Pros y contras del proyecto de ley sobre eliminación de calificaciones

0
29

Periodistas han dado cobertura a la información de que el Senador Quintana estaría presentando un proyecto de Ley, sobre la eliminación de las calificaciones en Chile, y a raíz de la experiencia del Colegio Manuel de Salas. Al respecto algunos alcances desde mi visión de profesor, con algunos años ya en esta “pegajodía”, perdón, “pedagogía”. El 15 de diciembre de 1978, el Mineduc promulgó el Decreto 2038 sobre Evaluación, el cual estaba orientado a la Evaluación Formativa, que en el fondo planteaba una nueva forma de evaluación por conceptos y no por notas. Una excelente propuesta basada en algunos grandes pensadores que trabajaban el proceso evaluativo desde otros paradigmas. Esto fue llevado a cabo por el Dr. Eduardo Cabezón, quien en ese momento dirigía el CPEIP. Obviamente esto generó una gran resistencia en el profesorado, ya que la gran mayoría desconocía el trasfondo teórico de estas nuevas teorías evaluativas. También faltó una adecuada preparación de los docentes y como la gran mayoría de las ideas pedagógicas, se instauró para todos y de un día para otro, sin los procesos adecuados para su instauración. Con el tiempo, y a la chilena, se adecuó este sistema al de evaluaciones por notas, creando formas de cómo sacar “promedios” de los I, S. B y MB. Fueron injertos de mono con chancho, que al final terminó matando esta hermosa idea. ¿Qué faltó? Una adecuada formación docente; apoyos concretos para llevarlo a cabo; incentivos concretos a los profesores que llevaron esto a cabo; existencia paralela con el 2068, que hablaba de calificaciones numerales; seguimiento concreto de las buenas experiencias… No basta el que a raíz de una buena experiencia como la del Manuel de Salas, se dictamine lo mismo para todo el país desconociendo la gran diversidad formativa de los profesores chilenos, la gran variedad de las realidades concretas en las cuales les toca trabajar. Aún más, por lo leído, el Manuel de Salas en este momento estaría en la “ilegalidad”, ya que la ley dice que el sistema de calificaciones es de 1 a 7. ¡Sería una gran pena que alguien objetara esta experiencia por esta legalidad que no respeta las innovaciones que ayudan a crecer la educación en Chile! Por lo tanto, hay que buscar facilidades y condiciones estructurales para que muchas experiencias pedagógicas válidas puedan tener buen fin, y sería muy positivo que los profesores presenten proyectos innovadores (ya se ha realizado esta experiencia), y que sea el Mineduc o la Agencia para la Calidad los que los aprueben. ¿De qué nos quejamos los profesores? Falta de tiempo para planificar, evaluar y crear materiales; poco reconocimiento social; inadecuado reconocimiento salarial. ¿Cómo abordar estos aspectos para que iniciativas pedagógicas tengan posibilidad de permanencia en el tiempo? Para que estas experiencias positivas permanezcan en el tiempo, es conveniente generar condiciones concretas para su efectividad: más tiempo para planificar, generar materiales, evaluar los procesos. Me preocupa que se asuman iniciativas, que teniendo una base positiva y por no tener un sustento adecuado, terminen frustrando una vez más a los profesores. Quizás baste en un primer momento, introducir algunos cambios para posibilitar más experiencias como el Manuel de Salas y permitirles que lo puedan hacer con libertad y tranquilidad. En este caso, la ley pareja es las más dura, ya que no permite la libertad y los tiempos para llevar a cabo los procesos necesarios en toda innovación pedagógica.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here