TDAH en el aula ¿Cómo ayudar a mis alumnos con este trastorno?

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El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es uno de los más comunes en la infancia. En Chile, las cifras indican que afecta alrededor del 10% de los niños. Sin embargo, a pesar de que es un problema bastante común (se estima que en cada clase existen uno o dos niños con este trastorno), no todos los profesores saben cómo manejarlo.

Editado por Constanza Zegpi

La mayoría de los casos de TDAH se diagnostican en el momento en el que el niño entra al colegio y el profesor se queja de su comportamiento con los padres. No obstante, debemos tener en cuenta que el manejo en el aula puede solucionar el 80% de las dificultades que enfrenta el niño. Con la atención adecuada, la tasa de éxito escolar entre los niños con TDAH alcanza el 70%, una cifra equiparable a la que se alcanza con el resto de los estudiantes.

Estrategias para ayudar a los niños con TDA en el aula

Los niños con TDA pasan gran parte de su tiempo en la escuela, el lugar donde presentan los mayores problemas, por lo que los maestros desempeñan un papel fundamental en el tratamiento.

  1. Conocer en profundidad el trastorno

Los profesores que tengan un niño con TDA en su aula deben informarse sobre las características de este trastorno. De esta forma podrán comprender mejor al estudiante y tendrán más paciencia en el momento de explicarle aquellos aspectos que no entiendan. Por ejemplo, es fundamental saber que existen tres subtipos de déficit atencional: combinado, hiperactivo y  sin hiperactividad o desatento. Los dos primeros son más comunes entre los hombres, mientras que el último se da con mayor frecuencia en las mujeres y es más difícil de pesquisar porque pasa desapercibido.

  1. Utilizar ejemplos prácticos

De esta manera podrán captar con mayor facilidad la atención del niño y, a la vez, le motivarán a aprender el contenido. Además, los ejemplos prácticos siempre son más sencillos de entender que la teoría pura y dura.

  1. Dividir el material en pequeñas unidades

A los niños con TDA les resulta difícil mantenerse concentrados durante mucho tiempo en la misma actividad, por eso es recomendable que las tareas escolares estén divididas en unidades cortas y simples. También se aconseja utilizar los colores para destacar la información principal y cerciorarse de que en el pizarrón no hay demasiada información.

  1. Reforzar positivamente sus aportes en la clase

Los niños con TDA a menudo arrastran consigo una historia de desatención escolar por lo que no siempre se atreven a hablar en clase. Por eso, los profesores deben reforzar positivamente sus aportes y valorar sus intervenciones, de manera que se sientan motivados a prestar atención e involucrarse activamente en la clase.

  1. Asignarle un tutor

En la clase, el docente no siempre puede prestarle atención personalizada a todos los niños, pero puede sentar a los pequeños con dificultades junto a un compañero que pueda actuar como tutor. Este podrá explicarle un paso que se haya perdido, cerciorarse de que ha apuntado correctamente los deberes o motivarle cuando nota que ha perdido la concentración. De hecho, este tipo de tutoría es una medida que se está aplicando en muchos colegios y está arrojando excelentes resultados.

  1. Distribución adecuada de los puestos en la clase

Los niños con TDA suelen distraerse con facilidad por lo que es conveniente que no estén sentados cerca de una ventana o una puerta o en las últimas filas del salón de clases. Lo ideal es que estén cerca de la profesora. También se pueden evitar las mesas con grupos, las filas son mejores para mantener la concentración de todos los estudiantes.

  1. Llevar una agenda de los deberes junto a los padres

El TDA no sólo se trata en el aula, sino también en el hogar. Por eso, una buena estrategia consiste en que los docentes lleven una agenda o libreta en la que reflejen lo que el niño ha hecho en clase y los deberes que debe hacer en casa. Además, al menos una vez al mes se deben planificar encuentros presenciales con los padres, para evaluar los avances.

Muchos de estos puntos pueden ayudar no sólo al alumno que presenta el trastorno, sino que toda la clase puede verse beneficiada, por lo que aplicarlos en clase puede ser un gran punto a favor.

¿Tienes algún estudiante con este u otro trastorno en tu sala de clases? ¿Cómo has podido ayudar a tus estudiantes?

 

Fuente: Fundación Cadah

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