Niñas “esforzadas”, niños “inteligentes”: algo no está bien

0
7

ninos_y_sala_de_clasesEs evidente el esfuerzo que la sociedad está haciendo para dar oportunidades a las mujeres para acceder a profesiones y cargos tradicionalmente reservados a los hombres. Lo interesante de observar es que las visiones estereotipadas sobre ambos géneros que existen permean las paredes de la sala de clases y afectan la interacción entre estudiantes y profesores. La literatura nos muestra los sesgos implícitos que tienen los docentes y cómo ellos repercuten en un trato dispar hacia sus estudiantes. Un ejemplo alarmante es el estereotipo que considera a los hombres como naturalmente hábiles y las mujeres como persistentes y esforzadas. Esta creencia se traduce en que los profesores tienden a felicitar a los niños por su habilidad y atribuir sus fracasos a falta de esfuerzo, mientras que a las niñas las felicitan por su esfuerzo y atribuyen sus fracasos a falta de habilidad. Las consecuencias de esta actitud del docente afecta la atribución que los propios estudiantes hacen de sus éxitos y fracasos, lo que eventualmente resulta en reproducir los estereotipos de que a las mujeres que fracasan les falta habilidad y a los hombres les falta dedicación. Los sesgos ocurren en todas las asignaturas, pero son todavía más evidentes en clases de matemáticas y ciencias. Varios investigadores han demostrado que los profesores de ciencias tienden a dar más oportunidades a sus estudiantes hombres que a mujeres para involucrarse en tareas académicas, a preguntarles más frecuentemente a ellos y plantearles preguntas de orden más complejo que a las mujeres. Asimismo, otros investigadores han constatado que en discusiones grupales, los hombres tienden a monopolizar la conversación y a participar mucho más frecuentemente que sus pares mujeres. La literatura también demuestra que los profesores, como todos los seres humanos, casi nunca están conscientes de sus sesgos; sin embargo, hay evidencias que las intervenciones especialmente diseñadas para poner de manifiesto estos sesgos, resultan en mejores condiciones para hombres y mujeres dentro de la sala de clases. Los profesores estamos frente a una enorme responsabilidad porque tenemos que hacernos cargo de nuestras creencias y tomar consciencia de nuestros sesgos. Las creencias son el motor de la conducta y el problema es que no dimensionamos el poder que tienen, operan “a nuestras espaldas” pero con nuestro permiso. Algo no está bien en la sala de clases y tenemos la oportunidad de corregirlo. Las miles de niñas que entran a clase esta semana se merecen esta reflexión.

Josefina Santa Cruz

Profesora de Educación General Básica, Licenciada en Ciencias de la Educación y Magíster en Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC). Actualmente, es decana de la Facultad de Educación de la Universidad del Desarrollo (UDD), donde también se desempeñó como coordinadora, directora y fundadora de la Oficina de Educación Médica de la Facultad de Medicina. En el año 2009, recibió el Premio a la Innovación en Educación, otorgado por la Fundación País Digital, y en el año 2011 recibió el Premio de Reconocimiento a la Excelencia Docente (PRED), otorgado por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Durante sus más de 20 años de trayectoria desempeñando diversos roles como profesora de pre y postgrado en la PUC, ha desarrollado un gran interés de investigación y publicaciones relacionadas con las áreas de la Enseñanza para la Comprensión, Enseñanza del pensamiento en la escuela, Aprendizaje profundo, cambio conceptual y autorregulación.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here