Un tercio de las familias chilenas no envía a sus hijos al jardín

0
92

Datos dan cuenta de la necesidad de ampliar la oferta educativa incluyendo programas de atención más flexibles. Se debe incorporar la participación de las familias, orientándolas en cómo estimular y apoyar la crianza de sus hijos.

Editado por Eileen San Martín.

Hoy, sólo un 30% de las familias chilenas envía a sus hijos al jardín o sala cuna. Esta cifra está muy por debajo de los estándares internacionales y repercute en el desarrollo de los niños y niñas. Pero, ¿por qué ocurre esto?

La encuesta realizada por Educación 2020 y Fundación Arcor, con apoyo del Centro de Sistemas Públicos de la Universidad de Chile, propuso conocer las motivaciones detrás de esta tendencia. Revelaron que, un 35,4% de los apoderados opta por el cuidado en el hogar para pasar más tiempo con sus hijos. Mientras un 27,4% lo hace para evitar enfermedades comunes a esa edad.

Educación parvularia en casa

Estos hallazgos son parte del estudio «1, 2, 3 Por la Infancia: Programa flexible para el aprendizaje familiar». Allí, participaron 7.696 personas, de las cuales 6.200 son padres y madres de distintos puntos del país.

Al respecto, Alejandra Arratia, directora de Educación 2020, manifiesta que «hoy es necesario que las familias que optan por el cuidado en casa también puedan acceder a una acorde a sus necesidades. La educación parvularia ocupa un rol central en el aprendizaje y bienestar de niños y niñas. Además, existe amplia evidencia sobre los beneficios del involucramiento familiar en los procesos de aprendizaje en la primera infancia”.

La directora agregó que la evidencia es contundente en mostrar que la desigualdad de oportunidades se inicia a temprana edad. Esto se relaciona fuertemente con las habilidades cognitivas de sus cuidadores. «Es urgente, aumentar la cobertura con pertinencia y flexibilidad«, precisó.

Respecto a quienes sí envían a sus hijos a la educación inicial, sus principales motivaciones son estimular su aprendizaje (83%) y que socialicen con otros niños y niñas (76%).

Tienen interés por involucrarse y participar en la educación de sus hijos, prefiriendo establecimientos donde es posible coordinarse con los educadores en las áreas en que sus hijos deben ser estimulados (54%). También, donde haya una cantidad y diversidad adecuada de profesionales que presten apoyo complementario para el desarrollo (57%).

Datos socioeconómicos

Otra de las variables que incluyó la encuesta fue el nivel educativo alcanzado por los padres y madres. Las personas que más valoran el estímulo del aprendizaje son aquellas que tienen enseñanza básica completa (92%).

Dentro de las razones menos valoradas se encuentran «por recomendación del pediatra», con un 6,13%. La opción «aunque no confío, el establecimiento tiene mejores condiciones que mi hogar”, tiene un 8,98%. Las personas que se inclinaron tres veces más por estas razones sólo llegaron hasta la enseñanza media.

Quienes tienen nivel universitario son las que manifiestan no enviar a los niños para compartir más con ellos (40%). En tanto, las personas que se inclinan por no enviarlos para evitar enfermedades son aquellas con estudios de postgrado completos (35%).

La encuesta también incluyó una serie de atributos que las personas encuestadas eligieron en base a sus preferencias respecto a un programa de educación parvularia. Estos fueron ubicación, infraestructura adecuada que cuente con un patio de juegos, costo, horarios, participación familiar, formación parental, referencias del entorno cercano, políticas de inclusión y la cantidad de educadores por niño/a.

Análisis de los resultados

Las principales preferencias se relacionan con una infraestructura adecuada, una alta proporción de educadores por niño/a, la cercanía geográfica del centro y la presencia de políticas para la inclusión de familias de distintos entornos.

Si lo anterior se desagrega por nivel educativo, se observa que padres y madres de niveles educativos bajos se inclinan por un establecimiento con una política de inclusión específica (22%).

Mientras tanto, en el caso de los apoderados con estudio de posgrado, la preferencia sólo llega a un 11%. Por su parte, quienes han alcanzado niveles educativos más altos, se inclinan por establecimientos que tengan una adecuada infraestructura.

Experiencias nacionales e internacionales de “jardines familiares”

Con el fin de contribuir a la propuesta de programas flexibles, existe «Jardín Sobre Ruedas»en Chile. Consiste en vehículos equipados con material pedagógico que llevan el jardín infantil hacia zonas de menos densidad poblacional. Esta es una de varias iniciativas nacionales que son poco conocidas, pero que se detallan ampliamente en el estudio.

Entre las experiencias internacionales estudiadas, en Finlandia existen los jardines infantiles abiertos. Estos buscan apoyar a las familias que cuidan a sus hijos en casa, ofreciendo una alternativa para la educación inicial a jornada completa.

A partir de este análisis, la propuesta del estudio busca impulsar una innovadora modalidad de programas de puertas abiertas a las familias. «Parte del propósito de que existan, es generar condiciones que permitan fortalecer las herramientas de las familias”, afirmó María Laura Berner, de Fundación Arcor.

Es así como en una segunda etapa, la investigación culminará con una propuesta de diseño de un Programa Flexible para el Aprendizaje Familia. Buscará ser presentado como una innovadora propuesta de política pública, que permita aumentar la cobertura en educación parvularia.

«Creemos que es fundamental considerar la participación de las familias en el diseño de programas de educación parvularia. Así, las intervenciones educativas alcanzarán su pleno potencial en el desarrollo infantil. De este modo, se avanzará en reducir las desigualdades desde la temprana edad», concluyó Arratia.

Puedes descargar el documento aquí: Aprendiendo en familia.

Fuente: Educación 2020.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here