Niños sobreprotegidos, adultos débiles ¿Estamos criando una generación “blandita”?

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Hijos acostumbrados a que sus papás les averigüen las tareas por WhatsApp por un lado, y padres dispuestos a salir de la oficina para llevarles al colegio los trabajos que se les quedaron, por el otro. El resultado: adultos débiles, que crecieron acostumbrados a que siempre otro les solucione los problemas. El tema ya es trabajado por colegios y especialistas, que concuerdan que la palabra clave aquí es carácter.

UnknownPor Inés Icaza. El Mercurio

Es una escena que se repite todos los años en prácticamente todos los colegios. Llegan los padres el primer día de clases, con la mochila del niño, se la abren, le sacan los cuadernos, se despiden como si no los fueran a ver más, y dejan con los profesores sus teléfonos insistiendo que por favor no olviden llamarlos ante el más mínimo incidente. Escena que puede ser entendible el primer día de clases, pero que se repite, a veces hasta bien entrado el año escolar, y aunque cueste creerlo, es muy común en cursos más grandes.

Los niños, al ver la aprensión de sus papás, lloran por que deben separarse, haciendo más difícil un proceso que si bien a veces puede ser duro, no sólo es necesario sino sano para los pequeños.

La situación se repite en distintos grados, pero en todos los cursos: “Mamás que llaman a otras para resolver peleas que sus hijos tuvieron en el colegio (peleas simples, que lo empujó, que no lo dejó jugar, etc.), en vez de darles herramientas a los niños para que lo solucionen; o en cursos más grandes, un niño que llamó a su mamá por celular porque se le quedó un trabajo, y la mamá salió de la oficina, fue a buscar el trabajo, y se lo llevó al colegio, en vez de hacerlo asumir su olvido y las consiguientes consecuencias” son parte de lo que ve relativamente seguido Paula Silva, profesora de primer ciclo hace más de 12 años.

El tema es una preocupación que tienen los expertos a nivel mundial, donde ya se habla de la generación “blandita”. La palabra clave aquí, es algo en lo que coinciden especialistas, profesores y padres: carácter.

La pesadilla del WhatsApp de padres

“La personalidad y el carácter de los niños se forjan a partir de diferentes informaciones que el niño engloba, la imagen de él mismo que tienen los demás, sirviéndole de espejo para empezar a conocerse” explica la psicóloga, creadora del portal terapiainfantojuvenil.cl, María Jesús Sinclair. Especialista en el tema, que además ha trabajado en dos colegios como psicóloga educacional, explica que “un niño sobreprotegido es un niño limitado a crecer sanamente, debido a que la frustración y los errores son parte fundamental de un desarrollo emocional sano”.

En esto coincide la neuropsiquiatra infantil Amanda Céspedes, que pone el foco en el daño que se hace con ciertas actitudes a estos futuros adultos: “Serán adultos incapaces de tolerar fracasos, exigencias, frustraciones. Son aquellos que abandonan el trabajo porque estiman que el jefe es muy exigente, son aquellos que no valoran el esfuerzo, quieren ser gerentes de inmediato”. Dedicada a las neurociencias aplicadas a la educación, y autora de diez libros, en su trabajo con familias y profesores dice ver cómo han aumentado los padres que no aceptan que sus hijos no sean exitosos a toda costa, “para lo cual les hacen las tareas, van a pelear con la profesora para que les ponga el siete, etc. Creo que la señal más clara de lo confundidos que están los padres es esa pesadilla llamada WhatsApp de padres. A través de este medio se sobreinvolucran con la actividad escolar de los hijos, al punto que estos ya ni siquiera anotan las tareas o la fecha de las pruebas, porque la mamá se va a enterar por ‘el grupo'”. Y cuenta cómo el año pasado una mamá en la consulta se fue antes de tiempo para alcanzar a llevar al hijo un trabajo que debía entregar ese día y que había olvidado en la casa, pese a que estaba en tercero medio.

Los colegios están tomando medidas, y este es un tema que está presente a principio de año. “En el colegio estamos desarrollando un modelo pedagógico, ‘currículo creativo’ que entre sus principios fundamentales establece la autonomía y autogestión de los niños en el propio aprendizaje y esta experiencia es fundante para formar niños más independientes” cuenta María Eugenia Álamos, vicerrectora de Colegios Padre Hurtado y Juanita de Los Andes. Destaca además, que “el carácter de los niños se forma y educa fundamentalmente a través de la imitación que hacen de los adultos significativos (de ahí la importancia del ejemplo) y de la toma de conciencia que realizan de las formas en que van resolviendo los desafíos de su vida”.

Por su parte, en el colegio San Joaquín de Renca, “se dan algunos casos de este tipo, ya sea por parte de los padres o de sus abuelos, que en nuestro contexto son fundamental en muchas familias donde son criados por ellos. Siempre es necesario escuchar primero la queja que traen, acogerla y entregar una retroalimentación que nos permita psicoeducarlos sin hacerlos sentir que están equivocados como padres en la enseñanza de sus hijos, ya que cuando se sienten criticados generalmente rechazan cualquier sugerencia que pueda ayudarlos” explica Macarena Vejar, psicóloga de este colegio de la Fundación Astoreca.

El temor de los papás

“Hoy, la rapidez con la que vivimos, sumado al temor de los padres por equivocarse o bien la exigencia de ser un padre ‘perfecto’ hace que actuemos de tal manera que más que beneficiar a nuestros hijos terminamos por perjudicarlos. Desconocer lo que podemos exigirles a nuestros niños o bien intentar ‘hacerles la vida más fácil’ haciendo por ellos tareas propias de su edad, impide que nuestros pequeños acrecienten sus propias habilidades y el desarrollo de la confianza en sí mismos, creyendo que siempre habrá un ‘otro’ que lo podrá hacer mejor que ellos” explica Sinclair.

Ni el niño ni su familia son felices de esta manera. “Es importante que los papás se empoderen en su rol de padres” dice la parvularia María Isabel Pérez. “De repente un ‘no porque no’ es tan válido como una explicación, eso los ayuda a la autorregulación, a parar, porque a un niño hay que ir explicándole en relación a su desarrollo, no siempre hay que darles tremendas explicaciones. En la pega el día de mañana te van a decir que no y uno tiene que acatar no más”.

“La sensación general es que la incorporación de ambos padres al trabajo, sobre todo de la madre, más fuerte el último tiempo, incide en la falta de tiempo real físico con los hijos, entonces se da esto de complacer a sus hijos para compensar” explica María Paz Gómez, académica del Centro de Investigación en Educación de la Universidad de los Andes. “Pero también surge esta actitud desde los padres para compensar su infancia que no fue así, dando mucho más de tiempo, recursos, etc.”.

Un papel decisivo en esta formación del carácter de los niños es el deporte: “El deporte o la actividad física tienen un gran potencial para formar el carácter, porque por sus características son competitivos, pero también implican mejora personal, de progreso, de maestría, tienen un potencial fantástico de autodisciplina”, explica Alejandro Serrano, PhD en Psicología Deportiva. Y continúa el director de Deportes de la Universidad Adolfo Ibáñez: “Pero es importante reconocer que depende de que los profesores o instructores tengan las herramientas, para sacar adelante este potencial”.

Lo que lleva a recordar la famosa frase atribuida al duque de Wellington: “La batalla de Waterloo se empezó a ganar en los campos de deporte de Eton”, refiriéndose a cómo en las canchas del colegio inglés, los niños sabían que debían levantarse solos.

Los niños sobreprotegidos se vuelven adultos incapaces de tolerar fracasos, exigencias, frustraciones. Son aquellos que abandonan el trabajo porque estiman que el jefe es muy exigente, son aquellos que no valoran el esfuerzo, quieren ser gerentes de inmediato.Desconocer lo que se puede exigirles a nuestros niños o bien intentar “hacerles la vida más fácil” haciendo por ellos tareas propias de su edad, impiden que ellos acrecienten sus propias habilidades y el desarrollo de la confianza en sí mismos.

Los niños sobreprotegidos se vuelven adultos incapaces de tolerar fracasos, exigencias, frustraciones. Son aquellos que abandonan el trabajo porque estiman que el jefe es muy exigente, son aquellos que no valoran el esfuerzo, quieren ser gerentes de inmediato.

Desconocer lo que se puede exigirles a nuestros niños o bien intentar “hacerles la vida más fácil” haciendo por ellos tareas propias de su edad, impiden que ellos acrecienten sus propias habilidades y el desarrollo de la confianza en sí mismos.

FUENTE: EL MERCURIO

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