Mitos y verdades sobre el suicidio escolar

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La guía preparada por el Minsal, está dirigida a profesores, directivos, escolares, familiares y a la comunidad de los establecimientos educacionales a lo largo de Chile. 

Editado por Eileen San Martín. 

Frente a las diversas cifras que dan cuenta del fuerte impacto del bullying escolar, el Ministerio de Salud lanzó una guía para la prevención del suicidio en espacios escolares. El documento está dirigido para profesores, directivos, escolares, familiares y a la comunidad de los establecimientos educacionales.

El texto, entrega a la comunidad pautas y estrategias para detectar factores de riesgo en los jóvenes y actuar correctamente frente a ellos.

Cabe destacar que, el Minsal apoyará su implementación, ofreciendo a distintos profesionales de educación la asesoría para capacitarse y aplicarla correctamente en sus comunidades.

Sobre mitos y verdades

  • Si se quiere suicidar, no lo dice.

Falso. La mayoría de quienes se suicidan han advertido sus intenciones.

  • Quien dice que se va a suicidar, no lo hace.

Falso. Las personas que piensan en suicido suelen encontrar la forma de comunicar su dolor, a menudo hablando en forma indirecta sobre sus intenciones.

  • Si se hubiese querido matar, utiliza un medio más letal.

Falso. El método elegido para el suicidio no refleja los deseos de morir de quien lo utiliza.

  • Quienes intentan suicidarse, sólo intentan llamar la atención.

Falso. Son personas que sufren y no encuentran otra alternativa, salvo atentar contra su vida.

Señales directas o indirectas de alarma

  • Buscar modos para terminar con la vida.

Búsqueda de información en internet, intentar acceder a armas o pastillas y planear el suicidio, como el lugar o el medio.

  • Realizar actos de despedida.

Se distinguen acciones como enviar cartas o mensajes por redes sociales, dejar regalos o hablar como si ya no fuera a estar presente.

  • Conductas autolesivas.

Autoinfligirse cortes, quemaduras o rasguños en partes del cuerpo.

  • Describir deseos o situaciones complejas.

Hablar sobre un deseo de morir, herirse o matarse. Describir sentimientos de desesperación o de no existir razones para vivir. Sensación de sentirse atrapado o sufrir un dolor que no puede soportar. Ser una carga para otros o el responsable de todo lo malo que sucede.

  • Advertencias indirectas.

Alejamiento de la familia, amigos y redes sociales. Se aísla y deja de participar. Caída en rendimiento académico. Cambios de carácter, ánimo o conducta. Deterioro de la autoimagen. Cambios en los hábitos de sueño o alimentación. Mostrar ira, angustia incontrolada o hablar sobre la necesidad de vengarse.

Factores de riesgo

  • Intento suicida previo.

Casi un tercio de las personas que cometen suicidio habían tenido un intento previo. Y mientras más graves los intentos y la intención de ocultarlos, mayor es el riesgo.

  • Trastorno mental.

Se estima que el 22,5% de los niños y adolescentes en Chile presenta algún trastorno mental, sea depresivo bipolar, esquizofrenia, consumo de alcohol y drogas o conductual. Estos son uno de los mayores factores de riesgo.

  • Conductas Autolesivas.

Son actos intencionales de daño sobre el propio cuerpo, sin clara intención de acabar con la vida, que buscan aliviar el malestar psicológico de la persona. No es un trastorno, pero alerta un problema de salud mental.

  • Acoso escolar y ciberacoso.

Según cifras del Mineduc, uno cada 10 estudiantes ha sufrido acoso escolar, y de ellos, casi un 25% sufre algún tipo de agresión a diario. Esas conductas aumentan la vulnerabilidad de los estudiantes.

  • Uso de alcohol y drogas.

Estos elementos son usados por jóvenes como “automedicación” para aliviar dolores emocionales por situaciones conflictivas, impidiendo su adecuado afrontamiento, lo que afecta más su estado de ánimo.

  • Rendimiento y disciplina.

Situaciones complejas como un bajo rendimiento o repitencia, sanciones disciplinarias como la suspensión o la expulsión, junto con el temor a la reacción de los padres actúan como precipitantes de la conducta suicida.

El semáforo del peligro y las estrategias para enfrentarlo

La guía del Minsal incluye una pauta de preguntas para evaluar la eventualidad de una conducta suicida. A partir de las respuestas se define la condición y manejo del estudiante.

  • Situación de riesgo.

– Se debe informar al área de convivencia interna respecto del diagnóstico.

– Contactar a los padres o cuidadores, informarles la situación y recomendar que el estudiante reciba una atención de salud mental.

– Entregar una ficha de derivación hacia un centro de salud.

– Realizar un seguimiento al estudiante.

  • Riesgo medio.

– Informar al director y contactar a los padres. Requerir una atención de salud mental en no más de una semana.

– Derivación a centro de salud y apoyar proceso de referencia.

– Hacer seguimiento y asegurarse de que el estudiante recibió atención.

– Recomendar medidas de seguridad en caso que durante la espera de atención transcurra un fin de semana.

  • Riesgo alto.

– Informar al director y a los padres del estudiante, para que este reciba el mismo día una atención de salud mental. En caso de no encontrarse en horario hábil, concurrir a un Sapu o servicio de urgencia.

– Tomar medidas inmediatas para el riesgo suicida, como nunca dejar solo al estudiante y eliminar medios letales del entorno.

Fuente: La Tercera.

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