¿Qué nos dice PISA sobre las mejores formas de aprender?

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En un reciente post hacíamos referencia al estudio How to improve student educational outcomes: New insights from data analytics, realizado por Mackinsey&Company, que trata de identificar qué factores y en qué medida influyen en el rendimiento de los alumnos. En concreto, en esa entrada se resaltaron las respuestas que el informe ofrecía para la pregunta: “¿En qué medida es importante la motivación y actitud del alumno?” (Ver aquí)
  En la entrada de hoy, ofrecemos las principales conclusiones del mencionado estudio a otra de las preguntas: “¿Qué metodología funciona mejor?” El principal hallazgo del estudio, tomando como base los datos que aporta PISA 2015 y, en particular, la información obtenida de los diversos cuestionarios, ha sido muy claro:

“Los estudiantes que reciben una buena combinación entre la enseñanza impartida por el profesor y un aprendizaje basado en proyectos obtienen los mejores resultados”.

El informe distingue entre dos tipos dominantes de prácticas de enseñanza. La primera es la “instrucción dirigida por el maestro,” en la cual el maestro explica y demuestra ideas, plantea preguntas, y dirige discusiones en el aula. La segunda es la “enseñanza por proyectos de investigación”, en la que los estudiantes tienen un papel más relevante en su propio aprendizaje, por ejemplo, desarrollando sus propias hipótesis y experimentos. A partir de esa distinción, en las cinco regiones. las puntuaciones fueron, generalmente, más altas cuando los maestros asumieron el liderazgo y, por el contrario, cuanto más se usaba la enseñanza basada en la investigación, bajaban los resultados promedio de PISA. A primera vista, parece un resultado negativo para la enseñanza basada en la investigación pero, profundizando en los datos, se observa un hallazgo más interesante: los mejores resultados se consiguen cuando las dos tipos de prácticas se trabajan conjuntamente. El “punto óptimo” es utilizar la instrucción dirigida por el profesor en la mayoría o en casi todas las lecciones, y la enseñanza basada en la investigación en algunas. Este patrón, que se aplica en todas las regiones,  sugiere que los altos niveles de enseñanza basados en la investigación sin una base suficiente de dirección del maestro producen resultados más bajos en los estudiantes. Lo que difiere de una región a otra es el beneficio obtenido hasta alcanzar el punto óptimo, es decir, desde un enfoque basado en la mera instrucción a una enseñanza que incorpora la enseñanza por proyectos. En los sistemas escolares desarrollados con un alto rendimiento en PISA en general, se observan beneficios sustanciales, por ejemplo, un aumento de 14 puntos PISA en los países de la Unión Europea. En los sistemas escolares de países en desarrollo con rendimientos más bajos, el beneficio es mucho menor: sólo un punto PISA en Oriente Medio y África del Norte, y dos puntos en América Latina. Dado el fuerte apoyo de los ámbitos educativos a la pedagogía basada en la investigación, estos resultados parecen contra-intuitivos. Proponemos dos hipótesis. En primer lugar, los estudiantes no pueden progresar con métodos basados en la investigación sin una base sólida de conocimiento, obtenida a través del aprendizaje dirigido por el maestro. En segundo lugar, la enseñanza basada en la investigación es intrínsecamente más difícil de impartir, y los maestros que lo intentan sin suficiente capacitación y apoyo tendrán dificultades. Una mejor capacitación de maestros, planes de aprendizaje de alta calidad y liderazgo pedagógico pueden ayudar a paliar el problema. Sin embargo, los sistemas educativos deben tener cuidado al seleccionar las prácticas de enseñanza basadas en la investigación. El análisis muestra que hay un conjunto de prácticas que tienen un impacto negativo en las puntuaciones promedio de los estudiantes en casi todas las regiones, incluso cuando se aplican sólo en algunas lecciones. Estas prácticas incluyen hacer que los estudiantes diseñen sus propios experimentos, pedirles que hagan investigaciones para poner a prueba sus ideas, tener un debate en clase sobre las investigaciones y exigir a los estudiantes que discutan sobre cuestiones científicas.

Debemos destacar que las prácticas basadas en la investigación pueden traer beneficios más allá de mejorar las calificaciones de los estudiantes.

La enseñanza basada en la investigación aumenta significativamente la satisfacción de los estudiantes por las ciencias en mayor medida que el aprendizaje dirigido por el maestro (aunque es importante señalar que la instrucción dirigida por el maestro también tiene una correlación positiva con más interés por las ciencias, pero no refleja un impacto tan fuerte). Esto es importante porque la pasión por un tema está ligada al aumento de la perseverancia en el estudio. La enseñanza basada en la investigación tiene un impacto positivo similar en la percepción de los estudiantes de que la ciencia vale la pena para sus futuras carreras. En general, el análisis sugiere que los sistemas deberían aspirar a equilibrar los métodos basados en la investigación con una instrucción dirigida por el maestro. Hay que  asegurar que los docentes sean capaces de explicar los conceptos científicos con claridad y que los estudiantes tengan suficiente dominio del contenido para beneficiarse plenamente de la enseñanza basada en proyectos de investigación. En los sistemas escolares cuyos resultados son deficientes en la actualidad, puede ser apropiado adoptar un enfoque aún más directivo de la instrucción para impulsar, inicialmente, la mejora. Autores: Mona Mourshed, Marc Krawitz, and Emma Dorn. How to improve student educational outcomes: New insights from data analytics. McKinsey&Company. Social Sector.  Nota: selección, resumen y adaptación del informe para Análisis: Miguel Ángel Sancho Gargallo. Fundación Europea Sociedad y Educación. FUENTE

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