Tengo Déficit Atencional ¿Y…?

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Hace algunos días, conversaba con un eminente abogado y compartíamos cómo nos había cambiado la vida con el famoso Aradix.

Sí, ambos y muchos más padecemos del Sindrome de Déficit Atencional, y cuando niños sufrimos la experiencia dura de ser alumnos difíciles y hasta conflictivos. No éramos conflictivos por generar problemas, sino porque no estábamos al ritmo de los demás, aunque nos dábamos cuenta que éramos igual de capaces.

Mi madre me presentaba a sus amigas, como “su oveja negra”. Sí, mi hermano mayor tenía notas sobresalientes e incluso lo llevaban a cursos mayores para demostrarles lo que él sabía. Mi hermana menor, daba exámenes de madurez para pasar a cursos mayores a los que correspondía de acuerdo a su edad. Y el que escribe, repetía curso…

En la Universidad, mientras otros leían con gran facilidad libracos de Hegel o Husserl, a mi me costaba concentrarme y el esfuerzo tenía que ser mucho mayor. Mis compañeras se quejaban que ellas tenían los cuadernos ordenados, con todos los apuntes, estudiábamos juntos y me iba mejor. Ellas tenían la gran capacidad de registrar ordenadamente todo, lo que en el momento decisivo era para mi una gran ayuda.

Pasados muchos años, un día decidí ir donde una Neuróloga, por mi cansancio y problemas de concentración… Ella me realizó un diagnóstico bien acucioso y me dio el veredicto: Usted tiene un Síndrome de Déficit Atencional de libro. Desde ese momento, con el famoso remedio, me sentí con la capacidad de concentrarme más, de ordenarme mejor, de rendir mejor, de sacarle más partido a mis capacidades y por ende, cansarme menos.

Cuando uno descubre una debilidad o que algo le pasa, se percata que a muchos más también les sucede y que no es un estigma, es una realidad.

Ignacio González, mi actual Neurólogo, cuando lo fui a ver y después del respectivo diagnóstico, me comentó: ¿Cierto que los que tenemos este problema lo pasamos harto mal?

Hace pocos días atrás (¡¡Qué increible!!), corrigiendo por enésima vez el gracais por gracias… me quedé mirando el computador… ¡Ese sujeto que estaba escribiendo (yo) tenía Dislexia!!! Sí, y recién a esta edad me daba cuenta de algo que quizás en otro lo habría advertido con mucha facilidad. He aquí mis problemas de letra, de escritura.

Para mi fue una gran solución el computador, ya que me permitió que los demás entendiesen lo que yo escribía. Claro, todos me decían: ¡Tienes una buena letra, peor no te entiendo nada! Recuerdo cómo en el Notre Dame, los alumnos me pedían que les “tradujese” lo que había puesto en su papeleta, ¡Hasta que las escribí en el computador! Cuando recibieron las primeras papeletas impresas, fue un ¡¡NOOO!! Se está rompiendo la tradición Notredámica, mas poco a poco lo aceptaron, ya que se entendía mejor lo que les quería decir.

Hace pocos días atrás una mamá me daba las gracias por los progresos de su hijo, con el famoso Aradix, ya que había subido mucho sus notas. Sí, él es muy capaz, mas le costaba una enormidad concentrarse y ahora comienza un círculo virtuoso: se concentra, tiene mejores resultados, mejora su autoestima académica, se concentra mejor, mejora sus resultados…

Pero sí le decía que ear bueno tener en claro que esto no es magia, también se necesita el generar hábitos de estudio adecuados, de ambientes de trabajo tranquilos. Es un trampolín, no la panacea.

Tengo S. de D. A. ¿Y? Lo único claro es que me estoy tratando y trabajando, como muchos más…

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