No toda violencia es acoso escolar (Bullying)

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bullying 2Cada vez es más común recibir denuncias de apoderados por agresiones que han sufrido sus hijos o estudiantes de parte de otros estudiantes u adultos integrantes de la comunidad educativa, en diferentes espacios físicos, como por ejemplo: durante el transporte escolar, dentro del colegio, en la casa de un compañero, a través de Facebook u otro medio de la web etc.

Los apoderados ante una situación que consideran violenta o injusta, solicitan al colegio que sancione al estudiante que ha provocado el hecho u omisión, como causante de acoso escolar, todo ello de conformidad a las sanciones que establezca cada colegio en su Reglamento Interno.

Por ello es fundamental, para lograr una buena convivencia de la comunidad educativa, dar a conocer a los apoderados el significado del acoso escolar, y que no toda acción u omisión violenta o poco cariñosa de parte de un estudiante, o de algún adulto de la comunidad educativa constituye en sí mismo acoso escolar.

En el ejercicio de mi profesión me ha tocado asesorar a padres y a directivos, en donde por ejemplo se ha pretendido que una niña de 7 años sufre acoso escolar porque un grupo de niñas de la misma edad no quiere jugar con ella, tomando el colegio la medida de obligar al grupo de niñas a incluir a la niña considerada víctima de acoso escolar. He notado que muchos colegios aplican medidas que atentan contra otros derechos de los estudiantes, como es escoger con libertad su momento de esparcimiento en sus minutos de recreo. Además estas medidas alarmistas y aceleradas que se justifican en el miedo de ser sancionados por la superintendencia o condenados a indemnizaciones de perjuicios en instancias judiciales, vienen finalmente a derrumbar todo el trabajo que se ha realizado a nivel de convivencia escolar.

Hay medidas de reparación que pueden resultar más violentas que la acción u omisión  de un estudiante.

Podemos ya decir que la calificación de “acoso escolar” de un acto u omisión no es tarea fácil, por ello hay que recurrir a la definición legal de contemplada en la ley 20.536 en su artículo 16 B que señala expresamente: Se entenderá por acoso escolar toda acción u omisión constitutiva de agresión u hostigamiento reiterado, realizada fuera o dentro del establecimiento educacional por estudiantes que, en forma individual o colectiva, atenten en contra de otro estudiante, valiéndose para ello de una situación de superioridad o de indefensión del estudiante afectado, que provoque en este último, maltrato, humillación o fundado temor de verse expuesto a un mal de carácter grave, ya sea por medios tecnológicos o cualquier otro medio, tomando en cuenta su edad y condición.”

Podemos extraer los requisitos que deben darse para estar en presencia de un acoso escolar:

1.- Acción u omisión constitutiva de agresión u hostigamiento reiterado
2.- Realizado por un estudiante que hace uso de una situación de superioridad o de indefensión del estudiante afectado
3.- El estudiante afectado debe necesariamente sentirse maltratado, humillado o amenazado de un fundado temor de verse expuesto a un mal de carácter grave
4.- No tiene importancia el espacio físico donde se genere el acto u omisión ni el medio para llevarlo a cabo
5.- Se considerará la edad y condición

Existen muchas denuncias de bullying que no constituyen tal, y que se trata de conductas propias de la edad de los estudiantes y que deben ser trabajadas a nivel de convivencia escolar. Por lo tanto es de suma importancia que cada colegio contenga en su Reglamento Interno la distinción entre conductas inapropiadas y las conductas consideradas acoso escolar.

El Reglamento Interno deberá incorporar las políticas de prevención, medidas pedagógicas, los protocolos de actuación y las diversas conductas que constituyen falta a la buena convivencia escolar, graduándolas de mayor a menor gravedad. De igual modo se establecerán las medidas disciplinarias correspondientes a tales conductas que podrán incluirse desde una medida pedagógica hasta la cancelación de matrícula.

Por ello el trabajo de la convivencia escolar debe ser serio e informado, teniendo en consideración la normativa vigente tanto en el colegio como del legislador, y contar con el apoyo de psicólogos, orientadores y especialistas en convivencia escolar en el desarrollo de los protocolos de acción y prevención de la violencia escolar.

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