Profesores sufren al menos una agresión por día

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Casos evidencian progresiva alza durante los últimos años. Desde marzo a la fecha, van denuncias formales en igual número de días de clases.

Los recientes hechos de violencia al interior del Liceo Darío Salas en Santiago y el Liceo Enrique Molina de Concepción, evidenciaron el alza progresiva de violencia ejercida contra docentes y asistentes de educación. Al punto que, durante 2018, hubo al menos una situación de maltrato diario, de acuerdo a cifras oficiales.

Según datos de la Superintendencia de Educación, los episodios de este tipo registraron en 2018 la mayor cantidad de denuncias en incidentes publicados por la entidad. Un total de 267 casos -sobre un total de 200 días, equivalentes a las 40 semanas que tiene un año escolar-, lo que representa un 62% de aumento en comparación a 2014.

Si se suma el total de casos de violencia contra docentes de los últimos cinco años, hay acumuladas 1.035 denuncias de maltrato. Aquí, no se considera la «cifra negra» de agresiones que quedan en silencio, según comenta María Ojeda (64), vicepresidenta del Colegio de Profesores en Antofagasta.

«Ha habido muchas agresiones. Lo que pasa es que un alto número de profesores no denuncia, ya que de alguna manera justifican al niño: porque ‘no era su día’ o porque el alumno era Asperger, etc.», describe la docente. Ojeda, junto con reconocer también haber sufrido agresiones como profesora, comenta que incluso se han organizado protestas de «brazos caídos» en colegios de Antofagasta para lograr la expulsión de algún alumno maltratador.

Denuncias a lo largo del país

De acuerdo a registros de la Superintendencia de Educación, en 2018 la Región Metropolitana encabezó este tipo de denuncias, con 130 casos. Le siguieron las regiones de Biobío (31), Valparaíso (22) y Los Lagos (13).

En la comuna de Ñuñoa en Santiago, un profesor (36) que pide reserva de su nombre, comenta que afrontó con gran temor los días posteriores a la golpiza que le propinó una turba, paradojalmente, durante una jornada contra la violencia escolar. «Un grupo de chiquillos se encapuchó, intentando romper los candados del portón de entrada del liceo», describe.

«Al intentar retener a uno de estos alumnos, una turba se abalanzó para golpearme, incluso después de haberlo soltado (…) Hay un temor permanente y muchos colegas decidieron hacer solo sus clases y dejar el lado afectivo en el desarrollo emocional del niño», agrega.

Este año, en menos de dos meses de la nueva temporada escolar, ya se registran 37 denuncias de maltrato. Y al día de hoy van 37 días de clases desde el inicio del año escolar, el 5 de marzo, por lo que la tendencia se mantiene.

Agresión proveniente de apoderados

Un hecho similar a estos últimos ataques afectó a Patricia Uribe (50), quien ha estado dedicada la mitad de su vida a la docencia como educadora diferencial. No olvida lo ocurrido el 9 de agosto de 2018, cuando la agredió el abuelo de un alumno de primero medio en el interior del Liceo Politécnico Cardenal Silva Henríquez de Punta Arenas.

A comienzos de este mes, el Tribunal Oral en lo Penal dictó la sentencia condenatoria en contra del agresor, Julio Cortés Mancilla, quien debe cumplir una pena de 300 días de presidio menor en su grado mínimo, la suspensión de cargo u oficios públicos durante el tiempo de la condena y el pago de las costas de la causa, en calidad de autor del delito de lesiones graves en contra de Uribe.

«Yo tuve cinco meses de licencia. Mi dedo medio fue fracturado en dos partes y se cortó el tendón. El otro dedo quedó con esguince. Además, estuve con tratamiento psicológico porque la gente me amenazó y me provocó temor. Yo no volví al colegio hasta marzo de este año (…) Mi recuperación física fue complicada», describió la profesora.

La ministra de Educación, Marcela Cubillos, llamó a enfrentar esta contingencia. «No podemos tolerar que más docentes y asistentes sufran agresiones en sus lugares de trabajo y mientras educan a nuestros niños. Por eso impulsamos la Ley Aula Segura, para que los directores puedan tener más y mejores herramientas para protegerlos», afirmó.

Fuente: El Mercurio.

1 Comentario

  1. La dignidad del docente es algo que no podemos perder, es muy importante terminar con la degradación y la falta de respeto de parte de alumnos y apoderados. De allí que la Ley de aula segura debiera ser aprobada y que la dirección de cada colegio tome acciones inmediatas en favor de nuestra labor, que va más allá de la sala de clases, eternas horas de trabajo extra en la planificación de clases y evaluación, trabajo que no es visibilizado por quienes reciben el servicio educativo. Fuerza colegas maltratados y a todos quienes desarrollan esta maravillosa obra!

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