Profesores de enseñanza media hombres y con menos de 25 alumnos tienen más riesgo de dejar su primer trabajo

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A_UNO_028257Las cifras indican que al segundo año de contrato, el 50% de los maestros ya no trabajan en la escuela donde comenzaron ejerciendo. Un sistema de acompañamiento temprano es fundamental para retenerlos.

Por Margherita Cordano, El Mercurio 

Durante sus primeros dos meses de trabajo, los domingos se transformaron en días complicados para la profesora Polett Reszczynski. “Me dolía la guata pensando en lo que venía al día siguiente. Los niños se portaban mal y era frustrante darme cuenta de que no iba a poder desarrollar lo que había planificado. Tenía que estar siempre controlando que no pelearan entre ellos y de a poco empecé a cuestionar si mi elección de carrera había sido la más correcta”, cuenta sobre su primera experiencia como profesional.

Tras graduarse como alumna destacada y con varias ofertas laborales bajo la manga, Polett optó por enseñar en el colegio Arzobispo Manuel Vicuña de La Legua.

“Las cosas que había estudiado eran útiles, pero solo cuando tenía cierto manejo del grupo. Y eso no es tan fácil de lograr, porque te enfrentas a muchas situaciones fortuitas. Sin acompañamiento, probablemente hubiera terminado desertando”, comenta la profesora, quien después de un año todavía continúa enseñando en el mismo colegio de San Joaquín.

El acompañamiento al que se refiere y que le permitió aferrarse a la idea de educar es un modelo que implementa la Fundación Belén Educa en todos sus establecimientos. Supone contar con líderes pedagógicos que están constantemente aconsejando a sus colegas y que semanalmente los observan y retroalimentan: fue en estas instancias donde Polett aprendió que una buena idea para llamar la atención de un alumno que interrumpe es cruzar los brazos y mirarlo en silencio, por ejemplo. Otros trucos como este de a poco le permitieron ir adquiriendo más control sobre los niños de 4° y 5° básico a los que les hace clases.

En el corto plazo

El objetivo detrás del modelo de acompañamiento es ayudar a generar un ambiente más acogedor para los profesores y, al mismo tiempo, ayudar a disminuir el número de docentes que abandonan su primer trabajo en el corto plazo. Según un informe elaborado por el Centro de Medición MIDE UC, en Chile 3 de cada 10 profesores novatos no siguen trabajando en el mismo establecimiento educacional después del primer año. Al final del segundo, la mitad de ellos ya no trabaja en la misma escuela donde comenzó ejerciendo.

Para llegar a estos datos, los psicólogos Diego Carrasco y Mauricio Rivera, junto con la estadista María Inés Godoy, indagaron en el caso de 7.458 docentes que ingresaron a la fuerza laboral (ya sea en establecimientos municipales, particulares subvencionados o particulares pagados) en 2007. Se les siguió hasta el año 2013.

“Del total de profesores que seguimos, 24% se mantiene en su primer trabajo entre 2007 y 2013, 47% se han cambiado de establecimiento y 28% desaparece de los registros. Esta última proporción creemos que ha dejado la profesión, porque no aparece trabajando en otro colegio, privado, público o subvencionado, en esta ventana de tiempo”, dice Carrasco.

El análisis también permitió ver que los profesores cuyo primer contrato es en un establecimiento con más de 80% de alumnos vulnerables, en promedio, dejan su primer empleo alrededor de los 2,2 años. La cifra es mucho antes que el resto de los evaluados: los de establecimientos con un índice de vulnerabilidad entre 71% y 80% se van a los 2,9 años, mientras que aquellos trabajando en colegios entre 50% y 70% se van luego de 3,2 años ejerciendo en el lugar.

¿Pocos contratos?

Asimismo, se vio que los profesores hombres tienen mayor tendencia a irse de forma temprana en comparación con las mujeres, en que no se observan diferencias significativas entre escuelas rurales y urbanas, y que los profesores que se desempeñan en enseñanza media también son más propensos a partir antes. Mientras que quienes enseñan en este nivel educativo presentan una duración media de 1,9 años, los de educación inicial acumulan 3,4 años. Los de educación básica y educación especial suman 3,1 y 2,5 años, respectivamente.

Llama la atención que en establecimientos con menos de 25 estudiantes por aula, los profesores tienden a rotar más rápido que en aquellos con más de 33 niños por sala. “Creemos que esta relación que encontramos es informativa con respecto a las escuelas con menor cantidad de alumnos en general, más que a la cantidad de alumnos por sala en sí mismo. Podría ser que en escuelas con menor matrícula se entreguen menos oportunidades de contratación en comparación con las de mayor cantidad”, sugiere Carrasco.

La edad del docente también es un factor relacionado con la rotación: quienes ingresan a la profesión con menos de 30 años tienden a quedarse en su primer trabajo por 2,6 años. Los pares de más edad rotan a los 3,1 años.

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