Sin hombres, cigarros ni colores: las exigencias que debían cumplir las maestras chilenas en 1923

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FOTO: Mincap

Por Emilio Contreras en BíoBío Chile

No casarse, no andar en compañía de hombres, no fumar cigarrillos, no pasear por heladerías del centro de la ciudad, no vestir ropas de colores brillantes y usar al menos dos enaguas.

Esas son parte de las restricciones que enumera la copia de un Contrato de Maestras (1923) de las escuelas normales, encontrado en una bodega de la sede nacional del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, en Valparaíso, y que forma parte de las más de 130 fotografías e imágenes en placas de vidrio recopiladas por el equipo del Centro de Extensión, Centex.

“Este hallazgo nos ha permitido conocer parte del día a día de diferentes escuelas normales que funcionaron en el país entre 1842 y 1974, lo que sin duda constituye parte del patrimonio de la época y nos da cuenta de sus estilos de vida a partir del vestuario, la disposición de los espacios, las actividades que realizan”, comentó la ministra de las Culturas, Consuelo Valdés.

“Pero también del rol de las mujeres durante ese periodo y las limitaciones a sus libertades. La copia de este contrato de las maestras es un ejemplo de un ordenamiento social que en la actualidad nos resulta obsoleto y discriminatorio”, agregó.

La colección, que incluye también el registro de un curso de Avicultura para maestros de escuelas (1920) y un grupo de alumnos de Carpintería mostrando sus trabajos en Concepción (1914), corresponde a un rescate del archivo histórico de la antigua División de Cultura -entidad antecesora del Ministerio de las Culturas- que integra la Sección Decorado y Proyecciones Escolares, cuya función era proveer a las escuelas del país material didáctico de carácter visual, como ampliaciones fotográficas de gran formato relativas a “asuntos históricos”.

Los detalles del archivo, antecedentes históricos y el trabajo de rescate que se está llevando a cabo serán presentados dentro de la serie de conversatorios “A propósito de la imagen”, que se desarrollará los días 29, 30 y 31 de agosto en el marco de la conmemoración del Mes de la Fotografía.

La colección está disponible en el Repositorio Digital y a través de la plataforma EligeCultura.cl

El hallazgo de material fotográfico será abordado, específicamente, durante el conversatorio “Fotografía, archivo y educación”, con un panel que contará con la participación de María Isabel Orellana, directora, y Nicole Araya Oñate, encargada de la Biblioteca Patrimonial e Investigación del Museo de la Educación Gabriela Mistral, dependiente del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.

A ellas se suma Kimberly Cosgrove, archivista a cargo del Repositorio Digital. La transmisión se realizará a través de Facebook Live de Centex, el domingo 30 de agosto, a las 12:30 horas.

4 Comentarios

  1. Me he sorprendido con las restricciones que debían soportar las maestras en la época aludida. Me alegro que nuestra sociedad lograra una evolución del pensamiento y del cuestionamiento a los valores o ideas que regían en esos tiempos.
    ¡Bien por las mujeres y maestras!

  2. A pesar de las restricciones, existían maestras .
    Así es la carrera docente , cuando apasiona , nada la detiene y vaya que existimos varias y varios apasionados por la docencia. Una muestra actual es como el profesorado a lo largo y ancho de Chile , se las ha arreglado para continuar fielmente con su labor , a pesar de la pandemia.

  3. Yo me consisero un pros fesor austero ,disciplinado con el vocabulario y la presentacion personal,las modas nunca corren para mi.Pero estad disposiciones al decirvetdad eran bastante vetustas y discriminatorias.Ma imagino Esparta

  4. Me parece que evaluar el pasado con parámetros propios del presente es un error mayúsculo y, en consecuencia inconcebible en gente educada. Cada época o etapa tiene sus particulares características.
    Por otro lado, hasta hace poco se consideraba necesario que los profesores fueran un ejemplo a seguir por sus alumnos, desde todo punto de vista, ya que no solo están llamados a personalizar, sino que también deben ser agentes socializadores que deben tener actitudes y comportamientos coherentes con su discurso formativo.
    Considerando lo anterior, si dentro de 100 años se hace mofa de la forma de ser y de comportarse de los profesores de hoy, no se tratará de un error de estos, sino de la incapacidad de los críticos para entender que los comportamientos individuales y profesionales siempre responden a un contexto social, histórico y cultural específico.

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