Un colegio que convence a los niños que la vida sana es la mejor droga para sentirse bien

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Al detectar un consumo riesgoso entre sus alumnos, el establecimiento diseñó un programa de buenos hábitos para abordarlo, el que apuesta por una cultura de prevención escolar que involucra a todas las asignaturas y se extiende a toda la comunidad.

Por Margherita Cordano (El Mercurio)

Australian CollegeUno de los muros en el patio del Australian College Tercer Milenio de Quilicura destaca por sobre el resto. A diferencia del las paredes que están alrededor -todas blancas-, esta está decorada con cientos de mosaicos que van formando figuras: un canguro en posición de salto, un koala que se arrima a la rama de un árbol, o un ornitorrinco que se pasea entre algas verdes y naranjas.

“Está hecho usando la técnica del puntillismo australiano”, explica el director del establecimiento, Christian Iturriaga. Y fueron los mismos estudiantes quienes lo hicieron, agrega.

Los animales y el estilo de decoración del muro son uno de varios guiños a Australia. Paseando por los pasillos del colegio también es fácil encontrar la bandera de ese país, toparse con adornos de marsupiales o notar que hay una pelota de rugby en una oficina administrativa.

“El colegio se llama así porque los sostenedores -Ludim Carrasco y Gloria Flores- tienen la doble nacionalidad”, explica el rector. Tras dejar Chile muy jóvenes para instalarse en Oceanía, en 2005 el matrimonio optó por hacerse cargo del colegio para seguir conectados al país. Aunque esperaban ser un aporte en el desarrollo de la comuna de Quilicura, al principio la tarea no resultó fácil. Los alumnos estaban poco comprometidos, eran desafiantes y no se mostraban contentos con su educación. Christian Iturriaga cuenta que tras una importante baja en la matrícula, en 2007 el establecimiento decidió hacerse cargo de sus problemas poniendo énfasis en el tema disciplinario: las reglas claras crearon una base y ayudaron a formar un mejor ambiente de aprendizaje.

“Con esa base pudimos empezar a trabajar en la parte pedagógica. Empezamos a hacerlo con un formato que pone énfasis en el estudiante como persona, como seres integrales”, explica el director sobre el modelo multidisciplinar que aplica el establecimiento, que enseña a niños de 7° básico a 4° medio. Su índice de vulnerabilidad es de 62%.

“Empezamos a trabajar con un formato de semanas. En la Semana de la Ciencia, en todas las materias -Matemática, Lenguaje o Religión- se toca el tema, haciendo relaciones entre las distintas asignaturas”.

Mirada integral

Una de las semanas que celebra el colegio es la de la Prevención. Tras detectar que entre sus estudiantes había consumo de drogas que llevaban a conductas peligrosas, se dieron cuenta de que no bastaba con unas pocas charlas para abordar el problema.

“Combatir el tema no pasa porque tú le digas a un joven que no tiene que hacerlo. En la línea del colegio, lo que queremos es que esa persona sea responsable, capaz de tomar decisiones informadas, que esas decisiones construyan su futuro y que tengan una mejor percepción de riesgo”, indica el orientador del colegio, Jorge Velásquez.

Para lograr este objetivo, el colegio apuesta por enseñarles a llevar una vida saludable en general, yendo más allá de solo las drogas. “Les hablamos sobre descansar bien, hacer ejercicio, que consuman alimentos adecuados. Es una mirada integral”, dice Velásquez, y cuenta que en las clases de Religión de 8° básico, los estudiantes han estado aprendiendo, por ejemplo, sobre masajes de relajación.

El objetivo es que se den cuenta de que no necesitan recurrir a las drogas para sentirse bien.

Isidora Cadena (14) ha participado en esas clases, que dice la han ayudado a relajarse. También ha asistido a charlas de especialistas del Senda, que se siguen haciendo, pero como complemento de estas otras prácticas que instauró el colegio. Para la Semana de Prevención, tuvo que crear un estand de comida saludable.

“Le dimos al resto de los alumnos muestras de las cosas que habíamos averiguado que ayudaban. Teníamos yogur, frutos secos y ensaladas”, dice.

Esta mirada integral para combatir el uso de drogas hizo que el colegio fuera reconocido por la Subsecretaría de Salud por su buen trabajo. Muchos profesores ya han expuesto sobre su metodología en otros establecimientos y hasta en un evento en el Centro Cultural La Moneda.

Estos buenos resultados también hicieron que este año, el Australian College Tercer Milenio de Quilicura fuera seleccionado como parte de la Red de Escuelas Líderes, una iniciativa que impulsan Fundación Minera Escondida, Fundación Educacional Arauco, Fundación Educacional Oportunidad, Fundación Chile y “El Mercurio”. El objetivo de la red es reunir a colegios de contextos vulnerables que destacan por haber resuelto sus propios desafíos a través de propuestas pedagógicas innovadoras.

“Estoy agradecido de este colegio, porque me ha dado la oportunidad de liderar. Por ejemplo, tenemos una forma de organizar el curso que es distinta a la de otros colegios, donde solo hay presidente, tesorero y secretario. Aquí el curso se divide en cinco áreas: la de Unidad, que tiene que ver con que el curso se mantenga unido, y la de Relaciones Públicas, que tiene que ver con los actos cívicos del colegio o con las relaciones con los profesores”, ejemplifica Fernando Campos, de 4° medio. “Entonces, el curso se divide según lo que a cada uno le gusta y se trabaja juntos en el área que se elige. Se genera una cadena y todos remamos para el mismo lado”.

 

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