Necesitamos hablar de #CiudadaníaDigital

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El desarrollo de una ciudadanía digital no es un tópico central de discusión para los chilenos: no forma parte de nuestras preocupaciones más urgentes. Nos sentimos bastante cómodos al abrazar los patrones de consumo propios de la cultura occidental, transformándonos en usuarios de un gran número de herramientas disponibles la Web, pero nos falta reflexionar con mayor profundidad en torno a su uso crítico.

Somos una sociedad que coexiste en diversos entornos, siendo el mundo digital un espacio preponderante de convivencia. Las redes sociales y los medios virtuales de comunicación se han convertido en “lugares” de uso masivo entre los chilenos. No es casualidad que el estudio Interacciones sociales 2.0 (elaborado por Tren Digital) arrojara que el 64,8% de sus encuestados sostengan más conversaciones online que cara a cara o mediante el uso del teléfono.

Ser usuarios de estas herramientas –y saber cómo manejarlas técnicamente- no implica que las utilicemos de manera crítica, esto es, con conciencia. Y esta realidad se hace patente cuando vemos casos de figuras públicas que han debido retractarse, luego de subir a la Web algún contenido, comentario o declaración inadecuada. Se hace patente también, cuando nos enteramos de prácticas juveniles que los llevan a experimentar riesgos en su interacción social a través de sus medios virtuales. Por las razones descritas, aún cuando ciudadanía digital no está puesta en el tapete de la discusión educativa, es claro que necesitamos abordarla.

¿Por qué este concepto no se encuentra ampliamente discutido en Chile? ¿Por qué hablamos poco acerca de la importancia de promover el uso responsable y ético de las TIC? ¿Por qué existe escasa reflexión en torno a estrategias efectivas para promoverlo? Probablemente, el punto de partida de esta carencia reflexiva se encuentra en la falta de conocimiento y alfabetización digital. Esto no sólo consiste en manejar las nuevas tecnologías, sino que se trata de algo más amplio. Cuando hablamos de alfabetización nos referimos a comprender las lógicas de funcionamiento de las nuevas herramientas que van surgiendo y a evaluar estrategias para un uso responsable, ético, seguro y efectivo. Esto nos permitirá ser actores -y no sujetos- de nuestro entorno virtual.

Es cierto que lo novedoso genera temor… y es natural. Hoy las tecnologías se van renovando anualmente: año a año aparecen nuevas herramientas, lo que le otorga a las TIC un carácter desechable. En teoría, esto implica que año a año debemos hacer el trabajo de conocer las nuevas tecnologías que van emanando producto de la creatividad humana, teniendo que desechar lo antiguo y aprender a usar lo nuevo. En teoría, debemos realizar un gran esfuerzo, sobre todo entre los adultos, que no nacimos rodeados de estas tecnologías y, por lo tanto, no las manejamos naturalmente. Este temor se hace más profundo si consideramos el alto número de herramientas que nacen cada año.

Sin embargo, el avance científico aporta a nuestro favor la aparición de nuevas tecnologías que son cada vez más intuitivas para los usuarios. Gracias al desarrollo informático, se ha generado una lógica digital que nos permite manejar las nuevas herramientas de manera más fácil. De esta forma, el ícono representado con un candado en todas las aplicaciones significa lo mismo: “privacidad”. El símbolo de un engranaje, corresponde a la “configuración” o “ajustes”.

A lo largo de la Historia hemos presenciado la creación de diversas tecnologías que han generado un impacto profundo en la sociedad. En algunas ocasiones, han provocado una “revolución”, ya que contribuyeron a una transformación estructural, es decir, en todo ámbito de cosas. Sólo por nombrar algunos ejemplos: la rueda, la escritura, la imprenta, la máquina a vapor, la energía eléctrica y la informática. Pero el impacto no surge gracias a la tecnología por sí misma, sino debido al uso otorgado por los seres humanos. Potencialmente pueden originar beneficios o desventajas. Un claro ejemplo de ello es la energía nuclear. Y es ahí donde radica la importancia de conocer, comprender, utilizar y promover el uso crítico de nuestro entorno virtual.

En el concierto educativo anglosajón, especialmente en el canadiense y australiano, el concepto ciudadanía digital se encuentra ampliamente difundido y analizado. Por el momento, me gustaría recomendar las publicaciones realizadas por el profesor Alec Couros, de la Universidad de Regina, y creador de un MOOC sobre ciudadanía digital. Entre los expertos de habla hispana, precisamente España ha sido pionero en temas vinculados a las nuevas tecnologías y la educación. Podemos encontrar espacios de discusión sobre estos tópicos en la red educativa Tiching y la plataforma Pantallas Amigas. La invitación consiste en comenzar a explorar, informarse, reflexionar, conversar y difundir esta temática, con el fin de convertirnos en actores conscientes en la Web.

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