Starlink llega a Chile: dos colegios reciben kits de conexión satelital a internet

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Kit de Starlink

Francisco Núñez – Las Últimas Noticias

Como no hay acceso por tierra, para llegar a Sotomó -comuna de Cochamó, Región de Los Lagos- hay que abordar la barcaza que sale desde caleta Lo Arena los días miércoles, viernes y domingos, o cruzar el estuario de Reloncaví en bote desde la localidad de Puelo.

Alli, en el patio de la escuela John Kennedy, se encuentra el grupo electrógeno que proporciona electricidad al pueblo y sectores aledaños sólo entre mediodía y medianoche. La movilidad es limitada; la conectividad, también. Se conectan a internet través de una antena que -con algo de suerte- permite cumplir labores administrativas y, si la señal es estable, que los siete alumnos que tiene la escuela puedan ver videos. Lo bueno es que ese establecimiento -más otro ubicado en Caleta Sierra, Región de Coquimbo-, ha sido escogido para encabezar el piloto experimental con que el proyecto Starlink, una constelación de 12.000 satélites que permite brindar internet de banda ancha de baja latencia a zonas aisladas, hará su estreno en Latinoamérica.

«Esto no solo va a beneficiar la parte pedagógica de los alumnos en las horas en que haya luz, sino a la comunidad que vive alrededor, que no es mucha. Acá se trabaja mucho el chorito y la gente a veces necesita conexión», cuenta Javier de la Barra, director de la escuela de Sotomó.

No es competencia del 5G

Conectarse en zonas remotas -desde el Desierto de Atacama, la cordillera, la Patagonia- es tremendamente difícil y caro: las empresas de telecomunicaciones priorizan instalarse en zonas donde la densidad poblacional es atractiva comercialmente. Es ese el mercado adonde entra a competir Starlink. «Se necesitan instalaciones más baratas que lanzar troncales de fibra óptica o poblar de antenas que proporcionen 5G. Ahí es donde entra esta vertiente satelital, que no viene a competir ni con wifi ni con el 5G. Su calidad no es para juegos en línea: la idea es tener conectividad», explica Miguel Sanhueza, magíster en Telecomunicaciones y director de UTEM Virtual. «En ocasiones nuestra geografía hace que sea complejo el despliegue de las redes tradicionales de banda ancha. Por ello, nos llena de orgullo que Starlink haya elegido a Chile como país pionero de Latinoamérica para iniciar el despliegue de su proyecto de internet satelital, dotando de capacidad y conectividad de alta velocidad a dos localidades del país», destaca la ministra de Transportes y Telecomunicaciones, Gloria Hutt.

Suficiente para Zoom

Gwyne Shotwell, presidenta y directora de operaciones de SpaceX, indica que Starlink, justamente, «fue diseñado para comunidades remotas como las de Caleta Sierra y Sotomó». La conectividad de alta velocidad, añade, puede «tener un impacto transformador en estas comunidades». Ambas localidades, por cierto, ya recibieron los kits que incluyen la antena y el router y cuyo servicio será gratuito por un año, costo que luego será absorbido por los municipios locales. Por ahora, Starlink promete un potencial de descarga que oscila entre 50 y 150 megabytes por segundo (Mbps), con una latencia de entre 20 y 40 milisegundos, suficiente para labores educativas o de entretención. Le basta para ser una alternativa fiable de conexión en zonas remotas, como es el caso. «A pesar de que no parece una gran velocidad, es suficiente para ver videos en tiempo real, como Zoom o películas y series en Netflix. Como referencia, una de las aplicaciones que busca cubrir Starlink es la del automóvil Tesla que se maneja solo y darle cobertura de internet para procesar la información de los datacenters. Eso podría proyectarse en la agricultura, por ejemplo, para tener estaciones de monitoreo autónomas en lugares remotos. Pero primero hay que pasar esta etapa beta del servicio», aclara Israel Figueroa, ingeniero civil electrónico y académico de la Universidad Técnica Federico Santa María.