Profesores nortinos se capacitan en comunicación y sus alumnos son los más beneficiados

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imagesNiños de escuelas y jardines infantiles de Mejillones y San Pedro de Atacama muestran un mejor manejo del lenguaje. Los que ya leen logran una mayor comprensión. Por M. C. en El Mercurio En la clase de Carmen Gloria Amas se ha vuelto costumbre que los niños lean a viva voz y acompañados del dibujo de una estrella. Una vez terminada la historia, cada punta de la estrella se vuelve excusa para hablar sobre algo relacionado con ella: en una punta se anotan los personajes principales, en otra los lugares que se mencionaron y en otra los sentimientos que expresaron los protagonistas. Así hasta completar las cinco. “Es una forma súper linda de involucrarlos en lo que están leyendo. Ellos van tirando ideas entre todos y así hablan de lo que fueron descubriendo”, comenta esta profesora de 2° básico de la Escuela María Angélica Elizondo de Mejillones, quien realizó un diplomado de poco más de un año enfocado en aprender a leer y escribir en el siglo XXI. “Los niños de hoy necesitan aprender a trabajar en equipo, a compartir y a entregar su opinión”, dice Amas. También propone que una vez a la semana sus alumnos lean un libro y después comenten con un compañero sobre su trama. Estrategias como estas también las implementan otras docentes que trabajan en 26 establecimientos de Mejillones y San Pedro de Atacama, donde desde 2014 se aplica el programa Primera Infancia, dirigido a niños de entre 0 y 8 años, que impulsa la Fundación Minera Escondida. El objetivo es mejorar las prácticas pedagógicas de educadoras de párvulos y profesoras de la Región de Antofagasta. Hasta la fecha, 48 profesores han realizado el diplomado gracias a la fundación, que cuenta con el apoyo de la Facultad de Humanidades de la U. Alberto Hurtado. Asimismo, se abrió un Plan de Formación de Mentoras, que capacita a un grupo de docentes que vuelven a la sala de clases, pero como un par que acompaña, complementa y fortalece la práctica pedagógica. “Tiende a pasar que a través del tiempo los docentes alejados de la capital regional, y más aún de la capital nacional, ven diluidos sus conocimientos e innovación en cuanto a metodologías; naturalmente se van quedando en un letargo por falta de oportunidades”, comenta José Antonio Díaz, director ejecutivo de la Fundación Minera Escondida. Para combatir este problema, la respuesta fue trasladar la innovación a la zona: los profesores del diplomado viajaban al sector cada cierto tiempo, por ejemplo. Como una forma de complementar los procesos que se daban en el aula, el programa también consideró el desarrollo de carácter comunitario, impulsando actividades recreativas para la familia, además de talleres de cuentacuentos para apoderados. Tras cuatro años de desarrollo, los resultados han sido positivos: si en 2015 el 69,8% de los niños de Mejillones estaban en el nivel “no desarrollado” en comprensión lectora, producción de texto y manejo de la lengua, hoy la brecha disminuyó a 13,9%. En San Pedro de Atacama, la cifra pasó de 56,6% a 12,5%. Por M. C. en El Mercurio

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