Robot conecta virtualmente a los niños enfermos con la sala de clases

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El AV1 asiste al colegio, mientras que el usuario lo maneja desde su casa con su teléfono inteligente. A través de este puede observar a sus compañeros y profesores y comunicarse con ellos.

Andrea Manuschevich – El Mercurio

Robot AV1

Emma, de diez años, sufre de insuficiencia renal aguda, por lo que su sistema inmunológico se encuentra gravemente debilitado. A Maja (11), por su parte, le diagnosticaron cáncer cuando tenía tres años y Eirik (9), tiene parálisis cerebral. A estos niños noruegos no solo los unen sus problemas de salud y que deban ausentarse del colegio por tiempos prolongados. Sino que también los tres se conectan a sus respectivas salas de clases, con solo deslizar sus dedos por las pantallas de sus teléfonos inteligentes.

Ellos son parte de los casos de niños que se han visto beneficiados por la startup noruega No Isolation. Sus historias se pueden leer en el sitio web www.noisolation.com, la cual busca reducir el aislamiento de las personas por medio de soluciones tecnológicas. La primera de estas es el robot AV1, cuyo objetivo es conectar a los niños que no pueden ir al colegio porque tienen enfermedades crónicas o de largo plazo, con sus compañeros de clases y profesores.

“La motivación inicial para crear el robot AV1 nació cuando escuchamos de la incomunicación que estos niños sufren. Cuando tienes que estar hospitalizado o en rehabilitación, tienes visitas las primeras semanas, pero estas suelen disminuir con el tiempo”, explica a “El Mercurio” Anna Heide, jefa de marketing de No Isolation.

Un alumno más

Este pequeño androide blanco, que no alcanza los 30 centímetros de alto y pesa un kilo, asiste a la sala de clases tal como si fuese un alumno más, mientras que el niño lo controla desde su casa con una aplicación en su teléfono. Este tiene una cámara en sus ojos, la cual el usuario puede rotar en 360 grados y ver todo lo que sucede en el aula. También tiene una luz azul que se prende cada vez que el estudiante quiere pedir la palabra y un parlante para que pueda hablar. Incluso tiene la opción de susurrarle a un compañero que esté cerca, sin que escuche el profesor.

“Al estar en contacto continuo con sus pares, la vuelta a clases una vez que se mejoran, no es tan intensa en términos académicos y también sociales. Por lo que hemos visto con los distintos usuarios, esa conexión virtual, incluso aunque sea durante cinco minutos al día, es crucial para que ellos se sientan parte de la comunidad”, explica Heide. Agrega que el robot cuenta con conexión a internet wifi y 4G, para que este pueda estar presente también en los recreos, paseos y excursiones.

Su costo es alto, de alrededor de $1.800.000, pero también se puede arrendar por un menor precio y que en muchos casos los colegios los compran y se los entregan a los niños.

 Si bien, aún no hay ejemplares del AV1 en las aulas chilenas, a María Paz Gómez, académica del Centro de Investigación en Educación y Aprendizaje de la Universidad de los Andes, le parece una buena idea. “El tener que faltar a clases, puede generar trastornos de ansiedad y depresión, lo que de esta manera se puede reducir. Sin embargo, el proceso no puede ser improvisado y es clave que las instituciones capaciten a los profesores y compañeros para que efectivamente incluyan al robot y no lo aíslen”.

Fuente: El Mercurio

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