Solo uno de tres profesores siente que los apoderados lo apoyan en su tarea de enseñar

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A_UNO_028257Mejorar esta realidad es clave si se quiere fomentar la satisfacción docente. Igual de necesario es favorecer espacios para que los profesores compartan ideas entre ellos.

Por Margherita Cordano F. El Mercurio

Lograr que los apoderados de la Escuela Nuestro Mundo de Quillota se interesaran por lo que ocurría en el colegio no fue fácil. Muchos se excusaban diciendo que el trabajo absorbía todo su tiempo y otros solo se limitaban a ir a las reuniones a las que eran citados. Pocos se interesaban en preguntar cómo se vivía el día a día en el establecimiento.

“El primer paso para generar cercanía fue hacerlos parte de uno de nuestros proyectos más importantes, que consiste en integrar el folclor y las tradiciones locales a nuestra escuela”, explica el director del establecimiento, Freddy González.

De esta forma, además de enseñar a los niños bailes típicos en clases de Educación Física o aprender sobre ritmo en clases de Música, a sus papás se les invitó a formar parte de la gran gala final, donde los alumnos presentan lo que han aprendido en el año. “Les pedimos ayuda con la confección de vestidos y la preparación de platos típicos, una tarea que requiere de anticipación e involucramiento”, agrega.

La iniciativa ha traído buenos resultados. Los profesores manifiestan sentirse más respaldados, el establecimiento pasó a formar parte de la Red de Escuelas Líderes de Educación en Pobreza y la comunidad docente marca una clara diferencia con el 66% de los maestros chilenos que dicen sentir indeferencia o no apoyados por los apoderados de sus alumnos. Por indiferente se entiende que no percibieron acciones concretas para ayudarlos en su labor, pero tampoco otras que los perjudicaran.

Esta última cifra es uno de los resultados de Voces Docentes, encuesta que realizaron Elige Educar y el Centro de Políticas Públicas de la U. Católica. Su objetivo fue recoger la mirada de profesores chilenos respecto de su profesión, dando énfasis a las condiciones y cultura escolar en que se desenvuelven. La encuesta fue de carácter cuantitativo e involucró a mil profesores de educación inicial, básica y media, de establecimientos municipales, particulares subvencionados y particulares pagados.

“La encuesta identificó que dentro de las relaciones al interior de la escuela, la relación con los apoderados impacta de manera importante en la satisfacción laboral docente. Cuando se capta que detrás de un alumno hay una familia preocupada de reforzar lo que se aprende, que pregunta al niño si hay tarea o qué cosas están pasando en el aula, el docente manifiesta un impacto positivo en el aprendizaje”, comenta María Paz Medeiros, investigadora y subdirectora de Elige Educar.

Al preguntarles por las acciones que más impactan en el aprendizaje, más del 70% de los profesores (ver infografía) respondió que es tener papás que refuercen las horas de estudio y estén al tanto de los resultados académicos de sus hijos.

“Las formas tradicionales de entender el involucramiento familiar en la escuela a veces son restrictivas, como la asistencia a reuniones de apoderados”, comenta Mahia Saracostti, directora del Centro de Investigación sobre Procesos Socioeducativos, Familias y Comunidades de la U. de la Frontera, además de editora de la serie de libros “Familia, Escuela y Comunidad”. Pero una visión moderna de colaboración es más que eso, agrega. “También incluye las prácticas conductuales y verbales en el hogar”. Es decir, interesarse y preguntar cómo va todo en la sala de clases.

Con este tipo de conductas, los alumnos se sienten empoderados y más valorados en su rol de estudiantes, lo que influye en su disposición a adquirir conocimientos y promueve una actitud positiva.

Otros datos de la encuesta son que tres de cada cinco profesores declaran que en su establecimiento los docentes reciben apoyo del equipo directivo, mientras que dos de cada tres están de acuerdo con que en su colegio los profesores tienen una buena disposición al trabajo en equipo. “Esto representa un desafío enorme, porque si bien los profesores están dispuestos a trabajar de manera colaborativa con sus pares, no siempre se les da el espacio para efectivamente hacerlo”, agrega Medeiros.

En el colegio Antares de Puente Alto -también parte de la Red de Escuelas Líderes-, la solución a este problema fue reunir a los profesores todos los días viernes, e invitarlos a jugar juegos de mesa. “Es una forma de conocernos y es el mismo método que usamos con nuestros alumnos en un taller que se llama Proyecto de Vida. Ahí les explicamos que los juegos de mesa son una forma de entrenar habilidades de comunicación efectiva, tolerancia y trabajo en equipo. Como no basta solo con decirlo, antes somos los profesores los que ponemos en práctica estas dinámicas”, indica el director, Juan Manuel Fuentes.

Informes y fotocopias

La confianza que han generado estas instancias -agrega Fuentes- ha permitido que los profesores estén más abiertos a compartir ideas para mejorar su labor. “Generar este ambiente colaborativo también ayuda a quitar la idea de que los profesores tienen que planificar de manera individual en sus casas, algo que se está dando mucho”, plantea María Paz Medeiros.

En efecto, los datos de la encuesta muestran que los profesores declaran destinar 13 horas semanales de su tiempo en el hogar a labores escolares. El promedio de horas no lectivas en el establecimiento es de 11.

“Además de aumentar el porcentaje de horas no lectivas, los colegios tienen el desafío adicional de hacerlas más eficientes y efectivas. Hoy, gran parte de este tiempo se destina al trabajo administrativo, lo que implica llenar libros, generar informes o sacar fotocopias. En cambio, las cosas como planificar clases, corregir evaluaciones y preparar material, que se podrían hacer reflexionando y tomando en cuenta la experiencia de otros, se terminan haciendo en la casa y estando solo”, agrega.

90% de los docentes encuestados declaró haber participado en capacitaciones o talleres impartidos por su establecimiento u otra institución. El 41% también dijo haber participado en cursos, diplomados o magísteres en línea, mientras que 37% lo ha hecho de forma presencial. Nueve de cada 10 personas que han sido parte de una instancia de formación consideran haber mejorado en su labor.

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