos escolares, explica el gremio en un comunicado oficial, se llevan a cabo a través de Convenios Marco. Este es un “mecanismo establecido por el Estado con el fin de garantizar pluralidad. Sobre todo transparencia en la adquisición de diversos productos o servicios que el mismo requiere en distintas áreas. En ellos, están inscritos diversos proveedores”.

Editores de Chile acusa que en este segundo llamado solo pudieron participar aquellos proveedores que tuvieran “catalogados” sus productos. “El catálogo es un mecanismo legal que permite la actualización de las listas de ofertas de bienes y servicios. Sin embargo, en este llamado se excluyó a miembros del convenio (para compras públicas)”, se lee en el documento presentado ante la Contraloría.

La organización acusa que, la elección de los ya mencionados 76 títulos se hizo “de manera irregular y arbitraria”. En el recurso presentado ante la Contraloría, se señala: “La subsecretaría operó de manera opaca y con abierta falta al principio de igualdad de los oferentes. En esta etapa sólo convocó a algunos de los proveedores del convenio. Fueron elegidos a través de un procedimiento desconocido, no reglado y arbitrario. No tuvimos conocimiento a pesar de ser proveedores”.

El planteamiento de Editores de Chile

En 2013, las adquisiciones de textos escolares sobre 200 mil ejemplares promediaban los $ 1.221 por unidad (IVA incluido). El reciente llamado de compra de libros complementarios 2019, contemplaba 262 mil ejemplares y un valor referencial de $11.305. “¿Cómo entender que se incluyan libros a más de $11.000 por ese volumen? Por esa suma, se podría considerar cinco títulos diferentes en vez de uno. Esto sería más de un millón de libros a repartir en vez de 262.029. No sólo los procesos de selección son opacos, sino que hay un poco eficiente uso de los recursos públicos”, argumentan.

Una de las entidades que ha seguido de cerca este proceso de compra, es el Observatorio del Libro y la Lectura de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones de la Universidad de Chile. “Si bien, hay trabas en el proceso de licitación, nos preocupan las consecuencias de esto. Esto determina qué tipo de libros y qué contenidos leerán estudiantes de todo Chile en la enseñanza escolar”, sostuvo a El Mostrador Sofía Brinck, coordinadora de la entidad.

Desde el Mineduc señalan que, a través de la Unidad de Currículum y Evaluación (UCE), se realizó la compra de libros de acuerdo a los “criterios objetivos relativos al enfoque de lectores a beneficiar”, explica el subsecretario de educación, Raúl Figueroa.

Sobre el procedimiento de compra que fue objetado por Editores de Chile, Figueroa sostiene que “la UCE revisó los catálogos de libros de más de 60 proveedores. De ellas, se seleccionaron 17 y se solicitó que entregaran muestras”. Tras esa selección, aclaran que eligieron 72 libros acordes a las temáticas requeridas. Luego, se procedió comprarlos mediante el procedimiento de creación de la canasta de libros. “Una opción especial regulada en este Convenio Marco en particular”, concluye.

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