¿Reemplazar las notas, regular las tareas y eliminar la repitencia? Debaten condiciones para que esto sea factible en colegios

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El académico de la Escuela de Psicología UANDES, Fabián Barrera, habla sobre la realidad escolar en un reportaje en El Mercurio.

¿Cuánto influye el colegio en la situación mental de los escolares? Esta es la pregunta que ha estado al centro del debate y que en el último tiempo se ha instalado con fuerza en el Congreso. Dos proyectos de ley reflotaron en la Comisión de Educación del Senado, con el foco en esta preocupación.

Una de estas iniciativas apunta a reemplazar las notas por criterios cualitativos de evaluación hasta 4º básico. La otra, busca regular el envío de tareas al hogar. De concretarse, ambas propuestas modificarían de forma considerable la experiencia escolar. Pero hasta ahora no hay consenso entre los expertos en educación sobre si son los pasos indicados o si, por sí solas, son suficientes.

Fabián Barrera, académico de la Escuela de Psicología UANDES, destaca que el problema excede a la realidad escolar y se vincularía a una orientación de la sociedad al trabajo y los resultados, descuidando el bienestar. Ante esto, eso sí, dice que el colegio es un lugar donde se pueden hacer mejoras: “Tenemos que hacer algo para cambiar esa mentalidad, en la familia y en la escuela”, comenta.

Revisa el reportaje completo de El Mercurio a continuación

Materias han sido foco de discusión en el Congreso durante los últimos días:

¿Sin notas, tareas o repitencia? Debaten condiciones para que sea factible en colegios

La preocupación por la salud mental de niños y jóvenes es transversal, pero entre expertos hay dudas en torno a la forma de aplicación de los cambios y las propuestas que intentan resolver este problema.

Con protestas, este año los universitarios han puesto sobre la mesa los problemas de salud mental. Aun en edades más tempranas hay cifras alarmantes: entre 2014 y 2018, las consultas médicas de este tipo en el sistema público aumentaron más del doble que las de adultos.

¿Cuánto influye el colegio en la situación mental de los escolares? Esta es la pregunta que ha estado al centro del debate y que en las últimas semanas se ha instalado con fuerza en el Congreso. Dos proyectos de ley reflotaron en la comisión de Educación del Senado, con el foco en esta preocupación.

Una de estas iniciativas apunta a reemplazar las notas por criterios cualitativos de evaluación hasta 4º básico. La otra, busca regular el envío de tareas al hogar. De concretarse, ambas propuestas modificarían de forma considerable la experiencia escolar. Pero hasta ahora no hay consenso entre los expertos en educación sobre si son los pasos indicados o si, por sí solas, son suficientes.

Cantidad y calidad

El miércoles, los senadores de la comisión de Educación escucharon exposiciones en torno al proyecto que aborda el envío de trabajos escolares a la casa. “Si bien puede faltar investigación científica, lo que está claro es que la forma en que se distribuyen los tiempos escolares puede ser algo que contribuya al problema de salud mental”, aseguró la senadora Yasna Provoste (DC).

Una de las invitadas a la sesión fue Sinara Madalozzo, directora del Colegio Albert Schweitzer, ubicado en Bajos de Mena (Puente Alto). Las tareas, dijo, “son como las vitaminas. En justa medida, favorecen el crecimiento y el desarrollo”. Tanto la ausencia absoluta como el exceso, añadió, podrían ser malos.

Entre expertos, hay matices. El decano de la U. Central, Jaime Veas, cree que se deben hacer en el colegio. La académica de Psicología UC, Katherine Strasser, afirma que todo depende de la actividad. Si es solo una repetición de lo que se hizo en el aula, asegura, “es como ir a un restaurante fino a llenarse de pan. En la casa podrías aprovechar que haya una discusión con la familia, que pregunten cosas a los abuelos, los intereses del niño”.

Y aunque opciones como enviar un libro para que se lea con los padres suenan atractivas para Strasser, según la académica el problema es otro: el horario. “Hay familias que no tienen tiempo ni siquiera para eso. Teniendo un poco de tiempo, creo que sería algo muy bueno en qué aprovecharlo”, explica.

Fabián Barrera, académico de Psicología en la U. de los Andes, pone otro dato sobre la mesa: “Los niños están muy conectados. Casi 200 minutos diarios después del colegio, a los 15 años (…). ¿En qué ocupan el tiempo? No es en ir a jugar en el patio o estar con sus papás”.

Progreso

El segundo proyecto que causa polémica es el que busca eliminar las notas hasta 4º básico a cambio de sistemas cualitativos de evaluación. Entre expertos hay consenso de que urge poner el foco en el proceso de aprendizaje y no en el resultado. “La nota de 1 a 7 genera ansiedad, sin duda, y entre estudiantes abre una comparación”, apunta Jaime Veas, pero añade que para dejar de lado los números es necesario contar con modos claros de medir el progreso.

“Cambiar (las notas) por palabras no creo que vaya a tener ningún impacto. El punto es si estás retroalimentando, o le estás diciendo qué tan bueno o malo es”, plantea Strasser.

A ambos textos se suma una decisión tomada. Por un decreto de 2018, desde 2020 no existirá repitencia automática en los colegios. El año pasado repitieron 120.995 alumnos —hay más de 3 millones de escolares en el país— y un 10,7%, lo hizo en 1° medio. Según el decano Veas, la repitencia efectivamente puede ser perjudicial al separar al escolar de sus pares; sin embargo, enfatiza que debe existir un acompañamiento de quienes estén más atrasados en sus logros. “No vaya a ser entonces que terminemos en 8° básico con dificultades mayores”, dice.

A juicio de María Paz Arzola, investigadora de Libertad y Desarrollo, el debate es legítimo pero en ambos proyectos, y recalca que “son materias multifactoriales. Tratar de resolverlas a través de una ley, y más aún restringiendo la autonomía para que las comunidades vean de qué forma se hacen cargo, pueden generar desequilibrios”.

Fabián Barrera destaca que el problema excede a la realidad escolar y se vincularía a una orientación de la sociedad al trabajo y los resultados, descuidando el bienestar. Ante esto, eso sí, dice que la escuela es un lugar donde se pueden hacer mejoras: “Tenemos que hacer algo para cambiar esa mentalidad, en la familia y en la escuela”.

1 Comentario

  1. Es una discusión tan antigua y aún teniendo la mala experiencia que se rpitió por décadas de la no repitencia de estudiantes de 1° básico a 4to si es que no aprendían a leer, con la excusa que en un momento esto sucedería, pero no contaron que el primer camino para el aprendizaje es la lectura y eta debe ser obligatoria desde el primer año, lo que permitirá más adelante tener una buena comprensión.
    Lo que se dio fue que pocos años atrás un estudio de la U. de Chile arrojo que el 73% de los chilenos no comprendían lo que leían. En cuanto a las tareas para la casa yo estudie con esa modalidad y no observé que a ninguno fue necesario llevarle a psicólogos. El no exigir lo único que produce individuos blandengues los logros se obtienen con esfuerzo.
    En cuanto a las notas, desde los años 90 con la Reforma en educación del 98, uno de los objetivos ess que el Profesor fuese un facilitador de los aprendizajes de los estudiantes y para ello entre algunas modalidades se propuso la aplicación de proyectos y la evaluación mediante la RÚBRICA.
    Lo que con pena me di cuenta que esa reforma se fue a un saco roto, puesto que fueron muy pocos los que aprovecharon sus objetivos, teniendo en cuenta el PROGRAMA MECE, EL PROYECTO ENLACES y que tan mal comprendido lo que refirió a las JEC.
    Por lo que se puede ver que no existe nada que ya antes se haya planteado y no fuese aplicado. Las preguntas son muchas de por qué no se entendió esa REFORMA que costó millones de pesos en implementación y construcción de nuevos establecimientos y que se hayan implementado de cientos de PC con la red enlaces

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