Niños inmigrantes en colegios locales: una lección que no tiene precio

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Desde la educación se está trabajando en una nueva mirada respecto a los inmigrantes, a través del aprendizaje de sus costumbres, el fortalecimiento de la equidad y del diálogo en la diversidad.

20170313_p_01_Imagen_0003Por Daniela Salgado Parra. Diario Concepción.

A las 12.00 horas sonó el timbre que anunciaba el recreo. Cientos de alumnos se dirigieron directo al patio. Unos jugaban a la pelota, otros conversaban, los más pequeños corrían de un lado a otro. Todos tenían en común una cosa: disfrutar al máximo los 10 minutos de distensión de la jornada escolar.

El colegio Juan Gregorio las Heras, a simple vista, es igual a cualquier establecimiento educacional público de la Región. Posee la variedad lógica de cualquier escuela que recibe alumnos de Pre Kinder a Cuarto Medio, pero dentro de sus aulas, además, hay variedad de colores, acentos y creencias.

En la sala de sexto año, hay una treintena de alumnos deseosos de conocimiento, entre ellos, cinco extranjeros: dos colombianos, un ecuatoriano, un peruano y un italiano, que reflejan, sin pretenderlo, un ejemplo de multiculturalidad en la sala de clase.

De los 1.028 alumnos matriculados en el colegio, 25 son inmigrantes con una historia y una cultura diversa que compartir. Así lo contó la directora del establecimiento, Cecilia Moraga, quien aseguró que “es inmensa la riqueza que estos niños nos entregan. Uno aprende mucho y se da cuenta en pequeños gestos como la forma de tratar a los demás, su vocabulario, el respeto. Son cosas que para ello, son tan normales pero que nosotros hemos perdido con los años”.

Cuestión de trato 

En relación a lo anterior, la directora relató un hecho en particular, que dejó en evidencia nuestras diferencias. “El año pasado en una reunión los apoderados reclamaban y exigían muchas cosas, llegando incluso a ser irrespetuosos con la profesora. En medio de esta escena, la madre de un alumno inmigrante, pidió permiso para hablar y dijo: estoy sorprendida como tratan a los profesores. Esto jamás hubiera ocurrido en mi país. Los profesores para nosotros son personas que se deben respetar. Esta no es la forma correcta de hablarle”.

Esta situación impactó a la directora quien acotó que “eso les hizo un click a los demás apoderados”.

Idioma universal

Rosa Sánchez, es venezolana y madre de tres hijos; dos de ellos estudian en el colegio Chileno Arabe en Chiguayante. Para la recién llegada al país, la adaptación de sus niños en el colegio fue “bastante sencilla desde un principio. A nosotros nos han recibido excelentemente desde los compañeros a los profesores. No hemos tenido ningún problema”.

A los hijos de Sánchez, quienes tienen 13 y 10 años y cursan octavo y sexto básico, les ha servido para relacionarse rápidamente el tocar instrumentos . Según su madre, “el aporte de los extranjeros es variado, pero en particular mis hijos, aportan música ya que tocan violín y viola”. Ese particular talento les ha valido para estudiar becados en el establecimiento.

Desde Haití

El compartir el mismo idioma, sin duda, favorece a la adaptación, pero hay casos como el del haitiano, Wilfrid Joseph, donde la tarea es doblemente más compleja.

Si bien, Joseph no es estudiante, llegó a Chile con la ilusión de poder acceder a estudios superiores. Su español es precario pero se las rebusca para darse a entender. Ese mismo ímpetu, le permitió que con sólo tres semanas en Chile, haya logrado conseguir trabajo y sueñe con traerse consigo a los otros integrantes de su núcleo familiar.

Los 808

Según datos del seremi de Educación, de los 400 mil alumnos que tiene la Región, 808 son extranjeros. Estos están distribuidos de la siguiente forma: 67 en Arauco, 138 en la provincia del Bío Bío, 431 en Concepción y 172 en Ñuble.

Para el jefe de la cartera, Sergio Camus, el país se enriquece con los inmigrantes y recalcó que “estos contribuyen a conocer otras costumbres, a fortalecer la equidad, la aceptación, e incluso, aprender nuevos usos del lenguaje”.

Siguiendo con esta línea, el colegio Juan Gregorio de Heras, celebra cada año el Día de la Raza donde los apoderados y alumnos inmigrantes y de Pueblos Originarios dan a conocer su cultura, a través, de sus comidas y bailes típicos a toda la comunidad estudiantil.

“Los niños son mucho más receptivos que los adultos. Todos se tratan como amigos. En los años que llevo de directora, jamás me ha tocado presenciar algún tipo de hostigamiento hacia ellos, sino todo lo contrario, por lo cercanos y educados se ganan el cariño de todos”, finalizó Moraga.

La campana

El timbre nuevamente, suena fuerte. El silencio imperante en los pasillos durante la hora de clases, se ve de golpe truncado por el ruido avasallador de los escolares. Es viernes y la excitación de volver a casa es evidente.

Todos en fila se disponen a abandonar el colegio, entre ellos, los cinco extranjeros de sexto básico, quienes entre abrazos y empujones se despiden de sus compañeros. En el patio, no importa donde naces, ni cuál es tu acento, sólo importa la amistad.

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