Simce 2018: Escolares de altos ingresos aprenden cada vez menos

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Autoridades y expertos no saben a qué se debe la baja, aunque adelantan que habría problemas con los textos que se les pide leer. La medición también muestra que existen brechas escolares que aumentan cuando los alumnos llegan a enseñanza media.

Fuente: La Tercera.

Fotografía de La Tercera.

Si bien uno de los problemas educacionales más urgentes de los últimos 20 años se centró en cómo superar la amplia brecha de aprendizaje entre escolares de familias de menores recursos y acomodadas, ahora este último sector también es motivo de alerta para las autoridades, debido a que ha bajado sostenidamente su nivel de aprendizaje, al menos desde 2015.

Así lo advierte la Agencia de Calidad de la Educación, que este jueves entregó los resultados del Simce 2018. El test fue aplicado a escolares de 4° básico, 6° básico y 2° medio, y sus resultados muestran que los escolares del grupo socioeconómico alto perdieron 32 puntos en ocho años en la medición de Lectura.

Por ejemplo, si en 2° medio los alumnos del sector con más recursos obtuvieron 311 puntos en 2010, el año pasado marcaron 279 puntos. La misma medición muestra que los grupos socioeconómicos medio alto y medio también cayeron, mientras que los grupos bajos se estancaron: no han mejorado ni caído en sus resultados.

Lo peor es que las autoridades y expertos no saben todavía a qué se debe esta caída. El secretario ejecutivo (S) de la agencia, Juan Bravo, revela que han descartado hipótesis como una excesiva extensión de los textos en la prueba o el creciente uso de tecnologías. “Estamos explorando los factores que están detrás de esto. No podemos hablar de una caída en la calidad de los colegios, pero sabemos que sus estudiantes están aprendiendo menos”, ratifica.

La directora de Educación 2020, Alejandra Arratia, plantea que una hipótesis para explicar este fenómeno apunta a que las autoridades se han preocupado durante años, con justa razón, de los estudiantes más pobres y atrasados. “Los que están más arriba de alguna manera se quedan satisfechos con los resultados que están obteniendo y no ven el desafío de cómo seguir avanzando”, argumenta.

Agrega que en los colegios del sector alto “hay que poner metas que sean desafiantes, pero alcanzables. Si es muy desafiante, sientes que no puedes y, por lo tanto, no lo intentas. Si es demasiado alcanzable, de alguna manera te relajas. Quizá en los niveles más altos se ha producido ese cierto relajo”, enfatiza.
Carlos Henríquez, quien estuvo a cargo de la agencia hasta hace un mes, propone analizar las lecturas que se piden a esos escolares. “Tal vez están leyendo textos más funcionales y no tan complejos, que no requieren mayor reflexión. Por eso hay que acercar la lectura a los intereses de los estudiantes. Ellos nos están diciendo que tienen lecturas poco atractivas, no conectadas con sus intereses”, especifica.

Los escolares de familias más ricas asisten principalmente a colegios particulares pagados o particulares subvencionados. ¿Son los establecimientos el problema? “Si yo fuera responsable de un colegio particular pagado, me reuniría ahora mismo con mis profesores y haría de esto una reflexión”, señala Paulina Araneda, directora de Grupo Educativo, para quien “los sectores de mayores ingresos están teniendo una crisis muy importante en sus resultados”.

Brechas escolares

Los resultados del Simce 2018 también muestran una marcada división entre los escolares de enseñanza básica y media. Por ejemplo, en Lectura hubo 18 mil escolares de 4° básico que llegaron a un nivel “adecuado” desde 2014. No obstante, en los cursos superiores los resultados se estancan.

En Matemática, los escolares de 4° básico promediaron 260 puntos y los de 6° básico obtuvieron nueve puntos menos. Y estos últimos tienen 10 puntos más que los de 2° medio en la prueba de Ciencias. De acuerdo con especialistas, la brecha no se debería a que las escuelas estén enseñando mejor que los liceos.

Según Juan Bravo, esto se explica por los déficits educacionales de los primeros años escolares. “Cuando el estudiante tiene vacíos en el aprendizaje, eso aumenta durante su trayectoria escolar. Un niño de 4° básico puede tener diferencias pequeñas con sus compañeros, pero cuando llega a 2° medio, si no tuvo los aprendizajes en el camino, su brecha será mucho más grande”, dice.

Arratia coincide en el diagnóstico y estima que ello “obliga a pensar en cómo trabajar con la diversidad en la sala de clases”. Henríquez, a su turno, advierte que estas cifras muestran que “seis de cada 10 niños no tienen las competencias requeridas en lectura en 4° básico, lo que se va arrastrando en todo el sistema escolar”.

Fuente: La Tercera.

3 Comentarios

  1. Resultados Simce 2018, con respecto a «Escolares de altos ingresos aprenden cada vez menos»
    Soy profesora de enseñanza básica, siempre tomo 4to básico, por lo tanto vivo la experiencia de la evaluación Simce año, tras año, cuando los alumnos terminan de dar la prueba, hacemos una reflexión sobre qué les pareció, etc. Los comentarios han sido reiterados en relación a la cantidad de textos (6), longitud y complejidad en aumento cada año. Los alumnos se lamentan de no alcanzar a contestar y no hacer propios cada uno de los textos que leen en la prueba, no tienen tiempo para releer, por lo tanto responden contra el tiempo. A los niños y niñas en esta etapa aún les importan los resultados, terminan tristes su prueba e incluso un poco desmotivados.
    Lo ideal sería que en la preparación de estas pruebas estandarizadas tomen aportes de profesores que están en aula, de esta forma contextualizar las evaluación a partir de los intereses y experiencias de alumnos y alumnas.

  2. Cuesta entender el bajo nivel de análisis de quienes se suponen son especialistas en el tema.
    Lo único planteado arriba que apunta a uno de los problemas del SIMCE, es la falta de conexión de los textos con los intereses de los alumnos. Otro, especialmente en los llamados «sectores altos», pero que también se da en liceos municipales , en segundo medio, es la carencia de significado que tiene el simce, ya no solo para el estudiante, sino también para el padre e incluso para el profesor. El SIMCE está desprestigiado, pues entre otras cosas, no mide lo que dice medir, no sirve para detectar dónde están las falencias y poder apuntar al mejoramiento, carece de significado para los alumnos, no controla adecuadamente las variables de aplicación, la presentación y los tipos de texto son muy mal realizados y a mayor reflexión del estudiante, menos interés tienen en responderlo.
    Y como el instrumento falla, falla todo tipo de análisis.
    Les va mejor a los más pequeños porque los entrenan y aún son manejables y manipulables…
    Para reflexionar el porqué de la tozudez de mantener esta prueba.
    Saludos

  3. Sólo puedo decir que si los «expertos» no saben qué está fallando, entonces la prueba no mide lo que debe medir porque no se pueden sacar conclusiones concretas sobre las dificultades y aspectos a mejorar.
    Además, se debe considerar que si el trabajo se hiciera bien desde los primeros años, esto no tendría un efecto de bola de nieve.
    Para contextualizar y dar significado a la lectura, no debiera ser necesario preparar a los niños PARA la prueba y ese es un error de los colegios que ponen sus esfuerzos haciendo ensayos tras ensayos y los niños toman una distancia inevitable con la lectura y peor aún, una aversión a ella.
    La lectura debe ser algo entretenido y eso es responsabilidad compartida entre la familia y la escuela. La pedagogía y didáctica que el profesor ponga en su clase, aplicando las estrategias necesarias para lograr un aprendizaje significativo. Muchas veces creemos que los textos escolares están adecuados ya sean por su contenido, profundidad del mensaje que quieren potenciar, etc, etc pero se olvidan de hacerla entretenida y cercana. Si partimos de ahí, lo demás vendrá por añadidura.
    En mi caso personal, a mi hijo le gusta leer pero le aburren tanto los textos de la escuela (hasta a mí me aburren) intento hacerlo divertido y después de su lectura personal, lo releemos juntos, lo comentamos y mejora su percepción pero sé que eso no ocurre en cada núcleo familiar y eso no puede ser la excusa de la escuela para justificar los malos resultados.
    En fin… Es un tema que requiere un profundo análisis pero ojalá recuerden que los que leen son los alumnos y si ellos no quieren, aunque los llenemos de malas notas, no van a aprender, solo memorizar, frustrarse y seguir «agarrándo odio» a una herramienta que es algo que vale para toda la vida.

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