Sintonizado en el propósito

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Recuerdo que durante mis años de universidad, cursando la carrera de psicología, se acercaba el momento en el cual tener que elegir una especialidad. Desde mis últimos años de secundaria ya tenía en mente cuál sería esa decisión, sin embargo una duda rondaba en mí. ¿Qué criterio utilizar para tomar la decisión?

De hecho esa fue la pregunta que le realicé a una profesora muy destacada y de dilatada trayectoria, a lo que me respondió: “¿para qué eres bueno y dónde podrías aportar más y mejor?”, una vez que escuché eso ya supe cuál camino tomaría.

Muchas veces nos empeñamos en llevar a cabo ciertos planes que hemos ido ideando en nuestro interior, y tomamos una postura rígida, mientras sentimos que las cosas van todas cuesta arriba, que cada paso que damos amerita un esfuerzo extra a lo normal, cuando sentimos que dando lo mejor de nosotros no recibimos los resultados que deseamos.

Una posibilidad bastante frecuente en esta materia, se relaciona con cuán sintonizados nos encontramos con nuestro propósito. Hay quienes podrían sentir como esotérico o simplista decir que las cosas que son para uno siempre llegan, o si es que no resulta es “por algo”. Pues en mi impresión un poco de verdad hay en esto.

Cuando hemos descubierto aquel foco de acción que nos otorga un sentido de propósito a nuestro quehacer las cosas salen mucho más simple (no digo que sin esfuerzo o ciertos problemas, pero mucho más liviano). Nuestra disposición, nuestros talentos y nuestro propósito vital concentran una cantidad de factores, que es como tener una llave maestra en nuestras manos que nos permite ir abriendo todas las puertas cerradas que tenemos frente a nosotros.

Sintonizarnos con ese propósito, es decir, tomar conciencia de nuestras destrezas, de aquello que nos llena y nos permite entregar lo mejor de nosotros para los demás, no puede sino traer consigo los mejores resultados. Muchas veces, resultados tan insospechados como grandiosos. Ser capaces de descubrir ese tesoro oculto en cada uno de nosotros y ponerlo al servicio de causas mayores, brindará una calma, una certeza de estar avanzando por el lugar correcto, aunque no siempre sea fácil o libre de obstáculos.

Sintonizar nuestro propósito es como poner el dial correcto en una radio, siempre de escuchará mejor que cuando está mal calibrada. El proceso de conocerse, respetarse y tomar acciones frente a las misiones que cada uno quiere emprender, nos permitirá ver la maravilla de expandirnos y crecer interiormente por medio de nuestras acciones diarias, despertando cada mañana en un lugar repleto de nuevas oportunidades para ser felices.

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