“Ser un profesional reflexivo es una pieza clave en educación”

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Más que profesores que creen dominar toda una materia, lo que las salas de clases necesitan son docentes que sepan analizar sus aciertos y sus fallas, para así continuar mejorando. Igual de importante es que a los colegios no se les sobrerregule y se les deje actuar con autonomía.

Por M. Cordano

Mientras trabajaba en un diario cubriendo noticias de educación, Norman Atkins notó que muchos de sus artículos hablaban de iniciativas extraescolares que daban apoyo académico a comunidades vulnerables de Estados Unidos. “Me perturbó darme cuenta de que, al final del día, esos programas buscaban cumplir con desafíos que no lograban alcanzar los colegios”, explica.

De la mano de esa revelación, en 1997 nació North Star, el primero de 53 colegios que hoy forman parte de los Uncommon Schools, la red de colegios charter que Atkins cofundó y que atiende a 19 mil niños en sectores desaventajados en ese país. Que sean charters implica que las escuelas son públicas, pero se manejan de forma independiente, similar a los particulares subvencionados de Chile.

Eso sí, a cambio de operar con más flexibilidad, se les pide una mayor rendición de cuentas.

“Cada Estado entrega directrices, una especie de carta fundadora que dura cerca de cinco años, y que sirve para que se vaya revisando el progreso de la escuela cada año. Cuando pasan cinco, se analiza el cumplimiento de reglas y se toma la decisión sobre reautorizar”, dice Atkins.

Nuestras escuelas públicas dependen de las municipalidades, pero eso está cambiando mediante la creación de 70 nuevos Servicios Locales de Educación Pública, que tendrán administración estatal. ¿Qué piensa sobre este proceso?

“La idea de cómo gobernar o vigilar estas escuelas es una pregunta realmente importante, porque probablemente haya dudas sobre corrupción y nepotismo a nivel municipal. Y puede que sea posible construir un mecanismo de vigilancia a nivel nacional que trascienda esos problemas y se asegure de que los colegios cumplan los estándares más altos. Ahora, lo que hay que evitar es sobreburocratizar los establecimientos escolares. El gobierno nacional, si va a gobernar estos colegios correctamente, necesita reconocer su autonomía y hacerlos responsables de los resultados; debe asegurarse de que entreguen equidad para niños de bajos ingresos y fijar ciertos parámetros generales. Pero para el resto de los temas, debe salir del camino. De la forma en que la municipalidad puede dañar el sistema a través del nepotismo, los Servicios Locales pueden intervenir de forma negativa sobrerregulándolo”.

De visita en Chile por invitación de Aptus, organización que desarrolla herramientas y entrega capacitaciones pedagógicas, Atkins comentó sobre el éxito de Uncommon, que presenta algunos de los mejores resultados de aprendizaje de Estados Unidos. Asimismo, la red promociona que 98% de sus alumnos ingresan a la universidad tras graduarse.

¿Por qué es tan importante para Uncommon que sus estudiantes entren a la educación superior?

“La declaración de independencia de Estados Unidos dice que todos somos creados iguales y que todos tenemos un derecho inalienable a la vida, libertad y búsqueda de la felicidad. Y es muy difícil perseguir la felicidad sin una educación, y en estos días la educación realmente significa una educación universitaria que abrirá la puerta a trabajos. Estamos notando una historia en la que niños de bajos ingresos, o de color, siguen siendo encauzados hacia trabajos y carreras que no requieren una educación universitaria; hay una expectativa de que ellos no pueden competir con sus compañeros, que no pueden ser exitosos al ir a la universidad. Y eso simplemente no es verdad. Para combatir con la discriminación de las bajas expectativas, hemos establecido un camino de preparación para que todos vayan a la universidad. Esa es nuestra estrella norte”.

¿Qué significa en la práctica?

“Empieza con la mentalidad del adulto. Estamos tratando de reclutar y formar gente que comparte nuestra misión e idea de propósito, superando su propio racismo, estrechez de mente o bajas expectativas para los alumnos de las comunidades donde trabajamos. Deben creer que todos los niños pueden rendir al nivel más alto y que es su responsabilidad como adultos trabajar juntos para lograrlo. Una vez que tenemos eso, pasa a ser un tema de cultura estudiantil… a los cinco años, empezar a convencer a los niños de que les va a ir bien y se van a graduar en la universidad. En nuestros colegios las salas tienen nombres de universidades, hay carteles que las promocionan en los muros, se escuchan historias sobre ellas”.

¿Y cómo encuentran a esos profesores que describe?

“Ser un profesional reflexivo es una pieza clave en educación. Y por eso pedimos a los profesores que hagan una clase de prueba antes de contratarlos. La mayoría de la gente hace un trabajo mediocre, y algunos cuando les preguntas cómo estuvieron, responden que lo hicieron genial, que tuvieron el control y que estuvo maravilloso. Nos interesa menos contratar a esas personas que a las que dicen que podría haber sido mejor, a las que ya pensaron en cinco formas para mejorar”.

Fuente: El Mercurio

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