Una escuela para desarrollar potencialidades

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El pedagogo italiano explicó, en entrevista con La Diaria, por qué invita a las escuelas a abandonar los deberes.

Editado por Eileen San Martín.

Francesco Tonucci, creador del programa La ciudad de los niños, estuvo esta semana en Montevideo. En entrevista con La Diaria, profundizó algunas de las ideas que manejó en su conferencia.

En ella, fundamentó por qué las escuelas no deberían mandar más deberes. Agregó que los alumnos no son buenos o malos, sino que la que debe ser buena, es la escuela.

Has dicho que la escuela ya no tiene que enseñar las cosas. ¿Cuál es su rol?

Todo lo que es aprendizaje, en referencia a información, hoy en día los niños lo reciben por todos los medios. Yo de la escuela espero algunas cosas básicas, mucho más importantes. Por ejemplo, que ayude a todos los niños y niñas a descubrir su vocación. La escuela debe ser el lugar donde se desarrollan las potencialidades y las capacidades de cada uno de los alumnos hasta el máximo nivel posible.

La segunda cosa que me parece importante, es que la escuela tiene un papel muy importante en todo lo que puede considerarse social. El colegio debería favorecer el trabajo grupal.

Por último, como su papel de fondo, tiene que ser capaz de aprobar. Un maestro italiano, Mario Lodi, en una carta escribió a los padres: “Conocía a vuestros hijos. Todos tienen una inteligencia normal, con todas las diversidades debidas a las distintas experiencias. Desde ahora, puedo decir que todos ya aprobaron quinto de primaria, con el seguimiento de los conocimientos mínimos que proponen los programas”.

Era la primera semana de primer año de primaria. “Y si esto no ocurre, la culpa será del maestro y de la escuela”. Me parece que eso es un buen maestro. El colegio tiene que aprobar, pero no porque son buenos los alumnos, sino porque es bueno el establecimiento. Necesitamos una escuela para los últimos, no para los buenos.

¿Por qué todas las escuelas deberían tener un consejo de participación de estudiantes?

Por lo menos por dos razones de fondo. Una, porque lo dice la ley, con lo cual la escuela que no lo tiene, es ilegal. La segunda es que, la escuela se beneficiaría mucho de la participación de los niños.

Dije que iba a decir dos razones, pero digo tres. Por último, los niños tienen algo para decir. Llevan consigo una vida. Cuando empiezan la escuela, con seis años, saben cosas. Cada uno sabe de forma distinta, con lo cual, para un maestro escuchar a los niños es algo imprescindible.

¿Cómo puede empezar a proponer si no sabe cómo están sus alumnos? La única manera de hacerlo es pensar que llegan con un nivel cero, pero eso es falso. Todo esto es una manera de pensar que no tiene ninguna relación con la realidad. Los niños son distintos; ellos saben. Nosotros no sabemos qué es lo que conocen, por lo cual, si queremos evaluarlos tenemos que conocer el punto de partida.

Enfatizas en la importancia del tiempo libre y del juego en el proceso de aprendizaje. ¿Por qué?

Creo que la escuela debería estar muy interesada en que sus alumnos vivan el tiempo libre fuera de casa. En una experiencia que viven con gusto e interés, seguro van a ocurrir cosas que encienden curiosidades. Eso es material bueno para la escuela.

El segundo aspecto es un análisis pedagógico. Los deberes, que normalmente ocupan el tiempo de la tarde, no tienen ningún interés pedagógico. No consiguen tener los resultados que presumen. Se justifican diciendo que son para ayudar a los más débiles, que haciendo ejercicios recuperan.

El tema es que los más débiles, casi siempre tienen familias muy vulnerables. Muchas veces los padres y madres de estos niños, saben menos. Por el contrario, es más probable que los alumnos que necesitan menos ayuda, tengan padres atentos. Con esto, al día siguiente, la diferencia entre esos dos estudiantes es mayor.

No quiero decir que no hay que hacer ejercicios ni profundizar. Solamente que, si lo necesitan algunos alumnos, la escuela tiene que hacerlo en su horario, bajo la garantía de los maestros. Si un niño no aprendió, es porque el maestro no ha sabido enseñarle. Después podemos examinar todas las justificaciones, pero es así.

Fuente: La Diaria.

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